Amigas y amigos constructores de sueños, forjadores de esperanzas: El pasado 15 de noviembre se cumplieron ciento treinta y dos años de la fundación de la Universidad de Carabobo, máxima casa de estudios universitarios de la región central. Institución que ha pasado por varias etapas, en un proceso que estaría enraizado a los propios inicios de la educación pública en la entonces Provincia de Carabobo, durante el primer gobierno del general José Antonio Páez, hasta su reapertura, en 1958, tras la caída de la dictadura perezjimenista.
Modesta actividad
Los orígenes de la educación pública en el estado se remontan a los propios inicios de la Venezuela republicana, durante el primer gobierno del general José Antonio Páez, quien en el marco de un Proyecto Nacional de corte liberal, tanto político como económico, emitió decreto, el 11 de octubre de 1833, mediante el cual se erigía el Colegio Nacional de Carabobo en la ciudad de Valencia, institución que comenzaría sus funciones, casi tres años después, el 5 julio de 1836, en el edificio donde funcionaba el Hospital de la Caridad, en la esquina de La Estrella, el mismo lugar donde hoy funciona el museo del mismo nombre.
Estos años fueron de una modesta actividad académica, marcada por las deficiencias educativas existentes en todo el país. Tras los largos años de guerra contra España eran muchas las necesidades acumuladas, dos de las más prioritarias: la promoción e impulso de una economía productiva y competitiva capaz de satisfacer los requerimientos del nuevo momento histórico; y la promoción de inmigración capaz de aportar mano de obra calificada que contribuyera al desarrollo nacional. La educación era vista como una necesidad, pero de segundo orden.
Para 1852, durante el mandato de José Gregorio Monagas y gracias a las gestiones de Guillermo Tell Villegas, prestigioso abogado carabobeño, quien ejercería posteriormente como presidente provisional de la República en diversos momentos; se logró que el Congreso Nacional autorizara al Colegio Nacional de Carabobo impartir las clases correspondientes a las Facultades de ciencias eclesiásticas, políticas, médicas, matemáticas y filosóficas, y conferir grado de bachiller en ciencias. Una decisión que otorgaba importancia y reconocía la acción educativa que se desarrollaba en la Provincia de Carabobo.
Más tarde, durante el primer mandato del general Antonio Guzmán Blanco, y en el marco de la política de modernización, así como de los esfuerzos por vincular a Venezuela al Sistema Capitalista Mundial, se producen dos hechos significativos en materia educativa: la promulgación del decreto de Instrucción Pública Gratuita y Obligatoria, el 27 de junio de 1870, que definía un rumbo más claro en materia educativa; y el decreto de la Asamblea Legislativa, el 25 de enero de 1873, mediante el cual se autorizaba al ejecutivo regional solicitar al gobierno nacional la erección del Colegio Nacional de Carabobo en universidad.
Por disposición del general Guzmán Blanco, el 3 de octubre de 1874, el Colegio Nacional de Carabobo se transformó en Colegio de Primera Categoría de Carabobo, adquiriendo rango universitario. Nueve años más tarde, el 24 de septiembre de 1883, es elevado al rango de Colegio Federal de Primera Categoría, hasta que el 15 de noviembre de 1892, que por decreto del presiente de la República, Joaquín Crespo, fue erigido en universidad. Nacía así la Universidad de Valencia, hoy Universidad de Carabobo. Todo esto en medio del proceso de pérdida de influencia que, en materia educativa, experimentó la iglesia católica venezolana; y del empuje de la educación laica regida por el Estado.
Crespo empeñó su palabra
La actitud continuista del presidente de la República Raimundo Andueza Palacio, haciendo que el Congreso Nacional modificara la Constitución y prolongara su mandato dos años más, produjo la reacción del general Joaquín Crespo, el caudillo de mayor prestigio e influencia en la vida nacional; quien se puso al frente de un movimiento armado que invocaba el respeto al orden constitucional y procuraba el derrocamiento del mandatario, proceso que es conocido en nuestra historiografía como revolución Legalista.
