José Carlos de Nóbrega no buscaba estatuas ni aplausos de vitrina. Lo conocí en 2010 mientras yo cargaba mi libro Íntimo con el miedo de quien se sabe novata. Él no dio un discurso para expertos. Me llamó «hembra brava» y vio en mi escritura un fuego que yo misma desconocía. Fue él quien me presentó la obra de Sol Linares, abriéndome la puerta a otras voces necesarias. Él no solo leía; él tejía redes de afecto entre nosotros. También fue el responsable de que yo viera El perro andaluz de Buñuel; él aun después de su muerte me sigue enseñando a ver más allá de lo evidente.
Nuestra amistad creció entre conversas sueltas. Una vez, tras compartir ron con mis hermanas, le hablé por WhatsApp de la sororidad. A él esa palabra le hizo ruido. Le conté que uno de los primeros en presentarla fue Miguel de Unamuno y su novela La Tía Tula. A los pocos días, escribió que la tía Tula era el mismo Unamuno y me dedicó ese texto. Así era él: una conversa por teléfono terminaba en un ensayo de fondo.
DE LA MISMA AUTORA: HE JUGADO A SER MALA

Su libro Desde la cueva de Platón es un reporte de guerra que no se hizo en un escritorio cómodo, sino en la soledad de su casa o en una cama de hospital en Valencia. En esa cueva, invita a Laura Antillano junto a Cervantes, Clarice Lispector y Reynaldo Pérez Só. No le importan los rangos: usa epígrafes de Richie Ray y Bobby Cruz mientras lleva a Walt Whitman de paseo por la Casa Pocaterra. En sus textos también denuncia a aquellos intelectuales que le ponen precio a su pensamiento: «Y que se enculille la intelectualidad tarifada y el funcionarismo cultural parasitario, pues toda distopía lleva consigo una utopía de lo más placentera».
Como enfermera, me conmueve leer cómo describe su propio deterioro. Llama a su cuerpo trapo viejo o pobre estropajo. Describe su fallo renal y esa depresión endurecida que llega cuando la salud se quiebra. En la sala de diálisis, él ve un rito sagrado. Habla de un «río de sangre compulsiva» que corre por las máquinas para limpiar el dolor. “Somos ese río de sangre porfiado en llevarle la contraria a la muerte”, escribió con una lucidez que asusta. Me recuerda a una frase que escuché de Arnaldo Jiménez: «Escribir para distraer a la muerte».
El libro es también una carta de amor a Yudy (su segunda esposa), la música no es de quien la compone sino de quien la necesita”, eso afirmaba José Carlos, y él la necesitaba para que la muerte no le pisara los talones. José Carlos escribe desde la orilla de su viudez, sintiéndose un viudo ante el altar tras perderla en plena pandemia. Mira fotos viejas de los años setenta y le habla con una ternura que quema.
En 2022, junto a Vanileiby Rivas, asistimos a la presentación de su libro Crónicas compulsivas, ganador del V Bienal Nacional de Literatura 2021 Antonio Crespo Meléndez. Un día antes nos dijo que no asistiría y nosotras terminamos chantajeándolo para que sí lo hiciera. No teníamos un medio en el bolsillo, completamos cada una para el pasaje, yo cuadré con quien dejar al cuidado de mis hijos para poder acompañarlo.

De regreso, montadas en un autobús hacia Puerto Cabello en puente Bárbula, un vendedor nos llamó «Chiqui Luckys» por vernos elegantes, pero porque no le compramos. Nos dio risa porque era la verdad de nuestras vidas, no teníamos dinero. Así es este libro: tiene la elegancia del espíritu, pero lleva el barro de la calle, el olor a hospital en los zapatos y a colillas de cigarro en un rincón.
No busqué aquí a un sabio en una torre de marfil. Busqué a mi hermano mayor de la palabra que peleó contra su propia sombra hasta el final. No hace falta ser un erudito para leerlo. Solo hace falta tener sangre en las venas y saber que el afecto es lo único que nos salva del olvido.
José Carlos me deja este mapa de su sangre para que no me pierda en la oscuridad. Su palabra no es una sombra, es el fuego que calienta y me invita a escribir.
*Autora de la Ilustración de José Carlos: Vanileiby Rivas
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Marhisela Ron León (Puerto Cabello-Carabobo-Venezuela): Poeta, licenciada en Enfermería por la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada.
Ha realizado Talleres de poesía a través del Instituto Municipal de Cultura de Puerto Cabello; también de escritura creativa con Nanda Nieves y de narrativa en Corrección Perpetuum, Escuela de Escritores de Caracas. Íntimo (2010) Bonus (2022).
Ciudad Valencia / RN / Fotografía de la autora Serge Páez













