Los sentimientos y actitudes de superioridad revelan la satisfacción exacerbada propia del yo. Es el anhelo de ser preferido por otros, la vanidad de sentirse admirado, deseado o temido. El ego en alta. El objeto del deseo es el yo. Si a la arrogancia se le suma la desfachatez -descaro, desvergüenza, cinismo, insolencia, irrespeto-, se tiene un coctel despreciable. La palabra desfachatez viene del italiano sfacciatezza. La cara (latín facies, italiano faccia) exhibe la vergüenza, el rubor, la ansiedad, el pudor. Mostrar la cara, es una expresión de firmeza, de honestidad, decimos, por ejemplo: Esa persona da la cara por la familia. Caso contrario: Es un descarado, no tiene vergüenza; un cara e’ tabla como decimos en Venezuela.

En la mitología griega, La Hybris (desmesura) es violencia insolente derivada del poder o de la pasión. La hybris es un insulto, un exceso, una superación de los límites. La Hybris puede estar contenida en una persona, en un grupo y, en este caso, conformar una ideología como, por ejemplo, el supremacismo que considera la superioridad de un grupo sobre otro. Eso puede ocurrir en distintos estamentos, en lo cercano y en lo que pudiera considerarse lejano, aunque vivimos en un mundo interconectado.
La política supremacista del “señor naranja” entraña una Hybris que condensa siglos de colonialismo, impuesto con violencia física o con convencimiento por defecto de las debilidades resultantes de la abominable comparación entre lo europeo y lo africano o entre lo europeo y lo indígena; sustentada esta política, en el darwinismo o en el determinismo geográfico y otras creencias. Montesquieu sentenció que el clima timbraba el carácter: el cálido generaba personas pesadas (flojas) y el frío favorecía el espíritu trabajador. Según esto, quienes habitamos en el trópico gozamos de la enfermedad de la pereza, una falacia que se repitió y se repite en algunos escenarios.
LEER MÁS DE LA MISMA AUTORA: LA MANO INVISIBLE DE LOS ALGORITMOS
El ADN expansionista, colonizador, dominador de Europa (como el británico) inyectó estas mismas apetencias a los Estados Unidos, quien mira al viejo continente con agradecimiento y le asegura la continuidad del espíritu invasor heredado, prueba de ello, por ejemplo, es el robo de grandes territorios de México: California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Utah, y parte de Colorado y Wyoming. Además del robo, convirtió en esclavos a sus propios habitantes, cometió delitos de genocidio y ecocidio. No oculta Trump sus apetencias, quiere Canadá, Groenlandia. Rebautizó “Golfo de América” al Golfo de México y “Canal de los Estados Unidos” al Canal de Panamá.
La idea del “destino manifiesto” y la doctrina Monroe han sido usados para validar sus estragos. Las profundidades aspiracionales de los Estados Unidos pretenden recobrar la sangre y la piel “despigmentada” de sus colonos, y eliminar a todos los grupos étnicos del sur global que han emigrado al país del norte. No sorprende pues, que el señor naranja, por un lado, aplica políticas antiinmigrantes, y por el otro, llama a noruegos, suecos y suizos, para su proyecto MAGA: hacer grande a América otra vez: la grandeza de la segregación racial, del odio a los migrantes, una grandeza basada en actos de piratería, la grandeza de sus mentiras. En ese concepto de América, entran sus 50 estados o sus estados privilegiados; no abarca la América india y la América negra, estas solo son objeto de expoliación y saqueo.
Al ser Hybris el señor naranja, su sola presencia ya es un insulto. Su irrespeto no tiene límites. Maltrata con énfasis a mujeres congresistas afrodescendientes y latinas, a mujeres periodistas: “cerdita”, “estúpida”, “mentirosa”, “fea”, “odiosa”, “desagradable”. El insulto provocador, llamando narcoterrorista, enfermo mental, criminal a gente trabajadora de países de nuestra América, así como a presidentes, es parte de su desmesura.
El asalto y robo de un buque cargado con petróleo venezolano, así como sus amenazas de que “va a recuperar” nuestras riquezas (petróleo, tierras, gas) porque le pertenecen, es un discurso delirante y desesperado. Es la desfachatez, el desparpajo o impudicia naranja que se propaga imponiendo un performance que busca destacar, sobresalir por esas deshonestas vías, que en otras esferas ha significado la perpetración de crímenes de odio, entre otros, como el cometido por Patrick Crusius en El Paso (Texas), contra 22 personas; este joven confesó haberlo hecho para detener la invasión hispana y conservar la pureza étnica y racial.
El hecho de que en las pasadas elecciones de los Estados Unidos resultaran ganadoras opciones contrarias a Trump, la realización de multitudinarias protestas No Kings (Sin reyes), dan muestras de que hay un sentimiento o una conciencia contra los autoritarismos y los desmanes de quienes se sienten con poder a asesinar, ofender, y hasta acabar con la humanidad misma.

En Latinoamérica, hay gobiernos que adoptan políticas sumisas y acomodaticias a la derecha y al centro, sin embargo, la fuerza de realidad y de los pueblos hará una energía que transitará hacia gobiernos humanistas, tal como sigue haciendo Venezuela desde 25 años: construyendo, con la participación protagónica, el Estado Comunal sustentado en la democracia directa y popular, con una política exterior soberana, solidaria, multi y pluripolar, que prioriza la solución pacífica de los conflictos, todo ello abonando en la construcción de un orden mundial humanista, justo y equitativo.
***
TE INVITAMOS A LEER Y COMPARTIR:
***

María Auxiliadora Castillo Espinoza (Valencia, Carabobo) es docente e investigadora de la Universidad de Carabobo (UC). Exrectora de la Universidad Politécnica Territorial de Valencia. Comunicadora social y productora y conductora del programa radial Verdiras y Mentades (RNV Región Central 90.5 FM).
Magister en Investigación Educativa y estudios de Postgrado en Lingüística; Doctora en Educación por la Universidad de Carabobo, ha llevado a cabo estudios postdoctorales en investigación y Especialización en Gerencia Pública.
Ciudad Valencia/RM











