“¿Por qué esperamos, congregados en la plaza? Hoy tienen que llegar los bárbaros. ¿Por qué reina tanta indolencia en el senado? ¿Qué hacen los senadores, sentados sin dar leyes? Es que hoy van a llegar los bárbaros.

¿Qué leyes harán ya los senadores? Cuando vengan, legislarán los bárbaros…”, así empieza el poema Esperando a los bárbaros de Cavafis.

Sabemos por Shelley de las potencialidades proféticas de la poesía. No tan lejos de Alejandría, la toma de Damasco por una de las variantes de Al Qaeda apoyada por USA e Israel, esperada por la elite política Siria del cansado partido socialista de gobierno, y su generalato despojándose uniformemente del uniforme, luego de una campaña de trece días, luego de ganar una guerra de trece años…

Los bárbaros son esperados por el primer ministro y los bárbaros lo dejan para organizar la transición. Los bárbaros fundamentalistas extremos esperados por los miembros del partido laico de la región, de la última democracia.

Eso no va a pasar en Venezuela. Aquí no esperamos a los bárbaros. Pasado mañana elegiremos los jueces de paz. Una estructura de paz con justicia social en la base de la sociedad.

Empezando el nuevo año se juramentará el presidente electo, por un nuevo periodo de seis años. Y bueno, que esperen a los bárbaros en Miami, que llegaran por esos días. Aquí no volverán.

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Pedro Téllez (1966). Psiquiatra y ensayista. Valencia-Sulaco es su último libro publicado.