El próximo viernes 10 de enero de 2025, nuestro actual presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, será juramentado por tercera vez consecutiva, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, por MANDATO LEGÍTIMO Y CONSTITUCIONAL de la inmensa mayoría del pueblo venezolano que lo volvió a elegir el pasado domingo 28 de julio de 2024; tal como lo establece la Carta Magna de nuestra República Bolivariana de Venezuela. presidente de Venezuela Nicolás Maduro
Es importante destacar que las nueve (9) fuerzas políticas opositoras, que se presentaron y participaron con nueve candidatos (un candidato por cada una o más de los agrupamientos políticos participantes en el proceso), resultaron derrotadas por las cantidades de votos obtenidos.
Recordemos que participaron diez candidatos; pero, el proceso se polarizó entre dos candidaturas fundamentales: Nicolás Maduro, por la continuidad de la revolución bolivariana; y Edmundo González junto con Corina Machado, representando los intereses del imperio norteamericano y la burguesía apátrida.
El resto de los ocho (8) candidatos, con sus respectivas fuerzas partidistas, obtuvieron una votación muy empobrecida; muy por debajo de lo aspirado; lo cual demuestra que, en la Venezuela de hoy, las fuerzas de la derecha política tradicional, están muy fragmentadas, extraviadas y alejadas de la sabiduría política, histórica y propositiva, para dar respuestas y propuestas válidas y viables, frente a la muy compleja y nada fácil, realidad política, histórica y socio-cultural de nuestro país.
Es importante destacar que esta elección presidencial del 28 de julio de 2024, puso en evidencia la realidad histórica de la correlación de fuerzas, existentes en la Venezuela de hoy; tal como se muestra en este informe oficial del CNE: Nicolás Maduro obtuvo 6.408.844 votos; Edmundo González logró 5.326,104 votos; y los otros 8 candidatos, juntos, suman 600.936 votos.
Este resultado indica que el destino político inmediato de nuestro país, está polarizado por dos bloques de fuerzas: por un lado, las patrióticas, revolucionarias, constitucionalistas, populares y anti imperialistas, lideradas por Nicolás Maduro. En el lado contrario, están las fuerzas apátridas, contra revolucionarias, anti-constitucionalistas, anti-populares y pro-imperialistas, lideradas por un anciano perverso, sin ninguna trayectoria política, acompañado por una víbora y farsante mujer, heredera de “Los apellidos” de la antigua oligarquía anti-popular y vende patria.
Aparte de estas dos fuerzas decisivas, que protagonizan la confrontación en torno al destino inmediato de la República, existe un tercer grupo de fuerzas (los ocho candidatos que suman casi 700.000 votos), muy débil electoralmente; pero, con incidencia válida en la dinámica de la lucha por la estabilidad constitucional y la hegemonía del nuevo modelo de república independiente y soberana en proceso de desarrollo.
Esas son las tres agrupaciones políticas electorales; que hoy protagonizan la lucha por el poder del Estado y el destino político de nuestra República. Debemos destacar que, frente a esos resultados cuantitativos, hay también una conducta cualitativa, perversa y malvada, representada por las fuerzas de la oposición apátrida y pitiyanki, que no reconocen ni aceptan el resultado electoral oficialmente emitido por el C.N.E. lo cual equivale a desconocer uno de los cinco poderes del Estado de la República Bolivariana de Venezuela.
La contradicción y la trampa en la que navega esa fuerza pitiyanki de la señora Corina Machado, consiste en que; por un lado, reconocen la existencia del CNE como árbitro y poder electoral del Estado de la República Bolivariana de Venezuela, para inscribirse y participar en la contienda electoral.
Pero, por otro lado, ella y sus secuaces, incurren en tres acciones ilegales y delictivas, que la colocan al margen de la Ley, tales como:
Una, desconocen el resultado de la elección, emitido por el árbitro oficial, legal y constitucional: el CNE.
Dos, inventan un resultado en el cual se autoproclaman ganadores, lo que significa que ya tenían preparada, sin legalidad alguna, su propia autoproclamación.
Tres, desatan la activación de un plan terrorista, anarquista, insurreccional y golpista, con un saldo significativo de incendios, saqueos, destrucción y muertes de ciudadanos venezolanos.
Cuatro, paralelamente, el imperio yanki, activa su plan internacional de satanización de nuestro gobierno, con el cuento ya desgastado y ridículo de la supuesta “dictadura” de Nicolás Maduro.
Quinto, igualmente, buscan dividir la unidad patriótica y nacionalista, bolivariana y chavista de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB, sin posibilidad alguna en el horizonte del destino bolivariano de nuestra patria.
Estos cinco elementos, además de toda la cadena de delitos cometidos por la señora Machado, en sus funciones erráticas como la agente principal del imperio, infiltrada en nuestro país, indican que su destino, más temprano que tarde, está cifrado en la justicia y su encarcelamiento, por parte del Estado venezolano; o su desprecio y condena por parte del Pentágono, La CIA o el propio Donald Trump.
También es necesario recordar que, en nuestra histórica tradición de las luchas electorales en democracia, la lógica de los partidos políticos ha sido siempre y es todavía, acumular fuerzas en cada contienda electoral hasta lograr la victoria alguna vez; y de allí en adelante, seguir ganando.
