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…Y las sillas se fueron sumando | Carmen Pacheco

El sábado 21 de marzo, a las 10 de la mañana, el Taller de Lectura y Escritura Creativa con el escritor Ramón Núñez, a quien yo llamo el «Cronopio Mayor», se realizó en la cabina de control de la sala “María Luisa Escobar” del Complejo Cultural Museo de Arte Valencia (MUVA), donde la luz y los arpegios se embriagan con la literatura. En ese lugar, nuestras mentes volaron cual cóndor sobre las montañas de Mérida.

Nos lo acondicionaron para el taller con algunas sillas y una mesa grande. Resultaba cómodo; total, éramos cinco personas y el profesor. De esa forma estaríamos cerca de él para no perdernos detalles.

Pero nunca se debe dar nada por sentado, porque las cosas cambian en segundos. Cuando creímos que estábamos completos para comenzar el taller, fueron apareciendo más personas que deseaban aprender a escribir. En ese momento Ramón Núñez dijo: «¡Están faltando sillas!», y las sillas se fueron sumando.

 

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Y allí estábamos finalmente diez talleristas apretujados alrededor de nuestro profesor, con la esperanza de quien ha soñado con escribir algo que valga la pena y que, por supuesto, sea del agrado de algún lector o lectora insomne. «Porque nadie nos leerá por nuestra linda cara», nos recordó Ramón Núñez. Reirerando además la afirmación tajante del gran Cortázar: “En literatura no bastan las buenas intenciones”…

El poeta Ernesto Cañizales nos hizo una pequeña y traviesa visita. Luego de su característico saludo, comentó: “¿Qué pasó aquí? ¡No son tres, ni cuatro, ni seis; son muchos en el taller!”. El rostro del Cronopio se iluminó y le respondió: “¿Qué te parece? ¡Hasta yo estoy asombrado!”.

Los libros del profesor, dispuestos sobre la mesa, indicaban que estaríamos acompañados por importantes escritores. Por supuesto, todos sabíamos que esos textos «eran suyos», como jocosamente nos dice siempre al mostrarnos lo que trae.

Laura Antillano-21 Filven Carabobo-Foto de Carmen Pacheco

La oportunidad era de oro, puesto que hablaríamos de una crónica que nos mandó el sábado pasado como ejercicio literario, relacionada con una foto de la escritora Laura Antillano. Todos trajimos la tarea y eso dice mucho de los participantes del taller y de quien lo dicta. Es evidente que hay entusiasmo por aprender.

En nuestro afán por hacer bien el trabajo y, sobre todo, porque hablaríamos de esa amada escritora, “nos pusimos poéticos” y no atendimos al formato particular de lo que es una crónica. Solo Rosa Sánchez logró cumplir con ese género, mientras que José David Monsalve logró un cuento.

Con esa capacidad de quien enseña, nos dijo que todos los escritos estuvieron bien, solo que nos fuimos por otra vía, y nos hizo esta pregunta: «¿Y si en esa foto no estuviera Laura Antillano y fuera, entonces, una desconocida?… Ahí les dejo esa mandarina… Nos preguntaríamos entonces: ¿Quién es, por qué está allí sola, espera a alguien, cómo se llama…?».

Y recalcó que la mayoría de nuestros escritos eran fundamentalmente “poemas en prosa”, y que lo eran porque, como en todo poema, allí privaba la imagen, que al final de la lectura recordaríamos imágenes, metáforas, pero no una historia, no aquella “anécdota” que es el centro del cuento, su razón de ser…

Al final se disculpó con los poetas (aunque todos los somos en esencia, pues la poesía permea en todo escrito literario, pero también en cualquiera de las artes), pero que recordáramos que nuestro taller literario era de narrativa, que hay que contar, echar el cuento sin perder de vista aquello del dato escondido, el poder de sugerencia, por ejemplo…

Y así, cual niños que terminan sus clases, nos fuimos despidiendo de los compañeros y del profesor. Algunos tenían cosas que hacer, mientras que otros aprovechamos el momento para compartir la experiencia de ese sábado de taller frente a un rico café y otras sillas que nos convocaban a recordar y reír.

 

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Carmen Pacheco-columna Crónicas del peatón-portada

Carmen Beatriz Pacheco (Caracas, 1951) es cronista, dibujante y aficionada al haikú y al microrrelato. Ha participado en el Taller de Lectura y Escritura Creativa del Museo de Arte Valencia (MUVA) con el Prof. Ramón Núñez. También formó parte del grupo CEINFOLEIM, dirigido por el escritor José Luis Troconis Barazarte.

Integra el Laboratorio Narrativo Zuaas en cuyo libro colectivo «Relatos de lluvia (historias que caen del cielo)» (2025) interviene con tres relatos breves. También integra la Escuela Virtual «Historias en Yo Mayor» de la Fundación FahrenHeit 451 (Colombia).

 

Ciudad Valencia/RN/Foto de Laura Antillano (CP)