A los artistas militantes
y críticos de arte
contra la guerra.
La brutalidad de las explosiones,
de las granadas y bombas, de los
ataques nocturnos y de los asaltos,
se manifiestan directamente en la
técnica del dibujo, con rayas, líneas
y contornos quebrados.
Y las figuras humanas implicadas
en la lucha, están incluidas en
entramados de líneas geométricas
que forman parte de la naturaleza
detonante y desgarrada de la guerra.
Otto Dix
Confieso que escribo esta breve disertación en un momento histórico y bastante singular, dado los últimos acontecimientos sucedidos, tales como la amenaza de una invasión militar gringa en nuestro territorio, para la cual se realiza todo un despliegue naval con submarino nuclear, buques de guerra y miles de marines, caso parecido al boqueo naval ocurrido en 1902 por una coalición de potencias europeas, conformada por Alemania, Italia y Reino Unido, durante el gobierno de Cipriano Castro.
Todo esto sumado a la insólita noticia de otorgarle el Premio Nobel de la Paz a la agente sionista, aliada de Netanyahu, María Corina Machado, cuestión que ha desencadenado la crítica de la mayoría de los pueblos libres del mundo, lo que denota la baja credibilidad y desprestigio en el que ha caído este importante galardón al premiar a abominables criminales de guerra:
DEL MISMO AUTOR: ARTE Y POLÍTICA: UNA INCÓMODA RELACIÓN (2)
Thoeodore Roosvelt, ex Presidente de Estados Unidos y artífice de la teoría del “gran garrote”, culpable de las intervenciones en países de América Latina y el Caribe, como Cuba, República Dominicana y Haití.
Henry Kissinger, responsable del golpe militar que derrocó a Salvador Allende en Chile, y de los bombardeos masivos en Camboya que mataron a un millón de personas.
Menájem Beguín, ex primer ministro de Israel, responsable de la invasión más sangrienta al Líbano, en 1982, para colocar a sus aliados de confianza.
Barack Obama, quien durante su mandato aumentó el presupuesto en armas nucleares en 10.000 millones de dólares más que su predecesor George Bush; también fue responsable de un programa criminal con drones en países que no estaban en guerra, como Pakistán.
No obstante, el Nobel de la Paz en su momento le fue conferido a prohombres de la estatura ética y moral de Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, el XIV Dalai Lama, Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel y Yaser Arafat, entre otros, verdaderos merecedores del mismo.
Abordando el tema que nos ocupa, en esta tercera entrega retomamos el difícil tema de la relación entre arte y política, trayendo a colación algunos artistas que plasmaron el tema de la guerra en sus lienzos, logrando inscribir su obra en la historia del arte occidental, muy a pesar de cánones, jurados y críticos de Salón de su época.
En tal sentido haremos un breve recorrido por la pintura, Vietnam la batalla del arroz (1968), óleo sobre lienzo de 200 x 200cm del destacado pintor, escenógrafo, dramaturgo y poeta francés, Gilles Aillaud (1928-2005), representante de las corrientes artísticas de la Nueva Figuración y la Figuración Narrativa. Según la crítica, Gilles se hizo pintor, aunque su vocación era la filosofía; por lo que procuró “pintar filosóficamente”.

Destacamos que nos motivó sobremanera la excelente portada aparecida recientemente en Columnas Ciudad Valencia, donde se destaca en primer plano la obra de este artista hasta ahora casi desconocido por la mayoría.
A través de un realismo harto conmovedor, esta obra creada durante la guerra de Vietnam, nos hace un llamado a la reflexión en torno al horror y la brutalidad de los conflictos bélicos, representando a un soldado vietnamita portando un fusil, mientras lleva prisionero a un soldado estadounidense.
En el trasfondo podemos observar algunos campesinos que laboran en un cultivo de arroz, estableciéndose un contraste con el primer plano de las dos figuras protagonistas de la pintura. Simbólicamente podemos apreciar un enfrentamiento de clases entre un país opresor (Estados Unidos), y un país oprimido (Vietnam), todo ello plasmado magistralmente por el pincel del genial artista.

Otro creador que representa con brutal crudeza los horrores de la guerra es Otto Dix (1891-1969), pintor y grabador alemán, enmarcado en la corriente de la Nueva Objetividad, y en el Expresionismo.
