Del Medanal venimos-José David Capielo- Freddy Gil González
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

Esta crónica estará dedicada al destacado científico venezolano Humberto Fernández-Morán (1924-1999), a propósito de estarse conmemorando este año el centenario de su natalicio. Él fue médico, biólogo, biofísico, especialista en microscopía electrónica, políglota, nacionalista y creador en 1954 del bisturí de diamante, instrumento usado mundialmente para realizar cortes ultra finos de materiales orgánicos y metálicos, en la observación de estructuras sub celulares.

Humberto Fernández-Morán Villalobos, nació en Maracaibo un 18 de febrero de 1924, en el sector El Saladillo, detrás de la Basílica de la Chiquinquirá. Su padre Luis Fernández Morán, lo presentó solo en el registro civil. Posteriormente cuando su padre contrae nupcias con su progenitora Elena Villalobos, Humberto asumió los apellidos Fernández-Morán Villalobos. Sus primeros estudios fueron realizados en Maracaibo. En 1936 (12 años) debió emigrar junto a su padre a Nueva York, al parecer por razones políticas. Luego en 1937 partió a Alemania donde culminó el bachillerato.

Las diversas biografías lo describen como un genio desde su niñez. Su inquietud inicial estando en Alemania, fue estudiar Física y Matemáticas, pero fue cautivado por la profesión médica. A los 15 años inició estudios de medicina en la Universidad de Múnich. En 1944 ya en plena Segunda Guerra Mundial, se gradúa de médico summa cum laude, logrando luego salir de Alemania y regresar a Venezuela. En 1945 revalida su título de médico en la UCV y trabajó por un año en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo. Luego viaja a EEUU a especializarse en Neurocirugía y Neuropatología en la Universidad George Washington, Washington D.C.

Para 1947 se traslada a Estocolmo Suecia y trabajó en el Hospital Serafimer, comenzando sus investigaciones en microscopía electrónica en el Instituto Nobel de Física (invitado por el profesor Manne Siegbahn, Premio Nobel de Física en 1924) y en el Instituto de Investigaciones Celulares y Genéticas de Karolinsca. En este período en Suecia inventó el bisturí de diamante para la ultramicrotomía. Desarrolló el concepto de la crioultramicrotomía, utilizando bajas temperaturas. Logró observar así la estructura de los complejos sistemas biológicos o inanimados a nivel casi atómico, en estado hidratado y baja temperatura, lo cual se consideraba totalmente improbable.

 

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Humberto Fernández-Morán firmaba todos estos estudios como investigador del Instituto de Karolinska de Estocolmo y del Departamento de Biofísica de la UCV-Venezuela, que fundó en 1951. Estando en Estocolmo contrajo matrimonio en 1953 con la sueca Anna Browallius, con quien tuvo dos hijas. En 1954 regresa a Venezuela y ese mismo año, con ayuda del Ministerio de Sanidad de entonces, se dedicó a desarrollar el proyecto de la creación de un Centro para la Formación e Investigación Neurológica y Cerebral.

Es así como logra la construcción del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVINC), en los Altos de Pipe en el estado Miranda, que posteriormente cambia su nombre por Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Su amigo, biógrafo y coterráneo el profesor Henry Valbuena, señala que Fernández-Morán fue una persona honesta, que administró y entregó al gobierno el dinero que le quedó luego de la construcción del hoy IVIC. “Era sincero, decía las cosas como son y nunca perdió su amor por su patria. No recibió tres premios Nobel por no aceptar nunca la nacionalidad estadounidense”, sentencia Valbuena.

La labor de Fernández-Morán en el Instituto de Investigaciones venezolano desde finales de 1954 a inicios de 1958 fue impecable. Logró instalar el primer reactor nuclear latinoamericano para uso científico y creó una biblioteca científica de ámbito continental. Fue nombrado, para su desgracia, ministro de Educación, apenas trece días antes de la caída de Pérez Jiménez. Inmediatamente fue sometido a la descalificación pública por los nuevos gobernantes del puntofijismo, señalándolo como el “brujo” de Pipe y otros agravios. Voluntariamente decidió emigrar del país con su familia, luego de “entregar cuentas claras” de su gestión en el Instituto.

 

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Entre 1958-1962, estuvo como asistente de Biofísica en el Hospital de Massachusetts (EEUU), organizando el Laboratorio de Microscopía Electrónica en Boston. En 1962 estuvo como profesor de Biofísica en la Universidad de Chicago y en 1967 fue premiado por esta universidad con el Premio John Scott por la invención del bisturí de diamante. En 1970 fue contratado por la NASA para trabajar en el Proyecto Apolo y trabajó en el análisis físico-químico de las rocas lunares, fue el primer, sino el único, venezolano que estuvo como científico en la NASA. Luego en 1985 decidió volver con su familia a Estocolmo, donde permaneció hasta su muerte en 1999.

En el libro: “Humberto Fernández-Morán. Un marabino de la talla de un diamante”, de los profesores Juan Pablo Hernández Fonseca y Henry Valbuena (2009), los autores recogen una arenga  que en 1973 el científico envió a la juventud venezolana. En esta correspondencia, Fernández-Morán expresa a nuestros jóvenes, “trabajen, no crean en ídolos falsos. Ídolo falso es aquel que le promete a uno grandes cosas sin trabajo. Lo segundo es la autocrítica, sean los críticos más severos de sí mismo. Lo tercero es ser generoso, trabajar en equipo. Un solo hombre puede hacer mucho, pero hombres distinguidos que se den la mano, que se aprecien, que se respeten, son la clave del éxito”. Sabias palabras de este insigne científico y compatriota, aún vigentes.

 

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En 1979 Humberto Fernández-Morán participó en el Primer Congreso Venezolano-Latinoamericano de Neurociencia, realizado en su Maracaibo natal. En 1998 fue creado en el IVIC venezolano, el Departamento de Biología Estructural “Humberto Fernández-Morán”. Según declaraciones del doctor Raúl Padrón, investigador del referido centro investigativo (2015), es de destacar los aportes de Fernández-Morán, además del campo de la microscopía electrónica, la ocupación del científico en la producción, aplicaciones en biología, medicina y ciencia de los materiales y distribución de bisturís de diamante, que eran enviados sin costo alguno a laboratorios de microscopios electrónicos de todo el mundo. La más reciente “Misión Ciencia y Tecnología” del Gobierno Bolivariano (2024), lleva el nombre de este tan ilustre personaje.

Humberto Fernández-Morán murió en Estocolmo, Suecia, en 1999, a sus 75 años, como consecuencia de una aneurisma cerebral. Respetando su última voluntad fue cremado y desde el año 2000 sus cenizas reposan en el Cementerio El Cuadrado en Maracaibo, su ciudad natal. Fueron depositadas en un pequeño mausoleo, al lado de los restos mortales de su padre.

La Universidad del Zulia (LUZ), a cuya Facultad de Medicina Fernández-Morán donó un conjunto de materiales como parte de su legado, colocó una lápida de reconocimiento a su obra en el año 2007. El grupo musical Barrio Obrero le dedicó una gaita y un distribuidor en La Limpia de Maracaibo lleva su nombre. ¡UN RECONOCIMIENTO POR SIEMPRE!

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

La Universidad Politécnica Territorial de Falcón “Alonso Gamero” (UPTAG) publicó digitalmente, en noviembre de 2023, su libro “Del Medanal Venimos. Un ensayo autobiográfico reflexivo”.

 

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