He llegado, dentro de esta revisión vivencial, al final de un período entre 2019 y principios de 2020. Se ha tratado de mis reflexiones de vida, publicadas quincenalmente bajo la identificación de esta columna; la recreación de un trabajo en extenso que titulé: “Del Medanal venimos. Un ensayo autobiográfico reflexivo”; el cual fui recapitulando y resumiendo cronológicamente, desde inicios de 2022, a través de esta página web ciudadvalencia.com.ve
Alternadamente he escrito otros artículos sobre distintos temas de actualidad en las semanas intermedias para totalizar unas 56 colaboraciones periodísticas durante 2022. Pretendo este año 2023 continuar escribiendo semanalmente otras crónicas “Del Medanal venimos”, los días viernes. Aunque ya no será solo sobre el resto de mis vivencias, anécdotas o reflexiones personales, sino igualmente sobre otros contenidos que puedan ser de interés, sin seguir ningún ordenamiento previo.
Es una nueva etapa de esta experiencia escrita que espero pueda ser satisfactoria para todos. La escritura depende de muchos factores, motivaciones, estados de ánimo y, sobre todo, lucidez mental y buena salud, las cuales espero puedan acompañarme todavía un buen trecho.
Y centrándome en el último “Medanal” de esta etapa, me referiré a unas “notas finales” que incluí en la versión original y que trataré de resumir. Una primera mirada la dirigí hacia mi terruño, a Coro y la región falconiana como lugares de orígenes y querencias profundas. Considero que este período de vida entre mi nacimiento y mis primeros diecinueve años, cuando me ausenté de mi región (finales de 1968) a cursar estudios en la UCV, fue esencial en la consolidación de mi propia personalidad.
Expresé además mi particular atracción hacia los Médanos de Coro (“Parque Nacional” desde 1974), que me han proporcionado siempre una especie de fuerza vital al recorrer sus parajes. Reseñé la pieza musical “Sombra en los Médanos”, considerada el segundo himno del estado Falcón, autoría del cantautor, educador y luchador social Rafael Sánchez López, “Rafuche” (1916-1946), como exquisita melodía y contenido muy preciado. Recordaba lo expresado en el 2011 por el reconocido escritor José Balza (Tucupita, 1939): “Todo ser humano es geográfico, pero no siempre lo advierte”.
Posteriormente abordé el tema de los nexos familiares y nuestros ancestros, donde destacaba el tema del mestizaje como elemento fundamental. Mi apellido paterno, que a la vez es, en buena parte, también materno (ya que mis padres eran primos), es parte de ese entrecruzamiento entre los inmigrantes europeos, con nuestros aborígenes y afrodescendientes. El ser mestizos y diversos es una de nuestras fortalezas como venezolanos.
Hablé también de la inclinación hacia el estudio formal y la obtención de alguna acreditación o título, donde reconozco esfuerzos especiales de mi madre, Paz Agustina, siempre pendiente de la formación académica de sus hijos. Tuve algunos desempeños laborales desde muy joven, pero siempre tuve el estímulo hacia el tema educativo.
Luego me referí a la participación política revolucionaria con la que tuve afinidad desde mi época de liceísta. Mi visión fue la de combinar nuestra formación propia con los compromisos y el activismo político. En 1975, luego de un duro conflicto en la UCV Maracay, me incorporé a la llamada militancia política “a tiempo completo” y debí posponer por varios años la culminación de mis estudios universitarios.
En veinte años de activismo político comprometido en la izquierda insurreccional estuve principalmente dedicado a los llamados frentes de masas o legales, en donde me había formado, defendiendo siempre la combinación de las formas de luchas, es decir, convencido de que no eran solo necesarios los frentes armados, sino el trabajo decidido en el seno del pueblo; esto daría fortaleza para la toma del poder político.
Y así como fue consciente mi incorporación en 1975, igualmente en 1995 debí renunciar a la militancia formal. La otrora organización revolucionaria en armas “Bandera Roja”, en la que milité, ya en ese entonces daba visos del abandono de sus principios y su involución para convertirse posteriormente en un factor minoritario de la ultraderecha.
Me referí luego al tema de la familia, a la relación con padres, hermanos, familiares cercanos y luego con nuestros propios hijos y mi compañera de vida. Son complejas las relaciones intrafamiliares y requieren de mucha paciencia y acierto. En mi etapa de activista político pude mantenerlas en armonía, pese a las diferencias. Ya hoy, en mi etapa de adulto mayor, hay la exigencia de sobrellevarlas dada nuestra particular circunstancia. Al final, “el cariño es el mismo”.
LEE TAMBIÉN: “LA LABOR COMUNICACIONAL DE UN DOCENTE JUBILADO (26)”
Sobre mis motivaciones para la elaboración de este trabajo autobiográfico, es claro que aspiro trascender con la palabra escrita, en un compartir, siempre respetuoso, de las opiniones de nuestros semejantes. Todo puede ser discutible; es válido exponer y debatir todo lo que se requiera.
Sobre la política actual y la Revolución Bolivariana, mantengo la defensa del proceso en marcha, consciente de las dificultades y limitaciones en el ejercicio del gobierno y, más aun, del poder político, que mantiene todavía mucha base cuarto-republicana. Mi aspiración es que toda esta complejidad de situaciones pueda resolverse a favor de la gran mayoría del pueblo trabajador venezolano (de la que formo parte), así deba transcurrir un largo tiempo en el que ya no estemos presentes.
Mi agradecimiento a todos los que hasta acá y más allá han contribuido en la elaboración de este trabajo. A mi familia toda, en especial a mi compañera de siempre, Miriam Isabel, a mi hijo David H. y a mi hija Paz, quien como profesional de la comunicación social batalla a diario junto a su propia familia, que incluye a su pequeño hijo, nuestro nieto. A ella en especial mi agradecimiento como correctora de la versión original del Medanal y por sus afectos más allá de las diferencias. Al estimado amigo profesor Ramón Núñez por sus sabias observaciones y a todos los trabajadores y directivos del Complejo Editorial Batalla de Carabobo (Cebac). A todos muchas gracias y ¡seguimos en adelante!
…
“…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)
***
José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.
Ciudad Valencia











