…me dije que cuando fuera grande lucharía porque
los venezolanos no volvieran a sufrir la zozobra de la persecución…
José Manuel «El Chema» Saher, un muchacho de apenas 25 años, tal cual la gran mayoría de la juventud rebelde venezolana, se incorporó a la lucha guerrillera para enfrentar a la camarilla adeca que ponía en práctica la consigna de “aislar y segregar a los comunistas”.
Sin lugar a dudas, su valentía fue encomiable, y a pesar de los riesgos que la historia le repararía en su corto devenir, no vaciló en empuñar las armas a combatir la injusticia que se imponía.
En el frente guerrillero
El 8 de abril de 1962 se incorpora al movimiento guerrillero en las montañas de Falcón, en Cabure y El Charal, pertenecientes al municipio Petit del Estado Falcón. Este mismo año, el 4 de mayo, ocurre un enfrentamiento con un cuerpo de la policía de Falcón al mando del cabo Pablo Romero Nava en el sitio conocido como “Los Evangelios”, a unos 40 kilómetros de Pueblo Nuevo.
El tiroteo se sostuvo durante seis horas, desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde; la columna de 26 policías logró detener al Chema Saher junto a sus compañeros Rafael Antonio García Lovera y Rómulo Valero, estudiante de medicina de la UCV. En poder del grupo se encontraron 2 fusiles FN-30, una carabina y 96 proyectiles, así como un pesado radiotransmisor.
El gobernador del estado Falcón, Pablo R. Saher, personalmente se trasladó a Pueblo Nuevo a buscar información sobre la salud de su hijo, quien por su delicado estado fue trasladado al hospital “Antonio Smith” bajo fuerte custodia militar.
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18 años de cárcel por rebelión militar
El 1º de agosto de 1962 fue trasladado desde la Digepol al Servicio de inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), órgano represivo creado especialmente para contrarrestar la insurgencia guerrillera.
Al día siguiente fue llevado al cuartel San Carlos en Caracas. El 3 de septiembre del mismo año, el Consejo de Guerra Permanente le dicta auto de detención después de cuatro meses prisionero. Tras un juicio sumario se le condena a la pena de 18 años de prisión por rebelión militar, entre otros cargos, asignándosele al cuartel San Carlos como sitio de reclusión.
El 10 de marzo 1964 fue indultado por Rómulo Betancourt; antes de salir de la cárcel fue sometido a evaluaciones médicas y sicológicas. Luego de este protocolo, “sin pisar tablita”, salió del cuartel San Carlos el 29 de abril, directo al aeropuerto de Maiquetía, escoltado por dos agentes del SIFA.
En el viaje a Miami hicieron escalas en Curazao y Kingston. El Chema recorrió Estados Unidos y Europa, hasta radicarse en Inglaterra donde comienza a estudiar inglés como paso previo para ingresar a la carrera de Economía.
El compromiso revolucionario no cesó
Luego de un silencio de meses, a través del cónsul de Venezuela en Londres se supo que el Chema Saher ya no estaba en Inglaterra; había viajado a Cuba y logra participar en la reunión Tricontinental de La Habana. Ingresó clandestinamente a Venezuela por las costas de Machurucuto, en el Estado Miranda, y de una vez se incorporó al frente guerrillero “Ezequiel Zamora” en las montañas de El Bachiller.
Sus hermanas Emira y Marisela, estudiantes del colegio La Consolación en Caracas, recibieron un mensaje del Chema en un papelito sucio y arrugado, participándoles que de nuevo se encontraba en un frente guerrillero.
La muerte lo encontró y él le abrió la puerta
Podríamos afirmar que el desprendimiento mezclado con la pasión por la causa libertaria que caracterizó al Chema, habrían incluido la espontánea entrega de su propia vida muy a pesar de las grandes perspectivas que en el horizonte se le veían venir.
De esta conjetura se desprenden las más diversas interrogantes cuando se afirma que el Chema Saher, subestimando la disposición criminal del enemigo, ante un compañero que consideraba su hermano, y que resultó herido en combate, izó la bandera blanca en señal de rendición y resolvió quedarse para acompañarlo; lo lamentable fue que ambos resultaron acribillados sin misericordia.
¿Qué influyó realmente en el Chema Saher cuando privilegió el dolor y la muerte ante la vida y la alegría?
¿Habría sido esta la reiteración del caso de Antonio José de Sucre, quien se empeñó en volver a Venezuela a sabiendas de la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros, como el futuro y cierto heredero de Simón Bolívar, el que salvaría la Gran Colombia?… Se esperan respuestas.
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Ciudad Valencia/Gustavo Vásquez/RN










