En un mundo cada vez más amenazado por las guerras, las armas nucleares, el calentamiento global y los conflictos que implican el avance de la globalización, la poesía irrumpe como una forma de esperanza. Hace apenas algunas décadas era impensable que la humanidad necesitara tanto de ella. Hoy, la poesía se aferra a la vida y se instala en lugares inhóspitos, ésta es la gran reflexión a la que nos invita la maravillosa experiencia del Festival Mundial de Poesía de Medellín. Un evento que inspira a muchos poetas y organizaciones del mundo que buscan contribuir con una vida más amable.

Este sábado, el Teatro Carlos Vieco recibió a la ciudad de Medellín y poetas de todo el mundo para inaugurar la edición 33 del Festival Mundial de Poesía de Medellín, un poderoso evento al que fui invitada junto a otros compatriotas como Pedro Ruiz, Ana María Oviedo Palomares, Antonio Trujillo, Leonardo Ruíz y José Gregorio Vásquez.

 

festival-poesía-Medellín 2

 

Emociona profundamente poder ser parte de este festival donde participan poetas de África, América Latina, El Caribe, Europa y Asia. La edición 33 es también sede del 1er Congreso del Movimiento Poético Mundial, fundado en el año 2011, una organización que busca construir un programa común por la defensa de la paz, los derechos humanos, la diversidad cultural, la memoria, el respeto, la solidaridad y la libertad de pensamiento, a través de la poesía como vehículo de encuentro y diálogo creador.

Este movimiento es solidario con las luchas por la defensa de la vida y busca articular experiencias editoriales, de promoción de lectura y proyectos de escritura de todo el mundo que buscan  transformar la vida de mucha gente asediada por la desesperanza.

Para conocer más de cerca esta experiencia hemos conversado con el poeta colombiano Fernando Rendón, uno de los fundadores de este festival, miembro del MPM capítulo Colombia y actual coordinador general del festival de Medellín. Un evento que transformó la vida de muchos colombianos y dio un paso al frente contra la violencia.

 

Fernando Rendón-Medellín 2

 

La poesía

En 1991 estaba viviendo Medellín una situacion de pánico, no había ninguna estabilidad en la vida de la ciudad. Se vivió un toque de queda virtual. La gente en la calle era amenazada por paramilitares, es decir, sino no estaban a las 8:00 pm en la casa, los podían matar. Todo el mundo comenzó a regresar a sus casas temprano y entró como en un auge de miedo, porque además estaba en auge la guerra del cartel de Medellín contra el Estado, desplegándose contra la Unión Patriótica y estaban desarrollando combates en todo el país contra las guerrillas de la Farc, ELN y el ejército. Se prohibieron las reuniones de más de tres personas en Medellín; mataban mucha gente, estallaban bombas todos los días, se vivía un estado de pánico generalizado y nosotros estábamos muy aburridos con esa situación. Dijimos qué hacemos, éramos un grupo del Consejo editorial de la revista Prometeo, que existía desde hace nueve años. Unos meses antes de crear el festival fundamos una organización de unos ocho poetas y en una de esas reuniones pensamos que debíamos hacer una lectura de poemas fuertes, y organizamos una lectura con trece poetas colombianos y lo llamamos “Un día por la poesía” o “Primer Festival de Poesía de Medellín”, sorpresivamente llegaron unas 800 personas.

Recuerdo que imprimimos unos tres mil ejemplares de la revista y la repartimos en la ciudad. La gente fue llegando; había una patrulla del ejército y nos arrebató la programación un poco antes de comenzar el acto. Desarrollamos el acto toda una tarde hasta las ocho de la noche, leyendo poemas, viendo documentales sobre poetas colombianos, obras de teatro, conciertos, llegó el Alcalde un poco intimidado, quiso intervenir y la gente lo silbó.

 

festival-poesía-Medellín 2

 

Tomamos la decisión, viendo que el público nos había respondido con tanta fuerza, de hacer el segundo “Festival de Poesía de Medellín. Tuvo un impacto ese primer festival en poetas de la ciudad, lectores de poesía, gente que tenía revistas y se creó como un revuelo alrededor del festival porque nadie se atrevía a hacer nada. Fue como enfrentar ese momento de pánico, sacar toda la gente a la calle, cuando todos estaban aterrados; muchos bares se cerraban porque la gente no podía salir por la noche. En el segundo festival hicimos como diecinueve actos, algunos por la noche, ante la prohibición de reunirnos, había  buena asistencia. Fue como una promesa de un camino que íbamos a recorrer y no sabíamos hasta dónde íbamos a llegar, caminamos y caminamos hacía este día.

Llegó a ser muy importante el festival cuando comenzó a traer poetas extranjeros. El segundo año ya era un festival internacional; los poetas se asombraban de la cantidad de personas en los actos porque era impensable que tuviera público. Justamente el miedo los empujó a reunirse y refugiarse en la poesía, era como una expresión de resistencia de la gente, compromiso con la vida, con la lucha por salir de un momento tan peligroso. En años sucesivos vivimos momentos impresionantes, se empezó a llenar cada vez más, la gente se subía a los árboles, llovía granizo y la gente no se movía del puesto, se mojaban.

