Mohamed Abí Hassan-taller de cine-Edgar Narváez

 

Revista Casa grande-Poesía en compañía

En nuestra anterior disertación nos planteamos decir algunas palabras sobre aquellas revistas literarias que nos dejaron su huella porque pasaron a formar parte de nuestro imaginario espiritual y mitología personal.

Iniciaremos nuestro comentario de hoy con la revista Estría, nacida en los Valles de Aragua y fundada en 1973 por Antonio Cabezas, Julio Jáuregui, Santiago Otero y Ramón Lameda. Esta excelente publicación, de gran formato, lamentablemente fuera de circulación, como sucede con casi todas las revistas literarias de nuestro país, marcó un precedente en la década de los ‘70 en el horizonte del arte y la literatura de Aragua. No obstante, haber sido escuela para algunos de los potenciales jóvenes poetas y narradores que borroneamos nuestros primeros textos allí.

Por sus páginas pasaron reconocidos escritores, diseñadores y artistas como Héctor Mujica, Claudio Castillo, Carlos Noguera, Armando José Sequera y Alberto Hernández, entre otros. Al abrir sus páginas nos llaman la atención las ilustraciones fuera de serie de Antonio Cabezas, detalle importante que le da cierto brillo a los diferentes textos que vamos encontrando.

Recuerdo especialmente la entrevista realizada al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, con quien tuvimos la irrepetible oportunidad de intercambiar unas pocas palabras cuando participó en uno de los encuentros internacionales de poesía, realizados en el auditorio de El Carabobeño, evento internacional fundado por Adhely Rivero, contando con los auspicios de la Universidad de Carabobo.

En lo que atañe a mi persona, tuve la suerte de coincidir varias veces con el equipo de la revista en la sala de montaje del diario El Imparcial, decano de la prensa aragüeña, dirigido por Marcos Guerrero Chacón, acompañado en la redacción por los periodistas alias “El Charrito” y el maestro Salas, y en la sala de montadores por el camarada Guillermo, entre otros que ahora pasan difusamente por mi mente.

Entonces costeaba mis estudios en la Universidad desempeñándome como corrector de pruebas, al lado de los diagramadores, diseñadores y montadores, cuestión que me permitió establecer una relación de camaradería con los protagonistas del ámbito intelectual aragüeño que se daban cita en este tabloide.  En El Imparcial también se publicaba la página cultural Mural del domingo, de Isidro Moreno, abierta igualmente a las nuevas generaciones de escritores, donde incursionamos en la literatura infantil.

 

Mario Abreu

Otra revista literaria que marcó su impronta fue El Toro Constelado (1991), nombre que rinde tributo a la obra de Mario Abreu (Turmero 1919-Caracas 1993), editada por la Secretaría de Cultura del estado Aragua, contentiva de poemas, cuentos, entrevistas y fotografías de arte. En su primer número aparece la mencionada obra engalanando la portada. Allí el pintor nos cuenta que la génesis de esa pintura se debe a la lectura de los tres primeros versos de un poema de Juan Liscano, Canto al toro fugitivo, publicado en Contienda (1942):

 

Alto y dura, movediza montaña de
sangre
sosteniendo un cuerno
de encendida
luna
por tierra, mar y cielo. Toro de Gran
poder
en las tres divinas personas en una.
Toro verde de fuego de praderas solitarias
donde arde y se repite la rosa de los
vientos.

 

Toro sin torero con un ave entre las
astas
y negras puñaladas bajo sus pasos
lentos
luceros de su frente robados del
establo
candelas de su cola y noches de su
grupa.
Un árbol de zamuros lo acecha en la
sabana
por playas y por montes lo acosa el
matador.

 

Entre otras cuestiones, podemos apreciar a través de la lectura del poema cómo la obra pictórica de Mario Abreu recrea las imágenes presentes en el texto del poeta, creando de esta manera un nuevo código para nuestra libre interpretación.

Seguimos nuestro singular recorrido con Nanacinder, revista que abordamos brevemente en nuestra pasada reseña, la cual no deja de producirnos ciertas evocaciones por el entorno donde nació, al que relaciono con mi experiencia durante los años finales de la niñez y entrada en la adolescencia, cuando a comienzo de los ‘60, en compañía de mis padres y hermanos, veníamos de Carúpano a visitar a mi hermano, internado en el hospital Psiquiátrico de Bárbula, donde recibía tratamiento médico con otros pacientes, algunos posiblemente redactores de la publicación que nos ocupa.

 

Nanacinder

Después de muchos atardeceres, uno se detiene por un momento a especular si acaso nuestro querido hermano no llegaría a colaborar en algún número de Nanacinder, dada su fijación por el significado de las palabras, al extremo de pasar diariamente, en casa, horas y más horas consultando diferentes diccionarios sobre aquellas que más despertaban su desmesurada curiosidad… A los lectores ávidos de más información sobre Nanacinder, les recomendamos consultar el ensayo de Pedro Téllez, actual director del Hospital Psiquiátrico de Bárbula y reconocido narrador y ensayista, publicado en el blog dirigido por José Carlos De Nóbrega.

 

Seguidamente, continuamos nuestra disertación con la revista aragüeña La Honda y el Pájaro, dirigida por el poeta Erasmo Fernández, publicación a la que nos une el maravilloso don de la amistad. Infiero que a primera vista nos atrapó su singular formato vertical, doblado en forma de abanico, semejante a un mapa poético al abrirlo por completo, con impecable impresión full color y excelente diagramación e ilustración. En su contenido pudimos apreciar primeramente las creaciones de poetas y artistas inexplicablemente obviados por la burocracia cultural, esa que se cuela cual serpiente de mil cabezas en todos los entes culturales del país.

