Decíamos en la entrega anterior que todas las definiciones que se han diseñado en torno a la cultura venezolana desde los moldes de la apariencia, están inextricablemente tejidas y tienden como centro de aglutinamiento a la generalización, a la abstracción.
A continuación le opondremos a esas definiciones una visión un poco más apegada a la identidad en tanto que signada por el relativismo espacial y la puesta en duda de lo formal como argumento y de la generalización como método de comprensión de lo real. En este sentido:
*La identidad es siempre una respuesta o un conjunto de respuestas que coexisten en un mismo territorio. Contienen elementos comunes como el idioma, el pasado histórico, pero cada una de esas identidades ha elaborado sus propias maneras de establecerse en el presente y en los espacios que se conquistan de manera simbólica y afectiva.
* La identidad es una imagen de personalidad que se transmite oralmente en la historia cotidiana. A lo cotidiano y a lo oral, como fundamento de la misma, le corresponde otro tipo de historicidad que no se resume a la circulación de la voz, también comprende a los gestos, los rituales, la negación de esos rituales.
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*Desde el punto de vista de la historia oficial, de la gran historia y la gran cultura, la identidad está cruzada por el verbo ser; se trata de una historia buscada, planificada en muchos aspectos. Una historia que desea ser escrita y registrada; una historia que enaltece al individuo y a los grupúsculos políticos.
*La identidad en la historia cotidiana está atravesada por tres verbos: el hacer, el estar y, en menor medida, el ser. El sujeto de esta historia no procura trascendencia; procura espantar el absurdo de vivir para morir.
*La identidad siempre es relativa a las significaciones, ya sean míticas, racionales, económicas, supersticiosas, religiosas… que los moradores le otorgan a sus espacios inmediatos de vida.
*La identidad es consecuencia de actos de conquistas de los espacios inmediatos de vida. A tales espacios se les canta, se les adorna, de le cuentan, y la relación determina en muchos aspectos a la personalidad, dialecto, palabras, toponimia.
*La identidad o, mejor dicho, las identidades, son expresiones de poder que resultan de la confluencia de, por una parte, las líneas de poder oficial, sean estas discursivas o no, en tanto que representa los requerimientos de la modernización; y, por otra parte, las líneas de poder no occidental generadas en las localidades. En la historia cotidiana o de la supuesta clase social dominada, el “poder” no obedece al gran esquema, rígido por demás, de la orden y la obediencia. En este poder, por cierto, muy poco estudiado, la relación afectiva por el espacio de vida es parte del sentido social de las identidades. Está suficientemente estudiado por la neuroantropología que el cerebro es un órgano que se ha modificado por su relación con las culturas; es un órgano cultural, por tanto, es en esta relación con el espacio cultural donde hay que registrar los cambios corporales, genéticos, el lenguaje, el modo de sobrevivir…
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia/RM













