El laberinto de la infancia
La memoria de Luis Ferrer está pintada con los tonos cálidos de Puerto Cabello y la herencia de un hogar donde las leyes y las letras siempre coexistieron. Hijo del abogado y periodista Luis Antonio Ferrer y de Lovelia Rojas de Ferrer, el escritor evoca la casa materna en el litoral carabobeño como un escenario digno de las grandes páginas de Gabriel García Márquez o Isabel Allende. En ese espacio, la cotidianidad latinoamericana se fundía de forma natural con una dosis propia de realismo mágico.
Fue precisamente allí, a los siete años, donde una misteriosa condición médica —inicialmente diagnosticada como hemofilia debido a severas hemorragias— lo confinó a la cama y lo alejó temporalmente de las aulas escolares.
Lo que parecía una condena de aislamiento se transformó en su nacimiento literario: el niño que no podía correr comenzó a edificar mundos a través de la escritura. Con la adolescencia, las hemorragias desaparecieron sin dejar rastro, pero la necesidad de volcar la existencia en el papel ya se había vuelto incurable.
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Del dolor a la carne: El verso libre como catarsis
En su madurez creativa, Ferrer se decanta por el verso libre, una estructura que le permite explorar las complejidades humanas sin las ataduras de la métrica clásica. Actualmente, el autor resguarda dos poemarios inéditos que muestran las dos caras de su universo sensible: Poemialgia y Carne trémula.
El primero nace de la confrontación descarnada con el padecimiento físico, específicamente vinculado al dolor crónico de la fibromialgia. El segundo, en contraste, se sumerge en la memoria sensorial, rescatando las experiencias amorosas de tiempos idos con una carga de nostalgia y vitalidad.
A continuación, se presentan dos piezas fundamentales de su producción poética actual, donde el autor desnuda el alma y la geografía de sus recuerdos:

Memoria y color
Déjà vu intermitente,
libera mi memoria,
se afana en mis recuerdos,
pinta mi vida en sepia.
Se asoman mis colores verdaderos,
lejos de las estridencias,
en el tono genuino de mi realidad.
La añoranza deviene en presente,
los instantes perpetuados
vuelven a cobrar vida.
Un festival de imágenes
se proyecta frente a mí.
Los sonidos del silencio
vuelven a escucharse.
El cuerpo y la carga
Cuando los demonios no encontraron más espacio en mi alma,
decidieron atacar mi cuerpo.
Cabeza, tronco y extremidades
se cubrieron de dolores,
haciéndome conocer el costo de vivir.
Médicos del hombre,
sabios del espíritu,
se contradecían en diagnósticos,
sin determinar causas ni efectos.
Mis días se repetían
en un círculo vicioso,
sin éxtasis y con agonía.
Noches de calmantes,
madrugadas de insomnio,
amaneceres de piel cansada,
mañanas de anarquía emocional.
La vida como una carga,
más allá del derecho y del deber,
dejó de ser un privilegio,
se convirtió en una obligación.
El mapa de sus lecturas: De Duras a Otero Silva
Aunque Ferrer aclara que su obra no se afinca en el costumbrismo ni en la temática estrictamente local, reconoce que la atmósfera de Puerto Cabello, con sus azules infinitos y su paz marina, permea de forma sutil toda su producción.
Su voz literaria se ha modelado bajo el influjo de referentes de altísimo calibre. Entre sus lecturas de cabecera destaca el clasicismo y la profunda disección de las realidades humanas de la venezolana Ana Teresa Torres.
Asimismo, la experimentación formal del argentino Manuel Puig, la genialidad cinematográfica y literaria de la francesa Marguerite Duras, y el retrato social e histórico de Miguel Otero Silva en obras cumbre como Casas muertas y Oficina número uno, forman parte de su cartografía estética, enriquecida en años recientes por autores contemporáneos como Eduardo Sánchez Rugeles.
La academia, las leyes y el eco de las redes
Más allá de la soledad del escritorio, Luis Ferrer despliega su vocación en el ámbito público y académico. Es profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo, donde comparte con las nuevas generaciones el rigor del derecho. Esta faceta jurídica se traslada también a las ondas hertzianas cada sábado, de 10 am a 12 pm, a través del programa radial Entre leyes y abogados, espacio que conduce junto a la abogada Germania Galíndez.
Al observar el panorama actual, Ferrer mira a la juventud con una mezcla de exigencia y optimismo. Frente al aislamiento o la inmediatez, el escritor apela a la disciplina como la única vía real de crecimiento.
Para él, las plataformas digitales y las redes sociales de este siglo son herramientas formidables para democratizar el mensaje y alcanzar al público; una realidad muy distinta a los tiempos del aislamiento burocrático, recordándonos —con un guiño a la inmortal novela de García Márquez— que hoy en día, afortunadamente: «El coronel sí tiene quien le escriba».
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Vanileiby Rivas: originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC).
Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
Ciudad Valencia/RN













