Para el maestro Eladio Antonio Marcano Carreño, el arte no es un arrebato de inspiración fortuita, sino un ejercicio sagrado de constancia. Con una trayectoria forjada entre el rigor académico y la sensibilidad del arte ingenuo, Marcano se consolida como una de las figuras más auténticas de la plástica regional, elevando la disciplina a la categoría de «columna vertebral» de toda creación humana.

DE LA MISMA AUTORA: EL TRAZO Y EL CÁLCULO: LA VIDA REVELADA DE ALEXIS OCHOA
Un destino trazado en el lienzo
Nacido en Ocumare del Tuy el 18 de febrero de 1950, hijo de Julio Marcano y Faustina de Marcano —quien a sus 105 años sigue siendo testigo de su legado—, Eladio descubrió su vocación antes de conocer las leyes de la perspectiva. «Desde niño pintaba en los pisos; mi madre siempre supo que sería pintor», evoca el artista. Esa certeza fue sellada por el abrazo de su profesora Mercedes, quien al escucharlo declarar su sueño frente a toda la clase, profetizó el éxito que hoy lo acompaña.
«Desde niño pintaba en los pisos; mi madre siempre supo que sería pintor»
Su formación técnica en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas, donde estudió Arte Puro durante tres años, le otorgó las herramientas para dominar el óleo, el carbón, la tiza, la acuarela y el pastel. Sin embargo, su filosofía de vida se definió a los 18 años en un encuentro fortuito en la Cota Mil de Caracas con el «Pintor del Ávila», Manuel Cabré.
«Le dije que quería pintar como él, y aquel señor me respondió: ‘Si quieres ser un gran pintor, tienes que pintar todos los días’. Atesoré su nombre y su consejo para siempre», relata Marcano. Esa premisa de constancia es la que hoy transmite a las nuevas generaciones: «El arte es disciplina. Hay que hacer las cosas bien de principio a fin».

Entre el pincel y la luthería: Un corazón porteño
Aunque su origen está en los Valles del Tuy, el alma de Eladio Marcano pertenece a Puerto Cabello. Su amor por esta tierra es un idilio que se refleja en sus lienzos llenos de luz y sombra, donde retrata sitios históricos, bodegones, calles y la cotidianidad de su gente.
Su curiosidad creadora no se detiene en la pintura. En Puerto Cabello descubrió el arte de la luthería, inspirado por una mujer local que fabricaba sus propios instrumentos. Tras formarse en talleres promovidos por la alcaldía y la escuela de música, ha dado vida a cuatros, guitarras y mandolinas, fusionando el sonido con el color.
TE PUEDE INTERESAR: DE ENCAPUCHADOS, POLICÍAS Y MUCHACHOS SCOUTS | CARMEN PACHECO
Proyectos futuros
Con una vasta experiencia como docente en el Centro Experimental de Artes y Ciencias (CEA), Marcano no descansa. Su próximo gran objetivo es una exposición inédita que logre amalgamar sus dos pasiones: el arte pictórico y los instrumentos de cuerda fabricados por sus propias manos.
«El arte tiene, como la vida, muchos matices. Hay luz y hay sombra, pero sobre todo hay sangre y entrega», concluye el maestro, quien asegura que seguirá pintando la cotidianidad de este puerto que lo adoptó y que él ha decidido inmortalizar.
***

Vanileiby Rivas: artista plástico y poeta de Puerto Cabello, autora de la columna Arte y sentido.
Vanileiby Rivas, originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC). Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
Ciudad Valencia/ER
Fotos: Vanileiby Rivas













