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“Conversación con Reynaldo Pérez Só” por Mohamed Abí Hassan

Mohamed Abí Hassan-taller de cine-Edgar Narváez

Después de casi tres décadas de la publicación de esta Conversación con Reynaldo Pérez Só*, en la revista Poesía 113/114, decidimos, como preciado obsequio a los amantes de las letras y justo homenaje al poeta y amigo, compartir de nuevo esta interesante disertación a través de sucesivas entregas en nuestra columna, Poesía en Compañía:

 

reynaldo pérez só-conversación-entrevista-Poesía en Compañía-Mohamed Abí Hassan

…En estos días que he pasado tantas dificultades como presenciar a mi padre enfermo y no poder hacer absolutamente nada. Y en esas circunstancias me preguntaba de qué puede servir un poema, si una palabra bella no puede salvar a una persona de la muerte, de todas maneras, dije, la poesía no es para la muerte, es para la vida, es una celebración de la vida. Debería ser eso, a pesar de tantos cantores de la tragedia, que a todos nos gusta y por eso tiene más público. Yo quisiera ser, y en eso creo que me he equivocado, un poeta que le cantara a la vida, que pudiera estar alegre de la salida del sol, estar contento de la época de lluvia, de la sequía, de la puesta del sol, hacer una  celebración a la vida, y creo que no lo he logrado.

Siempre he estado quejándome de que la vida no me ha dado lo suficiente, que algunas cosas pudieran haber sido de otra forma. No me he acostumbrado a aceptar las cosas como son y eso me ha traído problemas. Me estoy poniendo viejo y tengo la certeza de que algún día voy a desaparecer como mi padre y que este misterio que llamamos vida y ese agradecimiento a ella que yo debería tenerle no ha sido correspondido porque no he sido lo suficientemente dadivoso. No la he cantado, no la he celebrado como debería haberlo hecho.

…La intensidad con que viví mi infancia y adolescencia fue determinante para ser poeta.

Después de los 25, la vida pasa como en un solo riel. He descubierto que la poesía no es más que la vida de uno mismo, uno no puede inventar una vida o una imagen. No tengo imaginación… yo solo tengo mi experiencia vital y de ella escribo. Si uno pudiese agarrar todos los poemas que haya escrito y compararlos con cada momento vivido, aunque esos instantes estén disfrazados de lo que estoy hablando, creo que se comprendería más la vida del poeta, de todas formas he tratado de escribir cosas que no toquen mi vida privada, sino lo que siento hacia los demás seres humanos.

 

¿Usted escribe poesía porque le gusta o por reclamarle a la vida?

No, yo no le reclamo a la vida. Pero lo único que yo reclamaría, y sería a Dios, en un momento determinado, es de no morirme como un perro. Sin saber qué diablos hago aquí, como nos vamos a morir todos. Entonces, creo por otra parte que Dios nos permitió a nosotros las posibilidades de descubrir eso. Y creo en el momento en que uno descubra qué diablos hace uno acá, agarra y se muere, porque tiene uno que conservar el secreto, pero es una búsqueda.

Buscar ¿Qué hacemos aquí y cuál es el papel que yo tengo que jugar dentro de esta vida? ¿Por qué estoy en este momento hablando con ustedes o ustedes están acá oyéndome a mí? Porque hay una cantidad de leyes que uno no sabe por qué están allí, y entonces uno piensa que eso es azar y no lo es. Ese sería el reclamo que podría haber en mí, pero es un reclamo o llamado en cierta forma más bien a mí mismo.

Yo tengo que forzarme más para conocer lo que nos rodea. Claro a todos nos gusta comunicarnos, y la poesía es un acto de conversación con una persona hipotética, un lector tácito, existe. Esa persona existe, pero uno no sabe quién es. Es como lanzar las palabras y alguien oye a uno, hay una cosa misteriosa, ese alguien leerá un texto de uno y dirá: “Qué imbécil”, otro dirá: “Qué cosa tan interesante”, es cuestión de… pero ya cuando uno publica una cosa, está corriendo el riesgo de que hagan con el poema lo que les dé la gana, pero se tiene la necesidad de comunicarse y se hace porque al poeta le gusta hablar con la gente y la poesía es una forma de hablar.

 

Revista Poesía 113 114-Reynaldo Pérez Só-Mohamed Abí Hassan-Poesía en Compañía

En una oportunidad escuché definir al poeta como sacerdote o mago de la palabra. Porque de alguna manera las definiciones que han dado del hombre a nivel filosófico plantean qué es el hombre. Usted dice que es un ser de misterio. Que es un ser que está con el dilema de la libertad de estar optando entre múltiples caminos que se le presentan, pero sobre todo que es un ser parlante y ha creado todo un universo de símbolos. ¿Usted podría pensar que una persona que maneje más palabras sea más humano o cómo las maneja?

