Patrimonio Cultural de Venezuela

Los nuevos tiempos y la historia que está en proceso de escribirse en Venezuela requiere de elementos fundamentales tomados de otras experiencias en países que han aprendido lo necesario para conservar su patrimonio e identidad como un elemento más en su defensa territorial.

Un modelo a seguir, como ejemplo, lo muestran los visitantes de todas las regiones y ciudades de Europa, “el ciudadano del viejo continente” valora mucho la cultura ya que el patrimonio cultural es un elemento clave de su imagen e identidad. Una arista fundamental de esta política y protocolos es el “Turismo Cultural” y según sus estadísticas representa el 40 % de todas las actividades del área turística del añejo y muy curtido continente.

El patrimonio cultural desempeña un papel fundamental en la consecución de un desarrollo inclusivo y sostenible que puede ayudar a revitalizar ciudades y regiones. “La Unión Europea (UE) representa un ejemplo palpable de la  cooperación con las ciudades y regiones para prestar apoyo financiero a la cultura, sensibilizar acerca del potencial de la cultura y el patrimonio cultural y formular estrategias integradas a diversos instrumentos”.

 

“Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el patrimonio cultural”

Este fondo apoya el patrimonio cultural a través de acciones que financian la protección, el desarrollo y la promoción de los bienes culturales a escala local. Estos son algunos ejemplos de las acciones llevadas a cabo en los períodos 2007-2013 y 2014-2020: entre otras acciones podemos comentar un importante proyecto para la conservación del yacimiento arqueológico en Pompeya; un museo de última generación en Lascaux, Francia; la renovación del pueblo minero de Nant Gwrteyrn al noroeste de Gales, que recibió el premio de excelencia RegioStars en 2018.

En el caso de Venezuela, tenemos lugares turísticos que reflejan la identidad histórica de nuestro país y a través de protocolos tomados de experiencias implementadas en países con antigua data y en especial en los últimos 80-100 años que vivieron experiencias bélicas de gran magnitud y que presenciaron bombardeos que destruyeron la infraestructura cultural de índole arquitectónico, es decir, museos, salas de conciertos, residencias históricas y una gran cantidad de obras de arte  (pinturas y esculturas) que ya forman parte del acervo cultural de nuestra  nación y que somos poseedores de una tradición artística invaluable.

En Venezuela tenemos mucha infraestructura patrimonial, por ejemplo, imaginen ustedes que un misil impactara el complejo Cultural Teresa Carreño, esto incluye el templo sonoro y artístico del Sistema de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela la sala “Jose Félix Rivas” y ni hablar de la “Ríos Reyna”, espacio predilecto de los presidentes desde el Dr. Luis Herrera Campins (1983) hasta hoy.

Realizando otro ejercicio imaginemos los siguientes espacios como  efectos colaterales de un bombardeo: Teatro municipal de Caracas, Teatro Nacional, Aula Magna (UCV) , Teatro de la Opera (Maracay, Edo. Aragua), Teatro Municipal Valencia, Teatro Municipal de Puerto Cabello, El Museo de Arte Valencia (MUVA) y esto solo hacia la región central del país.

Estos son puntos vulnerables a la hora de una acción de guerra en tiempo real y que el pasado 3 de enero, infraestructura patrimonial y a su vez de orden estratégicas, fueron atacados como: “Fuerte Tiuna y la Base Aérea la Carlota” solo por nombrar algunas y otras por razones estratégicas no son comentadas en reportes públicos.

En otro contexto pero conectados en esencias a experiencias aplicables a nuestro país en el tema de la defensa del patrimonio cultural en tiempos de guerra.

 

La agenda  urbana de la UE

Por ejemplo, los Estados miembros de la UE iniciaron una nueva asociación sobre el tema de la cultura y el patrimonio cultural en 2018. Este método de trabajo multinivel fomenta la cooperación entre las ciudades, los Estados miembros, la Comisión Europea y otras partes interesadas dentro del marco de la agenda urbana de la UE. La agenda urbana de la UE tiene por objeto mejorar la formulación de políticas de la UE y su ejecución en sus tres aspectos:

  1. mejora de la legislación.
  2. mejora de la financiación.
  3. mejora de los conocimientos.

Durante su vigencia, cada asociación propone planes de acción voluntarios con iniciativas concretas que los miembros de la asociación habrán de poner en marcha y los planes de acción son el mecanismo de ejecución clave dentro de la agenda urbana de la UE.

 

“Un poco de historia de la conservación patrimonial en tiempo de guerra”

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las estrategias de los países aliados para conservar el patrimonio cultural fueron rudimentarias y reactivas, basadas en acciones de emergencia más que en un marco legal consolidado. Tras el fin del conflicto y a lo largo del siglo XX, se desarrollaron normas internacionales en tiempos de paz que hoy constituyen la base de la defensa del patrimonio mundial.

