Cabrujas: del teatro insurgente a la telenovela cultural

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Pocas voces han sido tan profundas en la historia del teatro venezolano, como la de José Ignacio Cabrujas (Caracas, 17 de julio de 1937 –  Porlamar (Isla de Margarita), 21 de octubre de 1995).

Dramaturgo, actor, director de teatro, articulista, profesor y guionista de televisión, incursionó con éxito en el teatro insurgente y fue considerado además el maestro de la telenovela cultural. Estamos a 84 años de su nacimiento.

 

ORÍGENES

Vio la luz en la capital de la república, en el seno del hogar formado por José Ramón Cabrujas y Matilde Lofiego.

Se cuenta que pasó su infancia y su juventud en la populosa parroquia Catia de Caracas, cuya idiosincrasia dejó plasmada en muchas de sus primeras obras, pues revelaban la manera de ser del venezolano de su época.

Fue un estudiante promedio de bachillerato en el liceo “Fermín Toro”, donde, no obstante, no dejó huellas de su pasión artística; pues, fue en la Universidad Central de Venezuela donde descolló como actor y dramaturgo dentro del Teatro Universitario, mientras estudiaba Derecho, carrera que decidió no continuar por su quehacer teatral.

Desde sus orígenes, se sintió atraído por el teatro que retrataba la parte ontológica del venezolano, que le sirvió e inspiración a la hora de hacer sus libretos para la televisión, medio que abrazó a fines de su carrera, con un nivel cultural sorprendente, tomando en cuenta la trayectoria del medio.

 

Cabrujas

CARRERA ARTÍSTICA DE CABRUJAS

A pesar de que su obra más trascendente fue como dramaturgo, Cabrujas comenzó en el teatro desde abajo: como actor, donde dejó una huella imborrable.

Se recuerdan actuaciones memorables, como por ejemplo el personaje Esref en la pieza «Leyenda de amor», escrita por Nazim Hikmet, que fue estrenada en el año 1959, donde trabajó bajo la dirección de Nicolás Curiel, cuando participó en el Teatro Universitario. Ese mismo año, representó el papel de Cesáreo en «Noche de Reyes».

Fue, precisamente, en el seno del Teatro Universitario, donde debutó también como dramaturgo, al crear “Juan Francisco León” donde se encuentran sus primeras pinceladas sobre el devenir y la idiosincrasia venezolana.

Al comienzo de la década de los sesenta, se mudó a Europa donde participó en el Grupo Píccolo del Teatro de Milano. Cuando vuelve al país, utiliza esa experiencia creando el Teatro de Artes de Caracas donde dio a conocer su obra «El extraño viaje de Simón el malo».

Cabrujas

 

OBRAS DE CABRUJAS

De ahí en adelante, empezaron a conocerse sus piezas teatrales, como por ejemplo «Los insurgentes» (1961); basado en un tema real; «Triángulo» (1962), que escribió con Isaac Chocrón y Román Chalbaud; «En nombre del rey» (1966); «Días de Poder» (1966), en co autoría con Chalbaud y «Testimonio» (1967).

Ganó el premio al mejor actor, con su trabajo en la cinta cinematográfica “Los ángeles terribles» (1966).

Estrenó cinco años más tarde su obra “Profundo” que fue considerada lo mejor del Cabrujas dramaturgo por su misterio, la ambigüedad y el sarcasmo, según el crítico Rubén Monasterios.

Fue precisamente en 1971, cuando actuó con Rafael Briceño, en la obra “La revolución”, de Chocrón, donde fue nominado al Premio de la Asociación de Críticos de Nueva York. Ese mismo año, recibió el premio “Juana Sujo”, por su actuación en «Ricardo III».

Esta primera etapa de su vida artística la cierra con los guiones cinematográficos de «La quema de Judas» (1975) y «Sagrado y obsceno» (1976), ambas piezas escritas por Román Chalbaud.

 

LA TELENOVELA CULTURAL

Luego, pasó a una etapa quizá más asequible al público en general. Se trata de lo que se dio en llamar “la telenovela cultural”- Allí, en la televisión, medio que Pasquiali ridiculizaba como el “huésped alienante” y donde Uslar Pietri señalaba había desbalances en cuanto al contenido, tanto de forma como de fondo, Cabrujas se atrevió a entrar.

En efecto, a partir de 1976 comenzó a escribir guiones de telenovelas, tarea que realizó por más de 20 años.

Se recuerdan mucho «La señora de Cárdenas» que fue emblemática en su tiempo. Pero, hubo más, entre ellas «Silvia Rivas, divorciada”, «Natalia de 8 a 9», «Chao Cristina», «Gómez», «La dueña», «La dama de rosa» y «Señora».

La crítica consideró estas obras como piezas que le daban dignidad a la telenovela como género, tan desprestigiad en ese instante.

Hizo esto, sin abandonar el teatro, medio en el cual dirigió «El acompañante» (1978) de Chocrón; para estrenar al año siguiente «El día que me quieras», basada en la canción  tango argentino de Gardel, donde cuenta la vida del famoso “morocho del abasto”.

Presidió el Taller de Ópera de Caracas, fue profesor de teatro en la UCV, obtuvo el Premio Nacional de Teatro, fue articulista primero de El diario de Caracas y luego de El Nacional, llevó al cine varias de sus obras y llevó a la televisión sus últimas piezas: «Emperatriz», en 1992 «Las dos Dianas» y en 1994 «El paseo de la Gracia de Dios».

 

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Ciudad VLC/Vicente Gramcko