El ritmo sonoro y la sociedad, en esencia, representan número, movimiento, orden, organización, proporción, vida, forma, inteligencia, instinto, simetría, duración, intensidad, medida, descanso y más. El ritmo equilibrarte debe contribuir definitivamente en el crecimiento de un ser humano integral.
El ritmo, en espacio común, es sociedad y debe contribuir al bienestar de los seres humanos con la absoluta afirmación de que Dios es suprema razón, inspiración en el bien y encuentro con el equilibrio total.
Analizando aspectos que involucran al hombre con el universo del sonido y ritmo, estos originan escenarios y circunstancias a reflexionar. El ritmo, como elemento pre musical, es número, movimiento, orden, organización, pero también proporción, vida, forma, inteligencia, instinto, fuerza, repetición, alternancia, simetría, duración, intensidad, medida, descanso y mucho más.
Cuando el ritmo fue roto por el ser humano, este atentó en su contra. La serpiente en el paraíso, Adán y Eva y el asesinato de Abel por manos de su hermano Caín. El ser humano atenta imprudentemente con sus acciones en contra del orden natural o ritmo equilibrarte. El arcano que habla del arte sonoro como catalizador enriquece la palabra a través de códigos (color, sonido y ritmo); estos revisten con vibración sanadoras al discurso, y jamás debe ser invocada la violencia como acción o respuesta. El mundo conocido perdió el ritmo armónico, belleza sustancial.
Por ejemplo, en el siglo pasado la maquinaria bélica de Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial, les dio un gran poder económico y colonial. No obstante, una ambición desmedida por expandir sus dominios, vale decir, estar arriba, cerró ciclo y el poder se revirtió. Estos pueblos debieron reconstruirse al igual que el ave fénix: de sus cenizas. El ritmo debe mantenerse a través de un discurso equilibrado, recordando que existe una ley donde toda causa tiene un efecto, que al final actúa como un bumerán.
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Ejercicio: hoy recomiendo escuchar de la Opera Thannhauser, del maestro Richad Wagner, “Coro de Peregrinos”. Impresionante trozo musical que resume el contenido del tema tratado hoy. Debo comentar que el Maestro Wagner representó, para el 3er Reich, la fuente musical inspiradora del nacionalismo-socialista Nazi.
Pero esta Opera tiene un contenido muy especial programático musical… línea sonora y literaria que narra la historia de un caballero que vaga por el mundo hasta llegar al Venusberg (en Alemania, monte de Venus); reino de la diosa del amor.
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Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM.
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