Fue en el año 1892, tras el triunfo de la revolución, que el Colegio Federal de Primera Categoría de Carabobo, que dirigía el doctor Alejo Zuloaga, se transformaría en Universidad de Valencia y éste sería designado como su primer rector. Mucho habría influido para el decreto de creación de la universidad la anécdota ocurrida entre el ilustre profesor y el general Joaquín Crespo.
Según el Maestro Luigi Frassato, historiador y profesor universitario, en medio del fragor de los combates que produjo la revolución Legalista, las tropas defensoras del gobierno de Andueza Palacio, en su paso por Valencia, tomaron como campamento la sede del Colegio Federal, el edificio ubicado al lado del convento San Francisco, sede de la antigua Facultad de Derecho; produciendo graves destrozos al edificio. Otro tanto habrían hecho, posteriormente, las tropas comandadas por Crespo.
El doctor Zuloaga, impotente ante tal situación, solicitó entrevistarse con el caudillo aragüeño; protestó la ocupación del recinto académico y los graves destrozos que se habían causado al inmueble, demandando el retiro de las tropas. La respuesta que obtuvo fue un rotundo no, bajo el argumento, habría señalado Crespo, de que no debía desautorizar la actuación de sus subalternos, quienes sólo cumplían órdenes. Sin embargo, empeñó su palabra con el insigne Maestro, que una vez ocurriera el triunfo de las fuerzas revolucionarias, ordenaría “una compensación”.
El decreto de creación de la Universidad de Valencia se habría producido en cumplimiento de la promesa realizada al doctor Zuloaga. Poco más de un mes después del triunfo de la revolución Legalista, el 15 de noviembre de 1892, se emitió el decreto mediante el cual se erigía el Colegio Federal de Primera Categoría de Carabobo en Universidad de Valencia, iniciando sus actividades, el 22 de enero de 1893.
La universidad funcionó ininterrumpidamente hasta 1904, cuando el gobierno de Cipriano Castro promulgó el Código de Instrucción que redujo a dos las universidades del país: la UCV y la ULA, sustituyendo la Universidad de Valencia por el Colegio Nacional de Varones, una involución al proceso educativo de la región.
LEE TAMBIÉN: “Secuestro y magnicidio”
Tal situación se mantuvo hasta 1958, cuando la Junta de Gobierno presidida por Wolfang Larrazábal emitió el decreto de creación de la Universidad de Carabobo y conformó la Comisión Organizadora integrada, entre otros por: Edgar Sanabria, Gregorio Adam y Alfredo Celis Pérez. El decreto alude a la creación de la Universidad de Carabobo, dejando atrás el nombre de Universidad de Valencia, aspecto que en algún tiempo, generó debate respecto de si se trataba de una creación o una reapertura. Visto en términos de proceso histórico, se trata más de lo último.
El Consejo Académico designado por el gobierno de Larrazábal gestionó ante los entes del Estado la donación de los terrenos del campus Bárbula, el edificio de la Universidad de Valencia (antigua Facultad de Derecho) y el inmueble donde funcionaba la vieja estación inglesa de ferrocarril, sede del actual rectorado; espacios, todos, que son símbolo del prestigio y la historia de nuestra querida universidad.
***

Ángel Omar García González (1969): Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, y Magister en Historia de Venezuela, ambos por la Universidad de Carabobo, institución donde se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación. En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Alternativo por la Columna Historia Insurgente del Semanario Kikirikí. Ganador del Concurso de Ensayo Histórico Bicentenario Batalla de Carabobo, convocado por el Centro de Estudios Simón Bolívar en 2021, con la obra “Cuatro etapas de una batalla”. Es coautor de los libros “Carabobo en Tiempos de la Junta Revolucionaria 1945-1948” y “La Venezuela Perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”.
Ciudad Valencia