Al abrirla nos encontramos con los trabajos de Wilson Camero, Marcelo Martínez, Zoraida García, Jaime Betancourt, Edito López y Erasmo Fernández, mejores conocidos como los poetas malditos de Maracay, casi todos desaparecidos, excepto su director.

En La mano del surco (2007, Imprenta Regional de Maracay), libro homenaje de sus amigos al escultor Daniel Herrera, con poemas de Erasmo Fernández y Mohamed Abí Hassan, diseño y diagramación de Héctor Bello, aerografía de Adrián Bello y corrección de textos de Alejandro Liendo, el poeta Eleazar Marín realiza una suerte de retrato hablado, cargado de ironía, acerca de nuestros personajes, estigmatizados con el mote de “malditos”: Nos abren las puertas de la ciudad… para echarnos, luego añoran una verdad lacerante y un insulto oportuno, eso sí, desde lejos, bien lejos… ¡Poetas, hijos de Daniel, soñadores, les amamos, pero nazcan en otras familias! (Risas).

En la Honda y el Pájaro también podemos leer textos calzados con la firma de Eduardo Pérez, Eleazar Marín, Scarlett Boguier, Miguel Henríquez, Héctor Bello, Alejandro Liendo y quien esto suscribe; más otros que no atinamos a recordar. Esta valiosa publicación, sumada a las ya nombradas, con su forzada desaparición nos dejó un inmenso vacío en el ambiente editorial regional, difícil de llenar.

 

Revista Imagen

Otra cuestión que vale destacar es la exposición itinerante de revistas literarias que recorre el país por iniciativa del poeta, cronista y actual director de la Revista Nacional de Cultura, Antonio Trujillo, exposición que ha ido creciendo con los diferentes aportes de publicaciones que realizan los editores de cada región.

Revisando algunos de los ejemplares pudimos corroborar lo dicho con anterioridad sobre la cantidad y calidad de revistas literarias editadas en nuestro país en el transcurso de las últimas décadas, producto de nuestra pujante labor editorial, casi a la par de países hermanos como Argentina, México y Colombia, por solo citar algunos.

Cerramos esta travesía con dos revistas que dejaron huella en los estados Aragua y Carabobo por el significativo número de nóveles creadores que dieron los primeros balbuceos en sus páginas. Me refiero a El alimento diario y Casa Grande, abiertas desde sus inicios a las nuevas generaciones de poetas, narradores, ensayistas, cronistas y artistas de dentro y fuera de Venezuela.

Por cuestiones de espacio nos limitaremos a compartir una breve cronología de revistas editadas en Mariara desde mediados del pasado siglo XX hasta hoy día, y en nuestra próxima entrega borronearemos algunas palabras sobre las dos revistas mencionadas. Dicha cronología fue producto del trabajo de investigación realizado en el marco de la celebración, en 2013, del Día del Libro y el Idioma:

Revista La Chispa, 1967, Director-fundador: Hermes Bozza Mûller. Órgano divulgativo de Covenal. Revista El Mariareño, 1979. Director-fundador: Hermes Bozza Mûller. Órgano divulgativo de la Cámara de Comercio de Mariara. Revista Mariara Automotriz, 1980. Director-fundador Hermes Bozza Mûller. Órgano divulgativo de Covenal. Revista El alimento diario, 1993. Fundadores: Mohamed Abí Hassan y Alexander Tortolero. Órgano divulgativo del Taller Literario Hojas Sueltas. Revista La Pequeña Historia de un Pueblo que Surge, 1993. Redactores: Francisco “Pancho” Montilla y Moisés Lugo. Órgano Cultural (circuló  solo un Número). Revista Mariara Avanza, 1993. Fundador: Jaime Oramas. Director: Miguel Gutiérrez. Órgano divulgativo de la Alcaldía de Diego Ibarra. Revista Cascada, 1999. Director Wilibaldo Colina. Órgano divulgativo de la Alcaldía de Diego Ibarra. Revista Casa Grande, 2004. Director-fundador: Mohamed Abí Hassan. Órgano divulgativo del Fondo Editorial Diego Ibarra. Revista Mariara en Positivo, 2005. Directorio: Rafael Ruiz, Nardo Toro y Janeth Tirado. Órgano divulgativo de la Alcaldía de Diego Ibarra. Revista Cliché Express, 2006. Director Alfredo Romero. Órgano cultural. Revista Círculo Paradisi, 2006. Directorio: Ariyuris Sánchez y Leonardo Álvarez.

 

LEE TAMBIÉN: “De libros, periódicos y revistas que nos dejaron huella (3)”

 

Como pudimos apreciar, la producción y circulación de revistas de diferente índole, en la provincia, no se detiene ante las dificultades. Suponemos que en cada remoto rincón del país hay algún editor en ciernes, esperando un subsidio para emprender la publicación de un libro, periódico o revista donde divulgar sus ideas. He allí la importancia de tener siempre presente que primeramente ¡LA REVOLUCIÓN ES CULTURAL O NO ES! Pero esa es otra historia por contar. ¡Salud, Poetas!  (Continuará).

 

***

 

Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

Ciudad Valencia