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Dossier mientras espero | Marhisela Ron León

se fue la luz-electricidad

Domingo 12 de abril

El ciclo llegó con la puntualidad que le falta a la red eléctrica. El dolor de cabeza avisó al despertar; el flujo bajó al mediodía. Tenía un plan: el baño. No hay metáfora en calzarse botas de hule y enfrentar la poceta con una mezcla de cloro, desinfectante y detergente mientras la sangre sigue su curso. Preparé dos soluciones: una concentrada para la cerámica y otra diluida en ponchera. Lavé lavamanos, ducha, piso y el vidrio del pareducha. Justo cuando el agua secaba, se fue la luz.

Salí a la calle con mi oufit de mujer obrera —botas incluidas— a entregar dos poemarios que regalé a una amiga. Hablamos diez minutos. Ella se llevó la poesía; yo me quedé con el malestar y una promesa de trabajo que no se concretó en el teléfono. Acepté que no era para mí; contratarán a otra. Preparé la cena, me bañé y, con el rigor de quien maneja insumos clínicos, esterilicé la copa menstrual y la inserté. Vestido suelto, sin sostén.

 

DE LA MISMA AUTORA: REGISTRO DE ENFERMERÍA

 

copa menstrual

En la cama, el cuerpo reclamó su cuota. Decidí masturbarme. Fue un acto de gestión: relajar la tensión para permitir la lectura. Grabé unos videos contando cosas domésticas, pero el dedo se detuvo frente a la pantalla. Me dio pena. Sentí que al estar desde el chinchorro, sin brasier, el mensaje se iba a malinterpretar. Borré todo. A las 10:20 pm volvió la electricidad. Scroleé un rato y me dejé vencer por el sueño.

 

Lunes 13 y martes 14

A las 6:57 am, la luz se despidió otra vez. Vacié la copa, me lavé. Todo con la precisión de un SOAPIE personal. Me puse a leer a Alice Munro hasta que la urgencia por sisifear me obligó a soltar el libro; después lavé la ropa de mis hijos, de mi hermana y las fundas donde duermen los gatos. En medio del almuerzo, se fue el gas. Cambié la bombona pequeña por la mediana; la manguera se resistió a la válvula, busqué un destornillador de pala y con paciencia le di a la abrazadera hasta que ajustó. Son los pequeños pulsos que te gana la casa.

Fui a casa de la señora Chepa, mi vecina, a buscar el reporte técnico. «Es la 115, o quizás el problema esté en Gañango», me dijo. Bañé a mi hermana. Saqué la mata de azahar de su bolsa y la mudé al matero. Me pinté las uñas color avellana: el cloro las debilita. A las 5:30 pm cenamos a oscuras. Mi hija está en el hospital con su papá; tiene tres días con fiebre y no sé nada de los laboratorios. El celular se apaga.

cables de electricidad 2

A la 1:45 de la madrugada, la luz del cuarto me despertó como un interrogatorio. Corrí a cargar el celular y escribí: «19 horas sin electricidad. ¿Cómo sigue la niña?». En este país, la señal es el único cordón umbilical. Un vecino se llevó mi machete para sacarle filo. Si la luz no vuelve, al menos el acero estará listo. Al regreso, lo guardé en mi escondite.

 

Miércoles 15 y jueves 16

A las 10:20 am, el celular vibró con la vida que le faltaba: la niña está bien, resultados de laboratorios favorables. Afuera llueve. El agua de la tubería sale amarilla, pero es la que hay. Ordené los libros: la poesía al seibó, las novelas y crónicas a las repisas. Quiero tenerlos a la vista, como quien vigila a sus aliados. A la 1:40 pm llegó la electricidad y enchufé la nevera para salvar la proteína que resistía gracias a unas botellas con hielo. A las 3:50 pm se fue otra vez. Me bañé y salí a entregar una falda para que le cambien la elástica a la pretina; aquí todo parece estar perdiendo la tensión.

 

Aún no pagan el bono

Hoy desperté a las 6:47 am sin luz. Fui a la plaza bajo el paraguas a cazar señal para responder mensajes. Ese cordón umbilical me trajo de vuelta a la orilla. Fui a buscar a mi hermana para bañarla. El agua sigue saliendo amarilla, pero ya no me importa el color. Guardé el machete en su escondite. Hoy el acero no hará falta, pero que se quede ahí, afilado, por si la electricidad decide no volver.

 

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Marhisela Ron León-Marhisela

Marhisela Ron León (Puerto Cabello-Carabobo-Venezuela): Poeta, licenciada en Enfermería por la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada.

Ha realizado Talleres de poesía a través del Instituto Municipal de Cultura de Puerto Cabello; también de escritura creativa con Nanda Nieves y de narrativa en Corrección Perpetuum, Escuela de Escritores de Caracas. Íntimo (2010) Bonus (2022).

 

Ciudad Valencia/RN/Fotografía de la autora Serge Páez