Vestigios del Pasado se detiene ante un muro que no calla. En lo alto de un edificio, dominando la mirada y el paisaje urbano, se alza una obra monumental del maestro Braulio Salazar, pintor valenciano que convirtió el concreto en poesía visual.
Salazar, fiel a su compromiso con el pueblo, no pintó para decorar: pintó para recordar, denunciar y celebrar. Su obra es un homenaje a la clase trabajadora, una afirmación del potencial venezolano y una invitación a mirar el arte como herramienta de conciencia, a continuación una interpretación artística, cultural e histórica de esta maravillosa obra.

La diosa del trabajo: mural que le canta a la tierra y al progreso
En la fachada del edificio de la Cámara de Comercio, en la avenida Bolívar de Valencia, donde el concreto se vuelve lienzo y el cielo parece inclinarse a mirar, se alza un mural que no solo decora: declara. Desde 1964, esta obra es una composición de mosaicos de cerámica blanca de la empresa Cerámicas Carabobo, en los hornos de mono-cocción.
Para el mural se utilizaron baldosas de gres de cerámica de 15 X 15 cm. Las cerámicas fueron pintadas, según bocetos del pintor, por el taller cerámico de Ricardo Cerruzzi. El mural mide aproximadamente 17 metros de alto por 14 metros de ancho es titulada como: “La Evolución del Mundo”.
(Nota: la obra según Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano se denomina “La Evolución del Mundo”. Sin embargo otros autores o artistas la definen como: La Evolución de la Tierra)
Es un canto visual, una sinfonía de formas y colores que, como eco del muralismo mexicano, transforma la arquitectura en manifiesto. Allí, dominando la composición, emerge una figura femenina imponente, de gran escala, como si la tierra misma se hubiese levantado para hablar.
Obras similares en Suramérica
Es importante resaltar que obras como la del maestro Braulio Salazar las hay en varios países, siendo México una referencia para muchos, debido a varias características claves:
- Temática Social y Nacionalista: al igual que los grandes muralistas mexicanos como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, Salazar utilizó su obra para representar la historia, el trabajo y la identidad de su nación.
- Monumentalidad y Ubicación Pública: el muralismo mexicano se caracteriza por obras de gran escala pintadas en espacios públicos, como fachadas de edificios, escuelas y palacios de gobierno.
- Estilo Figural y Simplificación de Formas: el estilo artístico de Salazar en este mural se alinea con el del movimiento mexicano. Las figuras humanas son estilizadas y robustas, con proporciones exageradas que les dan un aspecto heroico y monumental. Hay una simplificación de las formas y una composición llena de dinamismo que crea una narrativa visual.
- Alegorías y Símbolos: el muralismo mexicano está lleno de alegorías y símbolos que representan conceptos complejos de forma visual. En la obra de Salazar, la figura femenina central no es una persona real, sino un símbolo de la madre patria y la productividad de la tierra.
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Describiendo e interpretando el mural “La Evolución del Mundo”
Esta obra se realizó durante un movimiento artístico llamado realismo social, inspirado en el desarrollo del muralismo mexicano, que busca dejar en expreso la realidad del país, para así, forjar una identidad nacional y cultural.
Con los brazos en alto y la mirada serena, esta mujer de cabellera negra fluida —que cae como río y se funde con las escenas que la rodean— no es solo imagen: es símbolo. Se puede decir que representa la madre tierra, la patria fértil, la productividad que sostiene y nutre. Su presencia central no deja dudas: ella es el origen, el motor, la esperanza.
A sus lados, el mural se divide como un mapa de la nación. A la derecha, hombres con cascos y herramientas manipulan maquinaria y tuberías. Son los obreros de la ciudad, los que transforman el metal y el vapor en progreso, resaltando detalles en la parte superior como buques, el mar y las torres, representando la industria y la refinación del petróleo. Sus figuras geométricas y colores fríos contrastan con la calidez de la tierra, recordándonos que la industria también tiene alma cuando nace del esfuerzo colectivo.
En la parte inferior, campesinos cosechan con manos curtidas por el sol. Un hombre y una mujer, vestidos con sencillez, encarnan la raíz de la subsistencia: la agricultura, el trabajo rural, el alimento que sostiene cuerpos y sueños. Allí, el mural se vuelve campo, surco, semilla.
Valencia y su progreso como ciudad industrial y agrícola de Venezuela
El mural se erige como una metáfora visual del desarrollo humano, donde la figura central femenina representa la fuerza creadora que impulsa la transformación de la tierra. A través de escenas que retratan el trabajo rural y urbano, la obra sintetiza el tránsito de la humanidad desde la raíz agrícola hasta la era industrial, exaltando el esfuerzo colectivo como motor del progreso.
Braulio Salazar, con trazo firme y simbólico, convierte el muro en testigo de una evolución que no solo es técnica, sino espiritual y social, donde el arte se vuelve conciencia y la imagen, historia viva. Salazar, fiel a su compromiso con el pueblo, no pintó para decorar: pintó para recordar, denunciar y celebrar.
Braulio Salazar
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Braulio Salazar
Su obra es un homenaje a la clase trabajadora, de allí la justificación del lugar donde se encuentra ubicado, en la fachada de la Cámara de Comercio de Valencia; esta obra es una afirmación del potencial valenciano y una invitación a mirar el arte como herramienta de conciencia.
Braulio Salazar
Ciudad Valencia / DT / RN











