Padre Samán: «Hablamos con la estatua del indio Guacamayo» por Vicente Gramcko

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Los valencianos no nos damos cuenta de la gran cantidad de estatuas que hay a nuestro alrededor.

Por toda la ciudad, existen esculturas que enmarcan parte de nuestra historia; pero, como no intentamos conocerlas, suelen ser silentes testigos de nuestro devenir, sin que nadie las sepa interrogar.

Estoy seguro que si hablaran, mucho aprenderíamos de nuestra valencianidad.

Haciendo gala del recurso de lo que se ha dado en llamar “la entrevista imaginaria”, hoy vamos a entrevistar a una de estas figuras artísticas y veremos qué nos dice, para contárselo a ustedes en estas páginas periodísticas de la virtualidad.

La primera de estas esculturas a entrevistar es “el indio Guacamayo”, para mí una de las más impresionantes que tenemos en la capital carabobeña, por su majestuosidad y su musculatura, que simula a la perfección la de un ser humano.

Esta figura está en la plaza de la urbanización “Carabobo” de Valencia, antes Urbanización “Guacamaya”, paralela a la avenida Bolívar Norte, nuestra principal arteria vial.

  • Buenos días, comenzamos la entrevista.
  • Buenos días, nos respondió, soltando su estática pose.
  • ¿Usted es el indio Guacamayo?
  • Si, el mismo que viste y calza. ¿No ve acaso mi apariencia?
  • Claro, no se enoje, por favor. Dígame una cosa, ¿desde cuándo está usted aquí?

El indio pensó un poco y luego respondió:

  • Yo estoy aquí desde 1945, cuando mi escultor, el artista Alejandro Colina, me puso en este sitio. Ya llevaba fraguado tres años, pues me habían esculpido en 1942, en plena segunda guerra mundial.

Nos contó que fue construido con restricciones de materiales nobles, precisamente porque era muy difícil importar los que se usaban en las artes plásticas, en esos momentos, por el bloqueo creado por la guerra, lo que le convierte en una estatua particular.

Incluso, dijo que partes del cemento con  que lo hicieron fue mezclado con arenas del río Cabriales, corriente de agua que atraviesa a la ciudad y que era muy clara en esos años, antes que la industrialización lo contaminara.

Indio Guacamayo

Se sabe que Alejandro Colina, su escultor, nació en Caracas el ocho de febrero de 1901 y fue un representante de la tendencia indigenista, cuya obra adopta casi siempre la forma monumental. Como ejemplos, están “El piache”, del Colegio de Médicos de Carabobo; “María Lionza”, en Caracas; y el “Indio Guacamayo”, claro está.

  • Realmente, yo simbolizo a la gente de mi raza, argumentó la estatua. Acuérdese, agregó, que el guerrero guacamayo resistió a los españoles a las márgenes del Lago de Valencia, quienes obligaron a nuestra tribu a arrojar sus utensilios a las aguas del lago.

Quisimos saber su opinión acerca de los días actuales, de la situación que vivimos, a lo que nos dijo:

  • Deje quieto lo que está quieto…

Y volvió a adoptar su pétrea posición de antes.

En este momento, decidimos terminar la entrevista. Nos despedimos y le agradecimos su gentileza al recibirnos. Como se sabe, la estatua del Indio Guacamayo ha sido decretada patrimonio artístico escultórico de Venezuela.

Y HASTA AQUÍ POR HOY. Cualquier comentario, favor al correo periodistavicente12@gmail.com

 

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Vicente Gramcko