Delfín Martell-Espacio y Tiempo sonoro- en transición y cierre de ciclos

El sonido transforma al ser humano en el plano intelectual a través del lenguaje estético o arte sonoro. Pero a lo desconocido le llamamos magia y ésta, a su vez, se define como un conglomerado de conocimientos que estudia los fenómenos y leyes naturales del mundo visible en su relación con el mundo invisible.

En esta esfera de tiempo, el sonido se relaciona con el ritmo y  melodía, que a su vez  integra elementos geométricos en la estética musical. A estos se les llama  discurso horizontal y vertical.

A la melodía y ritmo -que es sonido- se la define acústicamente como un dibujo ondulante vibrante que sube, baja y salta, generada -entre otros vehículos- por la voz humana como instrumento.

En otro orden de ideas, vinculando al sonido con la palabra, los pensamientos y sentimientos son por lo general irregulares, cambiantes y desarmónicos. Estos pueden ser catalizados por la vibración sanadora de la voz en la oración. Discurso sonoro que reduce las vibraciones negativas generando un ritmo uniforme de naturaleza superior.

 

 

El Arte del sonido es un elemento fundamental en la creación-expansión de los mundos, esferas y  globos que conforman nuestro espacio-tiempo.

Pero investigadores vinculados al universo de la física acústica, como el caso del nieto del maestro alemán Félix Mendelssohn, experimentaron con el poder del sonido y esto le llevó a la siguiente conclusión: “Una vez encontrado el sonido clave de un edificio, puente u otra estructura este puede ser derrumbado emitiendo solo una vibración con base a una nota musical y que prolongada -suficientemente- surta el efecto deseado”.

En el Antiguo Testamento encontramos un pasaje que habla del efecto sonoro anteriormente comentado. Me refiero a la historia de la Batalla de Jericó, que habla del efecto desbastador del sonido emitido por trompetas hechas de cuerno de carnero y que lograron derrumbar las murallas de la ciudad, mientras los ejecutantes marchaban alrededor de la misma.

 

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Dentro de las escuelas de pensamiento filosófico, el estudio del sonido como arte y elemento impulsante en la creación de los mundos (globos o esferas) se transforma en un perfecto aliado en la formación del ser humano integral. La máxima expresión del sonido en nuestro mundo físico la encontramos en la música.

El ejercicio: conectase al mundo onírico del sonido y la sanación a través de la Música  Medieval Celta, respira y visualiza luz naranja, sanando preocupaciones y declarando prosperidad.

 

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Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM.  

 

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