El pasado 28 de febrero de este año 2026, se perpetró contra la República Islámica de Irán un atentado selectivo a traición por parte de Estados Unidos (EEUU) y el Estado sionista de Israel. En dicho ataque fue asesinado el jefe del Estado persa, el ayatolá Alí Jamenei, recientemente nombrado santo mártir de la Revolución.
La base política (más bien retórica) de la maniobra, según EEUU, fue que la vía del diálogo en torno al programa nuclear iraní se había agotado, mientras que la base jurídica y legal fue simplemente inexistente.
Pronto se conformó un gobierno interino, asumido por tres altos cargos persas, que dio paso a la asunción de Mojtabá Jamenei, hijo y sucesor del anterior ayatolá, como líder supremo de la nación iraní, de mayoría musulmana chií. Actualmente tiene lugar una guerra total y sin cuartel entre Israel, EEUU e Irán, que por el momento acumula la cifra de 1300 fallecidos del lado persa, y otros tantos más en toda Asia Occidental.
Hecho visible este contexto bélico y político de alto riesgo, me parece oportuno explicar cómo funciona estructural, sistémica e institucionalmente la República Islámica, con el propósito de dar a entender por qué la Revolución Islámica se mantiene en pie, firme ante la tremenda crisis geopolítica e interna que enfrenta el país.
Empezar diciendo que Irán es una república teocrática en toda regla. Es decir, su Constitución está fuertemente influenciada por la ley musulmana (sharía), y además conserva elementos tanto de una teocracia como de un régimen republicano.
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A la cabeza del poder del Estado se encuentra el líder supremo (rahbar), quien es el representante final y autoridad no solo espiritual, sino política y militar de la república. Entre sus características se encuentran: comandar todas las fuerzas armadas (que son más o menos heterogéneas) y dirigir la diplomacia y relaciones exteriores; nombrar a los miembros del Consejo de Guardianes y del Poder Judicial; y discernir y tener la última palabra en cuanto a cuestiones estratégicas, legislativas y jurídicas.
Su cargo es vitalicio, aunque en teoría la Asamblea de Expertos tiene la capacidad para destituirlo del puesto.
Luego se hallan instituciones no electas de manera popular, como el mencionado Consejo de Guardianes. Este comprende doce (12) juristas que están obligados a revisar las leyes aprobadas por el Parlamento, amén de poseer el poder para vetar candidatos a todas las elecciones.
En cuanto a los organismos y cargos elegidos en las urnas, la Asamblea de Expertos consta de 88 teólogos sufragados popularmente, cuya función es elegir a un nuevo líder supremo o despedir al anterior.
El presidente de la república se define como la segunda autoridad ejecutiva y política, y su figura debe medirse en elecciones universales periódicamente, cada cuatro años. Se encarga de encaminar el gobierno, la economía y los asuntos del interior. El Parlamento, a su vez, trabaja como una asamblea nacional clásica, pudiendo forjar leyes y recursos legislativos, ratificar tratados internacionales y aprobar el presupuesto.
En el terreno de la práctica, existe un órgano que comanda funciones paralelas en ámbitos como la economía, geopolítica y seguridad estatal, el cual es el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Este defiende el sistema revolucionario, obedece directamente al líder supremo y administra parte del entorno económico y financiero.
También están el Poder Judicial y el Ejército Regular, cuyas atribuciones están fijadas dentro de esta estructura de organismos superpuestos entre sí.
En resumidas cuentas, la República Islámica cuenta con un cuerpo político y gubernamental complejo pero sólido, único en el mundo, que permite la suplencia de unos cargos por otros, en pro de mantener con vida la esencia revolucionaria e islámica de aquella.
Ello es la razón por la que, al ser martirizado su máximo representante, la burocracia actuó asombrosamente rápido para compensar el repentino “vacío” de poder. Esto es, la red estatal iraní es interdependiente y no procesa ni permite tales vacíos, sino que continúa trabajando en el marco de cualquier circunstancia.
Así pues, desde el estallido de la Revolución de 1979, dirigida por el ayatolá Ruhollah Jomeini, primer rahba de Irán, este país está diseñado para resistir crisis, invasiones y tiempos apremiantes como los que hoy enfrenta.
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Jorge Álamo Homsy (Valencia, Venezuela, 1993) es psicólogo egresado de la Universidad Arturo Michelena (UAM), autor además de relatos de ficción e intérprete del bajo eléctrico. Entre 2021 y 2023 se dedicó a escribir textos narrativos de los cuales surgió el libro de cuentos «La canción del trueno», presentado en la Filven Carabobo 2025.
Ciudad Valencia/RM