Los organización es de la Fundación Prometeo, hay un equipo básico de diez personas, pero hay un grupo de personas que se reúne alrededor del festival, de lectores, presentadores, logística que distribuyen programas de mano, pegan afiches, esos son como 90 personas. La gente que financia el festival es el Municipio de Medellín, el Ministerio de Cultura y hay otros colaboradores que dan cantidades menores y hacen posible el evento. Pero tenemos deudas y ahí seguimos, son 33 años. Nos dieron el Premio Nobel alternativo en Suecia.

 

festival-poesía-Medellín 2

 

Cada vez hay más gente progresista en la ciudad, el festival ha ayudado mucho, porque hemos traído  poetas que participaron en procesos de paz, que vivieron la guerra, exiliados, muchas voces de poetas rebeldes y eso ha hecho que la ciudad, la  juventud fortalezca su conciencia, su visión de la realidad y decisión de luchar por un país nuevo y por la paz.

 

La paz

El festival, en la medida que fue pionero en la lucha por la paz y se estableció fue retrocediendo la violencia, era el primer emblema en la lucha por la paz, luego comenzaron a ocurrir otros festivales de arte, cine, danza, conciertos, el festival fue jalonando la irrupción de un proceso cultural bastante fuerte, tanto que la Secretaría de Cultura cambió su nombre por Secretaría de Cultura Ciudadana y establecieron un presupuesto grande para la cultura. Medellín se ha definido como una ciudad que tiene un movimiento cultural muy fuerte.

Ya son 33 años, hemos pasado por seis generaciones de universitarios, habían niños que iban de la mano con un hermano al festival, una niña que iba con el hermano y después fue una poeta muy reconocida, o sea empezó a impactar la conciencia de la gente, hacerle entender que la poesía era otro camino, una vida de conocimiento, otra forma de estar vivos y de ser creadores con la propia vida.

Mucha gente quiso hacerse poeta porque el modelo de vida en la ciudad era ser sicarios; mataban al padre o el padre abandonaba a la madre y el muchacho conseguía una pistola y la novia más bonita del barrio y conseguía la plata que quisiera para sostener a la mamá y los hermanos. El asesino era un héroe en el barrio y así se destruyó el espíritu de esta ciudad.

El ejemplo del poeta, de la persona que cuenta una cantidad de historias a través de sus poemas empezó a  cambiar la ciudad, muy poderosamente. Nosotros llamamos a hacer círculos de lectura y muchas personas hicieron círculos de poesía, por ejemplo llegamos a sacar unos 1.500 ejemplares de la revista y podíamos vender 1.300 ejemplares en una semana, la gente compraba la revista, era una edición de unas 200 páginas con fotos de los poetas. Iba poeta por poeta para que se la firmarán.

 

 

Es como un respeto por el lenguaje, por la poesía, es una transformación de un lenguaje de guerra por un lenguaje más cuidado, y hay un respeto por el poeta que creo que en ninguna parte del mundo existe esa capacidad de oír, de escuchar horas a muchos poetas; llueve y la gente no se va, hay un sol terrible y la gente no se mueve, hay un silencio de miles de personas, un silencio hondo y hermoso, entrañable y valioso para el mundo y genera comunión con la gente.

Un poeta hindú que viendo toda esa maravilla llegó a decirme que eso era como una manifestación de Dios, yo le creo que si fue así, pero en realidad es como un proceso de transformación cultural, espiritual, de una hondura poética en la gente que va instalándose; un respeto por la poesía que ha hecho mirar la ciudad como una ciudad para la poesía.

 

LEE TAMBIÉN: “La poesía camina por toda Venezuela”

 

Una nueva humanidad

Yo que he sido un militante de izquierda de años, me ha costado muchas cosas…  como venían muchos poetas y cultivamos relaciones con ellos pensamos siempre que había que construir una organización mundial basado en las razones que nosotros teníamos, y en el año 2011 éramos 37 de todos los continentes, menos Oceanía, de distintos festivales, y creamos el Movimiento Poético Mundial. Durante 12años hemos realizado 21 acciones poéticas globales por estas causas, haciendo recitales en todo el mundo, a veces un solo día o durante el mes, por ejemplo, este mes el 13 de julio para celebrar la apertura del congreso, vamos a desarrollar acciones en todo el mundo. El congreso es porque va a posibilitar un desarrollo del movimiento poético mundial; ya tenemos gente como en 130 países, el propósito es luchar juntos por un programa común: escuelas de poesía,  la experimentación de la poesía y las otras artes, la música, el teatro, que los bebés puedan escuchar música clásica, títeres… está por hacerse, va a crear una humanidad nueva: hay un entusiasmo muy grande, se han hecho cuatro congresos virtuales e hicimos un plan estratégico.

 

***

 

Ciudad Escrita-Vielsi Arias-adultos mayores

Vielsi Arias Peraza, Valencia, Venezuela (1982), docente egresada de la Universidad de Carabobo (UC) Mención Artes Plásticas. Ha publicado Transeúnte (2005), colección Cada día un Libro, editorial El Perro y la Rana; Los Difuntos (2010), editorial Fundarte, galardonado con Mención Honorífica Premio Nacional Estefanía Mosca; Los Difuntos (2011), reedición del sistema de imprentas regionales de Carabobo; La Luna es mi pueblo (2012), editorial El Perro y la Rana; Luto de los árboles (2021). Ha publicado también en distintas revistas nacionales literarias y académicas como: Cubile, A plena Voz, Revista Estudios Culturales UC, entre otras. Actualmente coordina la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio de la Cultura en el estado Carabobo.

  

Ciudad Valencia / Foto de la autora por Luis Felipe Hernández