Desde la mirada de la educación en patrimonio cultural que transmite, documenta, promociona y enriquece, hablaré del municipio Montes, capital Cumanacoa, estado Sucre, y sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Toda vez, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).
El municipio Montes es uno de los 15 municipios del estado Sucre, que no limita con el Mar Caribe ni con el Océano Atlántico, y entre sus principales centros poblados se encuentran: Arenas, Aricagua, Cocollar, Las Piedras de Cocollar, San Fernando y San Lorenzo; su economía se basa en la agricultura, como la producción de caña de azúcar, café y el cultivo de hortalizas entre otros.
Es la tercera ciudad más importante del estado Sucre, situada en la zona de hundimientos considerada como uno de los accidentes geográficos más destacados del macizo oriental de la costa, enclavada en el valle del mismo nombre, con una forma similar a la del lago de Maracaibo y cuya belleza natural fue admirada por Alexander von Humboldt en el año 1799, en su obra Viaje por las regiones equinocciales del Nuevo Continente.
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Por su ubicación geográfica privilegiada, goza de un potencial turístico prácticamente sin explotar. La ciudad está rodeada de un grupo de montañas, entre las que sobresale, el cerro Turimiquire, el cual ha sido desde tiempos remotos objeto de admiración por su importante formación, su vegetación es abundante y de espesos bosques, con árboles de magnífica altura y bellísimas orquídeas.
El valle de Cumanacoa se inicia en las inmediaciones de San Juan de Maracapán, y sigue el curso quebradizo del río Manzanares en dirección a la población de San Fernando, donde se abre una amplia extensión, que corre hacia las primeras estribaciones del macizo oriental, conocido con el nombre del valle de Cumanacoa. Aquí se encuentran ubicadas las poblaciones de Quebrada Seca, San Fernando, Río Arenas, Cumanacoa, Aricagua, San Lorenzo, San Salvador y las pequeñas comunidades de Caigüire, Río Caribe, Los Dos Ríos y San Ruanillo, entre muchos caseríos.
Poblamiento prehispánico del valle de Cumanacoa
Según sus pobladores, para el momento en que llegaron los españoles, el territorio de la ciudad era asiento de las tribus coacas, que se habían extendido por las serranías del cerro Turimiquire y el dorso montañoso que se dirige hacia el golfo de Cariaco.
Cuentan que los chaimas habitaban las laderas del cerro Turimiquire y las vertientes del Guácharo, y los caribes ocupaban los Llanos y las riberas del Guarapiche, el Amana y el Areo. Los coacas y los chaimas eran etnias caribanas con lenguas distintas a la kariña. Se dice que probablemente se produjeron algunos enfrentamientos por la naturaleza guerrera de los caribes, muy dados a la opresión de los atoles, gente de lengua extraña a la kariña, considerada como enemiga y que podía ser esclavizada.
En la comunidad se cree que el valle de Cumanacoa fue un centro importante para la economía de la parte costero-montañosa del estado Sucre, que no solamente proporcionaba a los moradores los recursos necesarios para la alimentación diaria, sino también un excedente importante para el trueque con las tribus circunvecinas y las que poblaban el golfo de Cariaco.
También se relata que, mediante este intercambio, los habitantes de Cumanacoa podían obtener sal, pescado y otros productos necesarios para su subsistencia; una actividad comercial similar a la que practicaban los caribes de los llanos con algunas tribus costeras e insulares del norte de Venezuela. Chaimas y caribes, durante algunos años, se opusieron al conquistador hispánico, aunque la conquista y pacificación del territorio tendría lugar a partir de la segunda mitad del siglo XVII, con el establecimiento de las primeras misiones capuchinas.
La entrada de los españoles en el valle fue tardía, debido a que los capitanes pobladores del litoral cumanés, durante el siglo XVI y comienzos del XVII, se interesaban más por el comercio de las perlas, el negocio de la esclavitud indígena y las aventuras de El Dorado. Fue fundada por el capitán Juan Rancel de Zerpa entre 1636 y 1637, con el nombre de San Baltasar (Baltazar) de los Arias. La fundación fue ejecutada bajo la gobernación de Benito Ariasen en un lugar llamado Palenque, situado entre la unión de los ríos Cumaná y Aricagua, con la intención de que fuera punto de referencia para el reconocimiento de la zona y los futuros establecimientos con miras a dominar el territorio.
El historiador César Yegres destaca que fue un fuerte reducido y cercado por los soldados para protegerse de los animales o de ataques indígenas. El autor Iñigo de Abad afirma que la población la fundó en 1617, por el capitán Baltasar Arias, luego de una expedición contra los franceses que se habían establecido en esa parte a instancias de Lucas Pérez, propietario de un hato. Según esta versión, los primeros pobladores eran de Cumaná y Margarita.
El historiador José Mercedes Gómez, en su obra Historia del Estado Sucre, afirma que fue en 1535, cuando el capitán Pedro García Camacho intentó, por órdenes del gobernador Pedro Pérez de Almazán, fundar un poblado que subsistió poco tiempo, debido a la constante amenaza de los indígenas. Por otra parte, en un documento que data de 1617, se habla de una encomienda del valle de Cumanacoa, otorgada a Gregorio de Umpierres por el gobernador don García Fernández de Serpa en 1576.
Según los registros efectuados por el oidor de la Audiencia de Santo Domingo, Fernando de la Riva Agüero, en 1688, relativos al valle de Cumanacoa y zonas de influencia, habían sido otorgadas siete encomiendas, localizadas en el Valle de Guarintar, Valle de Cocoyar, junto al Río Aricagua, Valle de Cumanacoa, Valle de Tunantar y Valle de Canapán. Los encomenderos titulares eran Fernando del Bastardo y Loaysa, Diego Rengel, Melchor Martínez de Gordón, Antonio Martín Jiménez, Pedro Rendón Sarmiento, Jacinto de Peñalver y Francisco Mejía Boza de Zerpa. Los caciques encomendados eran 28, de las etnias cuaca y chaima.
