«Libertad a plomo limpio» por Fernando Guevara

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Hoy, 4 de julio, los Estados Unidos (EEUU) celebran su independencia.

Un largo día de verano sirve para que los estadounidenses hagan parrilla, tomen cervezas, vean a los Yankees de Nueva York en la tele y lancen fuegos artificiales al final de la tarde armados de patriotismo y también de millones de pistolas 9mm o rifles de asalto.

Mientras escribimos esto nos enteramos de otro tiroteo masivo, esta vez en Copenhague, Dinamarca. Este problema es ahora producto de exportación, hace unos años igualmente hubo una masacre en Noruega.

Nos hemos acostumbrado (mal acostumbrado, sería lo correcto) a digerir las noticias que hablan sobre tiroteos en escuelas, bares, centros comerciales, conciertos y casi que cualquier lugar, con espeluznantes cifras de asesinados en los Estados Unidos de América. Lo extraordinario se vuelve cotidiano y las alarmas que anteriormente se activaban en esos casos ya casi no suenan y se tornan en un saludo a la bandera.

A estos tiroteos debemos aunar lo común que se ha convertido la muerte en manos de “fuerzas de la ley” de personas afro-descendientes en incidentes confusos y que no ameritaban un desenlace fatal: Trayvon Martin, Eric Garner, George Floyd y ahora Jayland Walke, este último asesinado por disparos de ocho policías, quienes lo acribillaron con sesenta balazos luego de una infracción de tránsito. Hecho que ha pasado desapercibido para los grandes medios.

El fin de semana del 4 de junio, justo un mes atrás, 18 personas fueron asesinadas en tiroteos masivos en ocho estados.

Un elemento en común caracteriza a los tiradores, suelen ser hombres blancos jóvenes, y no solamente los casos de los asesinos en masa, sino también en el caso de las muertes causadas por policías.

Algunos de los crímenes de este tipo involucran, además del componente racial, la homofobia y la intolerancia religiosa, por ejemplo, los casos de la discoteca Pulse, en Orlando, la sinagoga Tree of Life, en Pittsburg, o la Iglesia Metodista Emanuel, en Charleston, una de las de mayor relevancia histórica en la lucha por los derechos civiles.

Ahondar en las razones de esta situación es algo muy complejo, con múltiples asideros, pero quizás el más poderoso de todos sea el derecho a poseer y portar armas que es prácticamente ilimitado y que se encuentra reforzado por el poderoso y millonario lobby que hacen diversas organizaciones que pueden tildarse de supremacistas y herederas del Ku Klux Klan, como lo es la Asociación Nacional del Rifle, la infame NRA por sus siglas en inglés.

A esta asociación pertenecen, entre otras joyas, Sarah Palin, la exgobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia, y Donald Trump, quien no amerita mayor presentación, al igual que actores de la talla de Tom Selleck, Clint Eastwood y Whoopi Goldberg.

La NRA tiene como principal objetivo defender la enmienda constitucional que permite el derecho a portar armas a cualquier ciudadano, entiende esta asociación que dicho derecho debe ser ilimitado y que la libre posesión y uso de armas de fuego debe ser permitida a todo ciudadano sin importar su condición.

Esta NRA se ha enfrentado con mucho éxito a cualquier intento por limitar su derecho, y para eso hace uso, sin ningún tipo de vergüenza, de todo su arsenal político y económico para el fin de sus objetivos, lo que incluye hacer contribuciones mil millonarias a las campañas de los políticos, entre los cuales destacan el declarado enemigo de Venezuela Marco Rubio.

Ominosa resultó la imagen de Charlton Heston levantando un rifle en la convención de la NRA a pocos días de la masacre de Columbine.

 

 

 

 

Muchas de estas masacres han ocurrido en escuelas en las cuales los atacantes simplemente ingresan armados como Rambo y aniquilan a sus compañeros, lo que lleva a pensar que el desequilibrio mental impulsado por cualquier rechazo forma parte del ADN del tirador.

El hecho concreto es que (además del odio racial, la homofobia, la insanidad mental de una sociedad en la cual los medios de comunicación promueven la idea del triunfador exitoso frente al derrotado fracasado que influye en acciones de este tipo) existe la posibilidad legal de que cualquiera se arme hasta los dientes y que en cualquier momento masacre a sus vecinos y amigos.

 

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El país que hoy celebra su independencia ha demostrado que tiene a su dirigencia política dependiendo del poder de organizaciones como NRA y que, en consecuencia, no hará nada por limitar el acceso a las armas por parte de cualquier loco.

EEUU no es el país del “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, como lo dijera Abraham Lincoln, es el país del gobierno del rico, por el rico y para el rico.

 

Fernando Guevara / Ciudad Valencia