Así funcionó el viejo Pacto de Punto Fijo de AD-COPEI-FEDECAMARAS y su amo del Norte: EEUU, durante la vieja democracia formal representativa, en la cual se alternaban el poder, utilizando muchas trampas contra los partidos de izquierda, especialmente la célebre sentencia “Acta mata voto”, aplicado por AD y COPEI para repartirse el poder, durante los cuarenta (40) años del pacto puntofijista.
Hoy, reconocemos que la oposición apátrida de Corina y Edmundo, demostró que, efectivamente, movilizaron una población significativa, como para seguir acumulando fuerzas para las elecciones venideras de la Asamblea Nacional, gobernaciones y alcaldías, para estar en mejores condiciones para un nuevo intento en el 2031, con el favor de Dios, si es que le tienen de verdad fe y amor al pueblo.
Entonces, nos preguntamos ¿Por qué Edmundo y María Corina no siguieron esa tradición, de respetar resultados adversos, corregir fallas y seguir acumulando fuerzas hasta obtener la victoria y posicionarse del poder político de la República, por la vía pacífica, tal como lo establece nuestra Constitución?
La respuesta a esta pregunta está dada en las acciones de violencia, destrucción y muertes, desencadenadas por grupos armados de delincuentes pagados por el poder económico imperial que está detrás de María y Edmundo. Esa es la respuesta; así lo indican las investigaciones policiales, la lógica histórica imperial del Norte y la mala tradición europea.
Los hechos evidencian dos cosas. Una, ni al imperio norteamericano ni a María Corina, les interesa posicionarse pacíficamente del poder político, porque sencillamente, estarían obligados a gobernar con base en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) o derogarla y crear otra a su gusto e intereses. Eso es, para ellos, una contradicción muy difícil de resolver en el contexto de la paz.
En segundo lugar, para el imperio es más conveniente y útil a sus intereses tácticos y estratégicos, provocar o montar el estallido de la guerra civil; pueblo contra pueblo, para destruirse y destruir el país. En ese contexto, ellos intervendrían para poner orden y control, exterminando totalmente el chavismo, matar nuestra Carta Magna para restituir y regresarnos a la vieja Constitución del viejo Pacto de Punto Fijo.
Esa es la única y viable estrategia vital para los gringos, porque todos los ensayos realizados hasta ahora, para destruir y desaparecer el proceso bolivariano, no le han dado el resultado que ellos necesitan. Recordemos que, en Chile, un 11 de septiembre de 1973, sí lograron derrocar y asesinar al primer presidente socialista de América Latina, electo por el pueblo, como lo fue Salvador Allende.
Recordemos el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. La primera acción realizada fue derogar el conjunto de Leyes adelantadas por el presidente Chávez; romper, quemar y anular nuestra Carta Magna, para desaparecerla totalmente y destruir así el inicio del proceso revolucionario bolivariano del pueblo y su presidente, legítimo y constitucional, Hugo Chávez.
Las acciones de propaganda y promoción demagógica, que hasta ahora han realizado, apuntan más hacia los países de América Latina y Europa, a quienes le venden la falsa victoria electoral de ese viejito enfermo y despistado (Edmundo González), como supuesto presidente electo. Embuste que repiten como una torpe y falsa devoción pueril; pero de alma diabólica, perversa y criminal.
Recordemos su actuación inmediata, después de la elección presidencial, del 28 de julio de 2024, cuando activaron el plan insurreccional para desatar el desorden, la desobediencia civil, los saqueos, las quemas y los crímenes; la incertidumbre, el miedo, la anarquía y el desorden, para generar el gran caos en Caracas y demás ciudades principales del país, sumergidas en una guerra civil.
Mención y análisis muy especial, para otro momento, requiere todo el tema de la cadena de delitos cometidos por la señora Machado y sus jefes, asesores y seguidores inmediatos.
Por el momento, quiero cerrar estas notas, incorporando los conceptos y procedimientos tecnológicos puestos en marcha el día siguiente a las elecciones del pasado domingo 28 de julio de 2024; las cuales fueron utilizadas por la oposición para interferir los escrutinios y robarse un puñado de votos para proclamar su falso triunfo electoral. He aquí los conceptos básicos para investigar más a fondo y correctamente el tema:
«Jaquear» y «hackear» son términos que significan lo mismo: introducirse en un sistema informático de forma no autorizada: Jaquear: Es la adaptación recomendada en español, según el Diccionario de la lengua española. Hackear: Es una semi adaptación poco recomendable, a pesar de su uso extendido.
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presidente de Venezuela Nicolás Maduro
El hackeo es una actividad intrusiva que se relaciona con la explotación de un sistema informático o una red privada sin acceso autorizado. Algunos ejemplos de hackeo son: Capturar los datos de sesión de un usuario y usarlos para suplantarlo en un sitio web. Redirigir el tráfico de Internet de un usuario hacia sitios web malintencionados. Cambiar el motor de búsqueda predeterminado de un usuario para llenarlo de anuncios. Realizar espionaje corporativo por encargo. Robar propiedad intelectual u otra información confidencial de los competidores de una empresa. (¿Es correcto el uso de «hackear»? – Real Academia Española ).
La forma hackear es una semiadaptación poco recomendable a pesar de su extensión en el uso. El diccionario académico ya registra jaquear | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE – ASALE. Introducirse de forma no autorizada en un sistema informático. hackear…Uno de los términos más conocidos del mundo de la ciberseguridad, hacking o hackear se refiere a las actividades intrusivas. (Ver y analizar los significados de Jacquear y hackear en internet)
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