 

  1. Estrategias durante la Primera Guerra Mundial

A diferencia de la Segunda Guerra Mundial, no existía una unidad organizada como los «Monuments Men» desde el inicio del conflicto. Las acciones aliadas (principalmente en Francia y Bélgica) se centraron en:

Evacuación y refugio: Se trasladaron miles de obras de arte desde museos vulnerables, como el Louvre, hacia castillos o sótanos alejados de las líneas de fuego.

Protección «in situ»: En monumentos inamovibles, como la Catedral de Reims o Notre Dame de París, se utilizaron sacos de arena y estructuras de madera para amortiguar el impacto de la artillería y los bombardeos aéreos.

Acción ciudadana y clandestina: Miembros de la iglesia y comunidades locales arriesgaron sus vidas para ocultar objetos sagrados y campanas de bronce, evitando que fueran fundidas por las potencias centrales para producir material bélico.

 

  1. Normas actuales en tiempos de paz

Tras la devastación de ambas guerras mundiales, la comunidad internacional estableció tratados que rigen la protección del patrimonio hoy en día (2026):

Convención de La Haya (1954): Es el primer tratado internacional centrado exclusivamente en la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado, obligando a los Estados a preparar la salvaguardia de su patrimonio ya en tiempos de paz.

Convención de la UNESCO de 1970: Establece medidas para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales, combatiendo el tráfico de piezas robadas durante o después de crisis.

Convención del Patrimonio Mundial (1972): Identifica y protege sitios de «valor universal excepcional». Los Estados firmantes se comprometen a integrar la protección del patrimonio en sus políticas de planificación nacional en tiempos de paz.

Estrategias de la Unión Europea (2026): Actualmente, la UE aplica políticas regionales para la conservación y el turismo sostenible, considerando al patrimonio como un pilar de la identidad europea y un recurso para la cohesión social.

Estas normativas han evolucionado de la simple protección física de monumentos hacia una gestión integral que incluye la participación de comunidades locales y la digitalización de inventarios para prevenir su pérdida irreversible.

 

“En contacto… cultores, constituyente  y artículo 326”

El artículo 326 de la Constitución venezolana establece que la seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre Estado y Sociedad Civil, para cumplir principios como independencia, paz, libertad, justicia, solidaridad y derechos humanos sobre bases de desarrollo sustentable.

“Este principio se ejerce en los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”.

 

Corresponsabilidad Estado–Sociedad:

La corresponsabilidad es la responsabilidad compartida y equitativa entre todas las personas involucradas (hogar, trabajo, sociedad) para asumir tareas domésticas, de cuidado y decisiones, buscando la igualdad y un reparto justo de tiempos y obligaciones, especialmente entre hombres y mujeres, para lograr una sociedad más justa y equitativa. Pero en conexión con los 7 ámbitos constitucionales implica  participación activa y coordinada de instituciones públicas, comunidades, sectores culturales, educativos y productivos en la defensa integral y la cohesión social.

 

Ámbito cultural como seguridad:

“La cultura no es periférica; es un eje de seguridad nacional que sostiene identidad, memoria, valores y resiliencia comunitaria frente a agresiones o crisis”.

La Constituyente Cultural es un proceso participativo, generalmente en Venezuela, para que el pueblo y los cultores definan colectivamente políticas y leyes que fortalezcan la identidad, diversidad y soberanía cultural de la nación, buscando transformar la legislación existente y asegurar el desarrollo cultural desde la base popular, a través de asambleas y debates que plasman sus aspiraciones en documentos.

 

Objetivos Principales:

Fortalecer la Identidad, Derechos Culturales, Participación popular, en este punto me voy a detener y comento la importancia de crear espacios para que el pueblo organizado (poder popular, artistas y cultores) participe activamente en la construcción de la política cultural y finalmente respecto a la Reforma Legal, vale la pena comentar  que, el producir o generar propuestas para una nueva ley o reforma que responda a las necesidades prioritarias del sector, trasciende en políticas diseñadas especialmente para el sector. Resumiendo, es un movimiento social que busca que la cultura no sea impuesta, sino que emerja del debate democrático y popular para construir un modelo cultural propio y soberano, basado esto en una Democracia Participativa y Protagónica.

 

Ejercicio:

Conectados a la luz de color verde esmeralda, con la cual recibimos el 2026.

Les ofrezco un ejercicio sencillo de protección de identidad y patrimonio para nuestro icono cultural susceptible de ser atacado por fuego enemigo como efecto colateral de otra intentona imperial penetrando más hacia el centro del país.

Escuchar el instrumental “Valencia, que hoy comparto” y cubrir la fachada con este color, e imaginarnos frente a la puerta del teatro con los brazos extendidos hacia la fachada y cantar mentalmente el tema, solicitando protección para la edificación y para todos los carabobeños, que amamos nuestro teatro.

“La palabra y la mente conectados a los códigos sonoros otorgan poder de protección y salud”.

 

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Delfín Martell-Espacio y Tiempo sonoro- en transición y cierre de ciclosDelfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM, así como también el programa «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).

 

Ciudad Valencia/RM