Influencia de la guerra en el arte sonoro

En el trabajo de hoy y debido a la responsabilidad de ser observador y analista del comportamiento social implícito en el desarrollo de la “cultura y las artes” y como base fundamental en la defensa integral de la nación es importante pasearnos un poco por la historia y sus cronologías, ya que todo en el universo está en constante movimiento y los ciclos se repiten infinitamente, solo cambia el escenario.

Es indudable que los hechos acaecidos el pasado 03 de enero de 2026 en Venezuela, cambian la perspectiva de la cultura en nuestro país y como consecuencia las artes serán alimentadas por esa fuente de inspiración, como respuesta natural del ser humano a un estímulo sensorial y sonoro, por el cual nuestra población en un poco más de dos siglos, no se veía atacado bélicamente por algún imperio, como fue el español.

Esto Implica una respuesta natural al sentimiento reprimido y mezcla de miedo y rabia la cual está fluyendo, a través de una violencia inusual, mostrando en espacios públicos y la cual debemos comenzar a estudiar detenidamente.

Estos son marcadores culturales que muestran un cambio de conducta, un ejemplo palpable es la situación presentada en un establecimiento “bodegón” en la Av. Sesquicentenario, al sur de Valencia, vía Monumental.

Según reporte policial, el 18 de enero de 2026 se suscitó un evento de corte de sicariato, pero al realizar un seguimiento, notamos que estos eventos son cada vez más frecuentes y no son casuales.

Hay una causa y finalmente un efecto producto de la cultura de la violencia, que está mutando de forma peligrosa y es de importancia aplicar prevención y corrección a tiempo.

Los efectos colaterales de la guerra de 4ta y 5ta generación comienzan a sentirse, pero los hechos del pasado 03 de enero marcan un inicio o respuesta natural al sentimiento de miedo o terror lo cual queda confirmado que “si estamos en guerra” y el ser humano de a pie está en peligro constante, sin importar su postura política, todos estamos en peligro.

En resumen, la Doctrina Monroe pasó de ser una advertencia contra Europa a una justificación para la hegemonía estadounidense en América, adaptándose a los intereses geopolíticos de cada época.

 

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La cultura y las artes en el continuo espacio vibrátil del ser humano y la sociedad

Las dos grandes guerras del siglo XX golpearon duramente el subconsciente del ser humano al grado de cambiar la manera de pensar de casi toda la humanidad. Aparecieron nuevas escuelas filosóficas y expresiones artísticas que manifestaron la naturaleza humana y las consecuencias históricas de la guerra.

Con las dos guerras mundiales hubo cambios en el concepto de la estética, el arte, cine y la literatura mostrando la desgarradora destrucción material y humana.

Con la acción bélica aparecieron y se desarrollaron, por ejemplo, en las artes plásticas una avanzada de vanguardias artísticas como el Dadaísmo, el Surrealismo, el Neorrealismo, Cubismo y en el arte sonoro, el periodo Impresionista, con escuelas de composición y grandes exponentes como Claudio Debussy, Maurice Ravel y el Español Manuel de Falla, por solo nombrar los más conocidos desarrollando diversos escenarios y expresiones del arte sonoro de la época.

El Impresionismo se inscribe en un cambio de actitud menos reverencial hacia el pasado y más desacomplejada con respecto a la innovación (especialmente con respecto a la armonía) que proliferan entre las jóvenes generaciones de compositores desde las décadas finales del siglo XIX.

Se trata de una generación que fue identificada de forma imprecisa como “nueva escuela” por teóricos de la época.

Las innovaciones realizadas por los miembros de esta supuesta “nueva escuela” en la que se inscriben nombres como los de Giacomo Puccini, Richard Strauss, Paul Dukas, Jean Sibelius o Alexander Scriabin han sido minimizadas por la historiografía posterior, en unos casos porque se juzgaron como tímidas o incompletas en comparación con las realizadas por autores más rupturistas, como Debussy, Ravel o más aún con respecto a Schönberg y Stravinski.

El propio Impresionismo fue juzgado como decadente al término de la Primera Guerra Mundial, cuando la floración de planteamientos estéticos más radicales en el ámbito musical dio por muertos todos los estilos enraizados en las corrientes de finales del siglo XIX.

Pese a sentencia dictada en contra del Impresionismo por parte de los movimientos modernistas que le sucedieron, sus principios estilísticos nutren la obra de lenguajes aparentemente ajenos al universo impresionista como los de Stravinski, Manuel de Falla, Ottorino Respighi, Béla Bartók, Serguéi Prokófiev, Alban Berg, Olivier Messiaen, o incluso el género del jazz, que irrumpe en Europa con un particular aporte estético de Francia.

En este sentido, es importante destacar que el Impresionismo no se define solo por el empleo de determinadas técnicas, sino que se caracteriza también por la “yuxtaposición y superposición de técnicas clásicas y modernas, de armonía funcional y no funcional, y de ámbitos tonales, modales y atonales.

La versatilidad de estos procedimientos permite, en última instancia, configurar estilos musicales muy variados, en función de cómo se opere con otros parámetros musicales, como el ritmo, la melodía, la textura o la instrumentación”.

