El músico y compositor Remigio Fuentes Natera, «Morocho», nació en el caserío de Piedra de Molé, municipio Montes del estado Sucre el 01 de octubre del año 1954. La naturaleza y el verdor de su pueblo lo envolvieron en un ambiente lleno de musicalidad. El canto de los pájaros, loros, arrendajos, chirulíes, lo emocionaban a desarrollar sus habilidades y virtudes musicales.
Creció bajo el concierto de las aves, el canto rumoroso del río y la participación de los burros y las burras que se veían en los conucos trabajando para sus dueños. El Río Manzanares le regaló parte de su inmenso caudal para vaciarlo en su cuerpo y llenarlo de musicalidad interna. Su papá tocaba el cuatro y él se lo robaba para charrasquearlo cuando su papá se quedaba dormido.
Así fue avanzando hasta convertirse en extraordinario músico con un estilo único en la mandolina y la facilidad para ejecutar este instrumento cordófono en los joropos que oía y en los que él compuso. El tema musical “El cumanés” es una fehaciente muestra de su talento, es su carta obligada de presentación.
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Morocho Fuentes acompañó a los grandes de la música venezolana
No sabía leer música pero al escuchar dos veces la misma canción se la aprendía y lógicamente la tocaba con sumo virtuosismo. Tenía un espíritu musical metido en su cerebro y desarrollado con sus manos. Trabajó un tiempo en la Industria pesquera “La Gaviota” y al culminar su actividad laboral, el fin de semana, se perdía a tocar sus joropos y estribillos con su fiel compañera la Mandolina, por varias comunidades del municipio Sucre y Montes.
Morocho Fuentes acompañó a María Rodríguez, Hernán Marín, Francisco Pacheco, Serenata Guayanesa, al grupo 21 de noviembre de la Universidad de Oriente, a El Guápiri-Ñáquiri y una pléyade de artistas que lo reconocían como músico virtuoso. Su relación amistosa con su comay María Rodríguez y Hernán Marín “El rey del joropo con estribillo” fue muy estrecha.
Hernán Marín siempre dijo que Morocho Fuentes era su mandolinista preferido. En Caracas dictó talleres, cursos, compartió su conocimiento y trabajó por unos cuantos años en la Delegación de Cultura y Extensión de la Universidad de Oriente (UDO). Este Quijote de la música recorrió mundos llevando su arte a países de Asia, Europa y el continente americano, estuvo hasta en China, donde puso a bailar a los chinos el Joropo con Estribillo.
Dejó grabado varios discos, recibió premios y condecoraciones de muchas instituciones que valoraron el trabajo cultural que desarrolló en su tránsito vital. Tuve la dicha de ser el último artista con quien Morocho grabó en el mes de diciembre de 2021.
Fue en los estudios de Adelino Márquez a escasos 3 meses de su deceso. Grabó con Hernán Marín (+) y El Guápiri-Ñáquiri los temas “La curazoleña” y “Falsa mujer”. Cuando Morocho se echaba los traguitos en una parranda se ponía alegre, cariñoso y zalamero, se le desbordaba el afecto que sentía por la gente.
Falleció en Cumaná en el pueblo de Guarapiche el 02 de marzo de 2022 en brazos de su familia, especialmente de una hija que lo quiso mucho y lo cuidó hasta su final. Morocho Fuentes “Un virtuoso de la Mandolina oriental” que fue llamado a un concierto celestial por el Arquitecto del universo. Descansa en paz amigo Morocho.
Cumaná, 02-03-2026
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Foto: Archivo familiar