Bueno, por ejemplo, Lao-Tsé dice que “el que sabe no habla, el que habla no sabe”, en primer lugar. Un poeta brasilero, Drummond de Andrade decía en un poema: “Luchar con palabras es una lucha vana /  mientras luchamos, llega la mañana”. No es la gran cantidad de palabras que tú sepas, sino qué es lo que vas a hacer con lo poquito  que tienes, lograr algo.

¿Tú crees que la Biblia, que es uno de los grandes libros de la sociedad Occidental, tiene muchas palabras? Eso me lo planteé yo en la poesía, cómo tratar de lograr una poesía con el menor número de palabras, que tienes que dar la mayor cantidad de posibilidades a un solo vocablo. Tú puedes hacer con uno solo una cantidad de cosas, según como lo vayas combinando. Puedes tomar diferentes acepciones, pero no por el número de palabras, no. Los políticos manejan y hacen cursos especiales para manejar vocablos. Se aprenden estructuras y no creo o no veo que sean muy inteligentes, por lo menos para lo que nos han hecho

Es la sensación que tengo, que es una sensación de orfandad, de que uno está viviendo en un país, y que el país se nos está yendo, pues. Es la sensación de que a uno lo han dejado solo, y lo han dejado solo por culpa de las palabras, porque los políticos manejan una cosa que se llama la retórica, que es el arte de  manejar las palabras, y ¿qué nos ha hecho a nosotros la retórica?

Ahora, yo pienso que las palabras son necesarias para comunicarnos los hechos concretos, la palabra río es río, no puede ser una cosa intelectual, abstracta. Entonces ¿qué ha pasado con las palabras? Han perdido su conexión con la realidad, han tenido como vida aparte, y quien se burla de eso, por ejemplo, es Cantinflas. Él puede lograr todo un momento de conversación sin decir absolutamente nada.

Porque de pronto con las palabras ocurre eso, es hablar o escribir una poesía que no dice absolutamente nada o escribir una novela que no aporta nada. Eso puede pasar con las palabras. Entonces, tú manejas un gran vocabulario, pero no dices absolutamente nada, por eso yo no me pongo a leer novelas de ese género, lo siento. No se puede leer, yo no puedo leer novelas o poesía que se han quedado únicamente en la palabra y la palabra que no tiene relación con el mundo en que vivimos.

 

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romro romero Perez so

¿Le preocupa a usted no conseguir muchos lectores? De la poesía en Venezuela se dice que prácticamente es un quehacer de iniciados. ¿Es para grupos muy minoritarios?

Me parece que es todo lo contrario. Este, creo yo, que es el país donde más se lee. Y si no, veamos los editoriales que tiene el gobierno, que tienen las gobernaciones y alcaldías para que vean la cantidad de gente que publica, lo que pasa es que publican, pero no hay lector. Porque todos los políticos aquí y toda la gente dice que hay que sembrar un árbol, hay que sembrar un hijo y hay que sembrar un libro. Eso lo hacen todos, eso lo dice Udón Pérez en un poema, cónchale tengo que calarme leer malos libros porque aquí todo el mundo en el país siembra un árbol, tiene un hijo y quiere publicar un libro.

Aquí se publica bastante, pero también se hacen cosas muy malas. Ahora que a uno le preocupe o no le preocupen los lectores, por mi parte, no. Tampoco el libro después de publicado, uno no sabe, si lo entienden o no lo entienden, eso no es problema de uno. Ya eso trascendió…

Yo era muy “blanco y negro”. Las cosas para mí eran de una forma maniquea. Pero ahora pienso que las cosas no son tan blancas o tan negras, hay comunistas inteligentes y hay adecos inteligentes y hasta sensibles, hay copeyanos buena gente, los hay en todas partes, pero también hay pillos en todas partes.

Eso es como las religiones. La gente cree que si se es bueno, tiene que ser bueno toda la vida fíjense, yo antes cuando iba por la calle y me conseguía un billete, me contentaba, ahora me consigo el billete y me digo: ¡Cónchale, alguien lo perdió!, pero cuando yo lo pierdo, pienso, alguien se va a contentar porque yo perdí ese dinero, y ya no me preocupa tanto, porque yo también he conseguido. Todas esas cosas son tan relativas… (Continuará). ¡Salud, Poetas!

 

 

*Esta conversación es un fragmento de lo que se llamara “Vuelo a lo invisible con Reynaldo Pérez Só”, nombre original de la conferencia que realizara el 11 de junio de 1994 en el Ateneo Municipal de Mariara. Las preguntas estuvieron a cargo de Mohamed Abí Hassan, Antonio González Lira, Jesús Machado, Reinaldo Peraza, Ricardo Urdaneta y participantes del público no identificados.
La transcripción fue realizada por Mohamed Abí Hassan y Antonio González Lira.

 

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Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

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