Honor y gloria a Luis García y su legado… Sin duda alguna y siguiendo a Ernesto Ché Guevara, asumimos plenamente que la condición de revolucionario auténtico, íntegro, digno e irreductible, es el eslabón más alto al que puede llegar el ser humano, sea hombre o mujer.
Ubicados en esa perspectiva, expresamos nuestro sentimiento de dolor y extrañamiento por la partida física, el sábado pasado 24 de junio de 2023, del camarada y compatriota Luis García. Como todo buen revolucionario, Luis también nos dejó su legado que, a los efectos de estas notas de duelo, lo podemos evidenciar en seis dimensiones de su vida adulta y de compromiso con las causas más justas y universales del ser humano.
Lo primero que recordé, cuando me enteré de su muerte, fue la época del joven Luis García, que se instalaba en determinadas esquinas de la Zona Industrial del sur de Valencia para vender el periódico “Marxismo”, editado por los seguidores del trotskismo, en el cual se supone que inició su compromiso político, social, revolucionario.
A mi edad, mucho más joven que la de él, me resultaba extraño y atrevido aquel hombre solo, de cabello afro, piel morena, cuerpo delgado y con un paquete de periódicos bajo el brazo, ofreciéndoselo a los trabajadores. Es la primera imagen que mi cerebro ha tenido guardada desde hace aproximadamente 50 años, cuando lo conocí.
Lo segundo que se me ocurre decir es que ese pregonero del marxismo trotskista también era estudiante universitario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo. Allí se graduó de médico y se convirtió luego en profesor insigne y reconocido por su brillante desempeño académico y profesional.
La tercera dimensión que conozco de su vida, y en la que sí compartimos experiencias, corresponde a su labor productiva como editor, trabajador manual y tecnológico de la edición de libros, revistas, periódicos, en su propia imprenta, ubicada en la urbanización Las Acacias, sector Los Sauces en la zona Norte de Valencia, estado Carabobo.
En esa imprenta, durante el periodo 1987-89, elaboramos el periódico “Voz Obrera”, del grupo de obreros de la Universidad de Carabobo, nucleados en torno al liderazgo de nuestro siempre recordado dirigente obrero, Ramón Obispo, “El negro Obispo”, junto al camarada y hermano Alexis Hernández (alias) “El Abuelo”. Así se inició nuestra relación editorial con la imprenta de Luis García.
Los tres éramos militantes del PRV-RUPTURA, dedicados al trabajo organizativo, político y subversivo en el terreno laboral. Veníamos de la experiencia desarrollada desde el Comité de Organización Sindical (COS) en el barrio Bello Monte, durante el periodo 1979-1983.
Luego viene un nuevo periodo después del Caracazo de 1989 y la rebelión cívico-militar del 4F-1992. El PRV-RUPTURA, se dispersa y se debilita. Surge, entonces, el proyecto de reagrupamiento de fuerzas revolucionarias en torno a un nuevo periódico, cuyo nombre fue “TERCER CAMINO”, igualmente editado en la imprenta del camarada Luis García.
Este nuevo periódico lo coordinamos y diseñamos el poeta Tarek William Saab (actual Fiscal General de la nación) y yo, con ayuda de otros camaradas y llegamos a editar, si mal no recuerdo, 8 o 9 números con la ayuda solidaria de Luis García.
Un cuarto momento en la vida política de Luis García lo ocupa su compromiso militante con el proceso revolucionario bolivariano, con la lealtad y la autenticidad que tuvo durante toda su vida de luchador revolucionario irreductible.
Una quinta dimensión de su vida corresponde a su dedicación y plena identidad con la naturaleza, con las plantas de las más variadas especies que cultivó en su casa como todo un ecologista militante, convicto y confeso.
Finalmente, debemos decir y destacar una sexta cualidad en la vida de Luis García como un apasionado y militante lector de libros y revistas, de donde nutría permanentemente su condición de intelectual orgánico, tal como lo definió el marxista italiano Antonio Gramsci.
Para cerrar esta apretada semblanza de nuestro hermano y camarada, ya instalado en su nuevo ambiente, recurrimos a la conocida y reiterada escala de valores de Bertolt Brecht cuando nos dice: “Hay personas que luchan un día y son buenas. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Efectivamente, nuestro entrañable amigo y camarada Luis García fue y será siempre en la memoria de nuestro pueblo, un luchador revolucionario imprescindible. ¡Honor y gloria! Y con nuestro canto de Ali Primera, reiteramos que “…Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos…” He aquí estas imágenes de despedida:
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Te fuiste para no volver jamás
Como el canto de las aves en sus vuelos
Como el oleaje del mar disipado sobre la arena
Como el amor efímero de una travesía inconclusa
Pero siempre estarás en la memoria de esta ciudad
Como una antorcha encendida sobre el tiempo
Como un tren recorriendo sin parada
Los círculos encadenados del Norte y el Sur
Del Este y el Oeste
Serás un nuevo mago de las palabras
Editadas bajo tu mirada implacable y generosa
Christian Farías / Ciudad Valencia