Para el momento de la visita realizada por el oidor, la población indígena sometida al régimen de encomiendas alcanzaba un número de 927, 446 mujeres y 481 hombres. Sin embargo, los antiguos pobladores indígenas no hicieron fácil el asentamiento de las comunidades españolas. De cualquier manera, a la larga, la constante labor evangelizadora logró alcanzar la estabilidad necesaria para sus proyectos. Los conquistadores vieron grandes ventajas en la ocupación del valle debido a la fertilidad de sus tierras, a la cercanía de Cumaná y a las condiciones naturales favorables para la defensa ante ataques indígenas. Además preveían los peligros que representaba la ocupación de las islas del Caribe por parte de holandeses y franceses.
Con el establecimiento de estos pobladores se afianzó la presencia de misioneros evangelizadores en la región nororiental, representada principalmente por los capuchinos aragoneses. Las referencias cartográficas más antiguas que se tienen del poblado datan de 1736, en la que aparece como ciudad Cumanacoa.
En la descripción de la provincia de Cumaná, realizada el 20 de noviembre de 1720, el virrey de Santa Fe, don Jorge de Villalonga, escribe: “a la banda del sur, 14 leguas la tierra adentro, está la ciudad de San Baltasar de los Arias, llamada Cumanacoa”. La intención de establecer un asiento en el valle de Cumanacoa se debía al interés de ampliar y asegurar el dominio de toda la región para la cría de ganado, y el cultivo de algunos productos agrícolas como el tabaco, además de establecer una base, que sirviera de apoyo en la conquista y pacificación de la zona.
“Cariaco, estado Sucre: Patrimonio Cultural de Venezuela” por Danfny Velásquez
El valle de Cumanacoa fue un centro de producción agrícola, empleado para apoyar el comercio exterior a través de Cumaná, el cual fue de gran alcance y fortaleció, hasta comienzos del siglo XIX, el poder económico español. Fue cantón de la provincia de Cumaná en 1831, con las parroquias Cumanacoa, Arenas, San Fernando, San Lorenzo, Acarigua y San Antonio. En la división político-territorial de 1856, también fue cantón de la provincia de Cumaná y parroquia del mismo cantón. En 1873, Cumanacoa fue municipio del departamento Montes del estado Cumaná, actualmente municipio Montes del estado Sucre.
Hurgando en Documentos para la historia de la vida pública del Libertador de Colombia, Perú y Bolivia, publicados por disposición del general Guzmán Blanco, El Ilustre Americano, Regenerador y Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, en 1875. Puestos por orden cronológico, y con adiciones y notas que la ilustran, por el general José Félix Blanco. Tomo IV. Caracas. Imprenta de «La Opinión Nacional» de Fausto Teodoro De Aldrey Plaza Bolívar 1876, se denuncia un error del padre Antonio Caulin, en la historia de nueva Andalucía, Cumaná, tratando de la fundación de la ciudad de San Baltazar De Los Arias (Sic.). Tomamos de un periódico de Cumaná, La Libertad, publicado en 25 de marzo de 1876, el siguiente escrito: continúa el año de 1812: 743: (…) Diremos, pues, que Cumanacoa se fundó en el tiempo trascurrido entre la visita del señor Lobo y la del señor Escañuela, es decir, entre 1651y 1675: aserción que puede quedar corroborada con el relato mismo de Caulin, si consideramos que fue precisamente en esa época que nuestros mares se vieron más frecuentados de los enemigos franceses.

Cumanacoa es una de las ciudades del estado Sucre más importantes demográfica, comercial e industrialmente. Es lugar de suelos muy fértiles, de nacimiento de importantes ríos y posee grutas y otros sitios naturales y atractivos. Su situación geográfica favoreció la agricultura, que desde tiempos inmemoriales se venía practicando en forma de conuco, donde se cultivaba tabaco, maíz, yuca, añil y otros productos conocidos por los indígenas como frijoles, cambures, anones, aguacates y guayabas, entre otros.
La fauna silvestre siempre ha sido abundante y rica en especies, particularmente la fluvial, como las muy conocidas guaraguara y camacuto. En la serranía del Turimiquire se encuentra la mayor altura del valle, y del Cerro Tristeza o del Diablo, donde nace el río Manzanares, que recorre el valle de Cumanacoa en dirección a la ciudad de Cumaná y desemboca en el mar Caribe.
¡Visitemos, preservemos y salvaguardemos, estos elementos y sitios Declarados Bien de Interés Cultural!
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Danfny Esther Velásquez Sosa (1960, Santa Ana, Nueva Esparta) danfnyescritora@gmail.com: Escritora, locutora, maestra pueblo en la Radiodifusión Sonora, productora nacional independiente, cronista comunal, abogada y científica social (doctora en Ciencias de La Educación y en Patrimonio Cultural). Actualmente es la directora interinstitucional de Radio América: R. A. «La Onda de la Alegría» 90.9 FM, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación (G. O. N° 42.670, del 13-07-2023).
Su trayectoria incluye un TSU en Producción de Medios de Comunicación Social (Alternativa, Popular y Comunitaria), una licenciatura en Pedagogía Alternativa, sub-área Registro del Patrimonio Cultural, y un posdoctorado en Corrientes Filosóficas para la Investigación.
Ciudad Valencia / RN