Dix se alistó como voluntario en 1914, combatiendo en el frente occidental, lo que le permitió realizar más de 600 bocetos en los que detalla las atrocidades que vivió en carne propia.
Esto le llevó a ser mundialmente reconocido por la representación en sus pinturas de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), basándose en su experiencia como soldado, siendo tildado de artista degenerado por los nazis, por su crítica al militarismo y su visión satírica de la miseria humana. Fue destituido de su cátedra en la Academia de Düsseldorf y se le prohibió exponer su obra, la cual fue confiscada y quemada. Otto Dix fue encarcelado en 1939, acusado de un complot contra Hitler.
Lo que conocemos como Arte degenerado fue una expresión adoptada por el régimen nazi a partir de la exposición con ese nombre realizada en julio de 1937, para describir todo el arte moderno y prohibirlo en territorio alemán por su supuesta influencia bolchevique y judía.
El término sería difundido por el crítico Max Nordau, que en su obra Degeneración (1892), intentó demostrar que la degeneración del arte se remonta a la degeneración del artista, pues esta implicaba debilidad y desorden, asociándola con un lenguaje patológico para describir la impureza política y racial.
Dicha tesis fue retomada por el partido nazi y la Sociedad Nacional Socialista para la Cultura Alemana, fundada en 1928, la cual hizo énfasis en la idea de que distintos factores geográficos, demográficos, entre otros, habían llevado a la degradación de la moralidad alemana.
Tomando como base lo antes dicho, en un discurso sobre arte, Hitler afirmaba que “estas distorsiones del arte moderno eran síntomas de la degeneración mental de los artistas, o de su ansia por pervertir o mentir a la gran nación alemana”.
La exposición de Arte Degenerado fue organizada por Joseph Goebbels, director del Ministerio de Propaganda e Ilustración Popular del Reich, y Adolf Ziegler, director de la Cámara de Cultura del Reich, y artista favorito del Führer. El catálogo incluyó alrededor de 700 obras creadas entre 1910 y 1933, período de la “decadencia de Alemania”, según sus detractores, y provenientes del expolio nazi, por tanto invitando al público a burlarse de ellas.
Paralela a la exposición se hizo una gran subasta de “arte degenerado” a petición del mariscal Goering, en la que además de obras de artistas alemanes, había obras de Van Gogh, Gauguin, Picasso, Modigliani y Chagall.
Apuntamos que muchas de estas pinturas fueron consideradas demasiado ofensivas para el gusto nazi, quemándolas en una inmensa hoguera, en marzo de 1939.
Continuando nuestro recorrido hacemos un alto y pasamos a Cisjordania donde artistas gazatíes inauguraron una exposición en 2024, en el Museo Palestino de Birzait, donde muestran los daños causados por el conflicto bélico iniciado por el ejército israelí contra el pueblo de Gaza, para la cual recolectaron las obras de estos artistas dispersas por galerías y colecciones privadas de Cisjordania.
Con el título “Esto no es una exposición”, la muestra reúne 280 obras de más de 100 artistas de Gaza. Al fondo de la sala de la galería se proyectaron imágenes de Gaza donde se podían ver cómo vive la gente entre las ruinas y bajo el bombardeo continuo. De fondo se escucha en vivo el incesante sonido que simula un dron israelí.
“Arte y política: una incómoda relación (1)” por Mohamed Abí Hassan
Algunas de las piezas expuestas son las últimas que quedan de artistas cuyos estudios fueron bombardeados por los sionistas. Muchos de estos creadores perdieron las obras de toda una vida, leemos en la información. Los temas abordados son: la tierra, los refugiados y la Nakba (Día de la Catástrofe) o la identidad palestina. Muchos de los cuadros de los artistas tuvieron que ser quemados para calentar a personas desplazadas.
“Entre los palestinos en Gaza hay pintores, artistas e intelectuales, seres humanos que aman y son amados”, afirmó el director del museo.
Al final, la única guerra que vale la pena librar es la guerra por la paz, me digo, parafraseando a mi amigo, Albert Camus, que bastante sabía acerca de la miseria humana.
Mientras, aspiro un poco de aire limpio, apuro mi café árabe y apago el noticiero, harto de tantas guerras y críticos ramplones…
(Continuará). ¡Salud, Poetas!
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Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).
Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.
Ciudad Valencia / RN











