Venezuela celebra cada 29 de noviembre el Día del Escritor y de la Escritora, en honor al natalicio de Andrés Bello, quien ha sido a lo largo de la historia nacional y latinoamericana uno de los intelectuales más destacados del continente y maestro de El Libertador Simón Bolívar.

En ese sentido, la conductora del programa La Librería Mediática que transmite Venezolana de Televisión (VTV), Marialcira Matute, y también escritora, destacó que esta fecha tiene mucha significación para la literatura porque resalta a «ese venezolano genial, que mucho aportó con su gramática especial para nuestra forma de hablar hoy en día; y es en su honor que celebramos este día».
Agregó que hoy en día, cuando los adultos acercan a los niños a la lectura desde el amor, «es muy fácil que después de ser lectores, se conviertan en escritores porque es la consecuencia natural que conlleva eso».
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Matute exhortó a los jóvenes a ser curiosos, «a buscar en las librerías y bibliotecas públicas de la nación la lectura, más que en las redes sociales, porque en los libros de papel es donde conseguimos la calma necesaria para buscar cualquier tipo de temas». Recomendó a autores como Luis Britto García, poetas como Gustavo Pereira, filósofos como Freddy Ñáñez, vicepresidente sectorial de Comunicación y Cultura, así como también el libro resumen «Papeles de la política» del periodista Miguel Ángel Pérez Pirela, porque representa la historia reciente de Venezuela.
Planes de escritura y lectura
Matute señaló que actualmente se construye un plan de lectura y escritura que instruye el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, donde se podrían tomar como referencia las ideas de Juan Antonio Calzadilla Arreaza, un gran estudioso de otro maestro de Bolívar, como lo es Simón Rodríguez.
Por su parte, indicó que actualmente los escritores tienen mucha competencia, «por el simple hecho de que están las redes sociales y si de algo padecemos es de exceso de presente; como dijo un filósofo, hay mucha información en las distintas plataformas, por eso es necesario abrazar a otros y leer en calma y silencio, es una forma de actuar».

«El gran escritor Julio Cortázar decía que para ser gran escritor había que vivir mucho, leer mucho y escribir mucho; en ese orden no tenemos que apresurar los procesos y con los jóvenes podemos inventar la literatura oral, inventando cuentos, porque a la hora de escribir es otro proceso, porque el cerebro actúa de otra manera cuando escribimos que cuando hablamos. Debemos estimular la escritura a mano, que va moviendo partes del cerebro que la pantalla y el teclado no pueden hacer, y para ser escritores se necesita ser curioso y no perder la capacidad de asombro», señaló.
Escritura como forma de vida
Para el escritor Pascualino Angiolillo, los libros son «como las abejas que pican una flor y llevan el polen de flor en flor, es decir van transmitiendo las ideas, los sentimientos entre una gran cantidad de personas y esa es la escritura como lo dice el presidente Maduro, que aupa que permanezca en el papel, aunque tenemos la tecnología, es necesario el libro en físico».

Resaltó la necesidad de palpar un libro y saber de los autores que han dejado un legado como el caso de Andrés Bello, que no solo dejó sus valores en Venezuela, sino que trascendió a la República de Chile, donde llevó a cabo muchos trabajos para el desarrollo de la literatura en ese país.
«La escritura es una forma de trasmitir las ideas, en especial con la poesía que tenemos en nuestras bibliotecas públicas, debemos volver a abrir esas páginas para reincentivar la lectura a través de las letras de grandes hombres y mujeres que nos han dejado en la nación», dijo.
Legado de Andrés Bello
Andrés Bello nació el 29 de noviembre de 1781 en la ciudad de Caracas, insigne humanista, poeta y maestro, cuyo legado intelectual llevó a que se conmemore en Venezuela el Día Nacional del Escritor.
Maestro de Simón Bolívar y figura clave de la independencia venezolana, Bello vivió una vida marcada por el exilio y el esfuerzo constante. Tras casi dos décadas en Londres, llegó a Chile en 1829, donde consolidó su obra como fundador de la Universidad de Chile y fue reconocido hasta su fallecimiento en 1865.
Bello también dejó huella como editor con El Repertorio Americano (1826), una revista dedicada a preservar y fomentar el conocimiento literario y cultural de América. En su prospecto inicial, Bello expresaba la necesidad de rescatar valiosos textos sepultados por el olvido, lo cual anticipaba la misión de revistas literarias como Letralia.
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Fuente: VTV
Ciudad Valencia/MG.