Es esta versatilidad la que hizo posible la ruptura ordenada con la armonía del siglo anterior -en particular- con la armonía post wagneriana, permitiendo a la vez desarrollar estéticas cada vez más alejadas del Impresionismo mediante la redefinición de parámetros como el ritmo, el timbre, la densidad armónica o la forma musical. Estas razones son las que han hecho merecedor al Impresionismo de su fama como la primera vanguardia musical del siglo XX.

 

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Influencia de la guerra en las manifestaciones artísticas

La influencia de la guerra en las manifestaciones artísticas es muy fuerte pues la muerte, el hambre, la tiranía y el totalitarismo tuvieron su expresión en Marcel Duchamp, Salvador Dalí y el cine italiano. Las corrientes vanguardistas reorientan el concepto de arte y lo retoman como una manera de ver, entender y estudiar a la humanidad como un documento histórico.

El arte pasó de ser un bien elitista, mostrando cuadros paisajistas, a ser un documento histórico que se jacta de mostrar la dualidad de lo hermoso y horroroso, en el contexto de la guerra revaloriza el arte y a todos sus derivados ya que no solo quisieron plasmar el mundo que veían, sino que también querían cambiarlo.

El tiempo de mirar el trabajo de los artistas desde lo hermoso, desde un estatismo espurio, había sucumbido por completo y sólo quedaba constatar que, pasara lo que pasara, todo lo sólido se desvanece en el aire.

 

La Primera Guerra Mundial y el referente en el ámbito de la  Cultura global

La Gran Guerra tuvo múltiples causas, entre ellas la era industrial que facilitó la producción en masa y el neocolonialismo que generó una lucha comercial entre los países más desarrollados de Europa. Esta Guerra provocó entusiasmo en sectores importantes de la sociedad europea como fueron artistas, escritores, dramaturgos, arquitectos, músicos, cineastas: todos ellos se vieron emocionados, arrollados por una contienda que cambió todo y en la mayoría de los casos se entregaron sin reservas, motivados por un nacionalismo.

Nunca se imaginaron lo desastrosos que serían los resultados pues vivieron el fin de un mundo y el renacer de otro. Todos ellos, de todos los bandos, se entregaron de lleno a una aventura romántica, una catarsis colectiva que demostró ser una carnicería de la que Europa tardó en recuperarse… si acaso una vez lo hizo del todo.

La Primera Guerra se caracterizó por sus raíces ancladas en el pasado, el sentimiento de pertenencia a una nación y la destrucción masiva gracias a las armas que surgieron.

El siglo XX comenzó con sufrimiento, destrucción y muerte: nada sería como antes.

Las vanguardias artísticas vaticinaban cambios pues los esquemas estrictos ya no servían, reinaba la sensación de que la guerra serviría para provocar una renovación colectiva. La guerra no se mostró como una empresa o como una aventura caballeresca ni como un sueño romántico, sino como una guerra mecanizada con rasgos siniestros y devastadores por la matanza en masa.

 

Las fronteras del Impresionismo

La onda expansiva del Impresionismo sacudió la música de su tiempo más allá de las fronteras francesas. Tras alcanzar cierta notoriedad en la escena musical madrileña, el gaditano Manuel de Falla se estableció en París desde 1907 hasta 1915. Allí conoció a Debussy -admirador del flamenco, y autor él mismo de obras de inspiración hispana- y fue animado por éste a inspirarse en esta música.

Aunque el enorme prestigio de Olivier Messiaen llegaría sólo tras la II Guerra Mundial, su figura se inscribe fundamentalmente en una esfera post-impresionista, de la cual llegó a convertirse en un peculiar sistematizador.

 

En contacto con el cultor venezolano y la realidad del país

Retornando a Venezuela y las implicaciones de la operación militar y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, debemos sacar en conclusión, que forma parte de la aplicación de la receta implícitas en la Doctrina Monroe, esta receta ha sido aplicada con éxito por EE. UU. en otros países, pero hay que comentar que, en esencia, en nuestro país, no funcionó eficazmente.

Pero en ese mismo contexto si darle crédito al terrorismo producido, como parte de la receta aplicada a Venezuela para desarticularla, a través de la participación de la “Derecha extremista” que, en su loco afán de propiciar una guerra civil, las cosas no resultaron a su favor, pero si el daño causado en la psiquis del venezolano.

La cultura se está alimentando de la historia en progreso y las artes rendirán crédito a través de sus fuentes naturales a los acontecimientos que serán motivo de inspiración y registro de los acontecimientos en desarrollo, “la guerra y el arte del sonido son influencia creativa y referente. El cultor venezolano, como moderno juglar, llevará de pueblo en pueblo y de comarca en comarca la historia real en proceso”.

Ejercicio:

El invitado musical es el maestro español del impresionismo, Manuel de Falla, compositor profundo y de una lírica sonora fantástica y que representó la avanzada musical importante producto de la Primera Gran Guerra y la segunda como vocero o testigo visual del arte a través del enfrentamiento bélico.

Luz de color verde esmeralda y entrar en el universo sonoro de Falla y su magia audio-sensorial.

 

Obra: Noches en los jardines de España

Compositor: Manuel de Falla

 

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Delfín Martell-Espacio y Tiempo sonoro- en transición y cierre de ciclos

Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM, así como también el programa «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).

 

Ciudad Valencia/RM