Este año he tenido la suerte de ver publicados varios libros que he denominado: libros herencias, entre ellos, la novela Ysabel. El silencio del agua (gentilmente publicada por Rubiano ediciones, 2024, con una portada maravillosa de nuestra talentosa ilustradora Coralia López Gómez), que deja testimonio de gran parte de la historia de Ysabel, mi exesposa, y de su madre, la señora Graciela Montiel. También la infancia de mis hijas y de la misma Ysabel se encuentran en estas páginas correteando y anhelando permanecer en el tiempo.
Un considerable porcentaje de mi escritura lo he utilizado para rendirle homenaje a muchas personas que han formado parte de mi vida, seres únicos, como todos los somos de cierta manera, cuyas existencias son en sí mismas profundos libros llenos de cuentos y experiencias poéticas que merecen ser conocidas por las generaciones que vienen detrás. Toda memoria es individual y colectiva, y esta verdad se puede palpar en Ysabel… desde su inicio.

Ya que estamos en vísperas de su presentación oficial por parte de Rubiano ediciones en el marco de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC), este jueves 24 a la 1 pm, me he tomado el atrevimiento de escribirle una breve introducción, seguida del hermoso prólogo escrito por mi amigo y excelente narrador Victorino Muñoz.
Introducción en tercera persona
Esta novela ofrece una mezcla de géneros literarios que son orientados o amalgamados por una historia central que va discurriendo por sus páginas, permitiendo que el lector disfrute y se haga cómplice de la misma; además, muchas de sus páginas, escritas en forma de clases en cuadernos de estudiantes de escuela básica, pueden ser utilizadas para que el lector interactúe con la literatura y con la pedagogía.
Ysabel. El silencio del agua es un homenaje a mi familia, a mis estudiantes y a todos aquellos que aun lloran al leer EL Principito, se desternillan de la risa con Matilda y se asombran con Las Historia sin fin. Recomiendo que su lectura se realice con cuatro ojos: dos del intelecto y los dos del corazón.
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A manera de presentación pretenciosa
Rafael Victorino Muñoz
No soy un gran maestro en el arte de escribir prólogos, lo que seguramente notará el lector (si es que decide no hacer lo que pasa la mayoría de las veces: saltarse estas primeras líneas). Así que, para poder iniciar el escrito y romper el hielo de la página en blanco, voy a apropiarme de unas palabras de alguien que sí era un maestro en tales menesteres: como todos los libros, este es varios libros a la vez (el lector avezado ya debe saber de quién son las palabras que parafraseo; el lector novato debe andar fatigando la Internet).
Lo que quería decir es que este nuevo libro de Arnaldo es varios libros a la vez, o puede leerse de distintas maneras, siguiendo diferentes claves de lectura. Al menos yo así lo he hecho y espero que se me dispense si hablo de mi visión. (¿Qué otra cosa deberían abordar los prólogos, como no sea la lectura que hemos realizado?)
Con Arnaldo Jiménez me une una amistad de años, que ha ido afianzándose con el tiempo, más allá de los afectos, debido a varias afinidades; unas electivas, otras selectivas y unas no tanto, sino más bien ni lo uno ni lo otro, sino lo contrario. En fin, o en principio, lo que quería decir es que el oficio de la escritura, la promoción de la lectura, la pasión por enseñar, nos hermanan como a otros los puede unir el hecho de ser fanáticos de un equipo de fútbol o de béisbol.
Y precisamente, estos temas son los ingredientes principales con los que Arnaldo amalgama estos relatos, esta novela-poema o prosema (nuevamente estoy apropiándome de un término cortazariano). Este libro es el número ¿doce?, ¿quince? ¿treinta? Ya suma unos cuantos volúmenes en su haber Arnaldo y cada vez se nota más esa madurez de oficio que dan los años, las páginas escritas y las canas (que ambos ya las lucimos, con orgullo y sin tintes).
Una máquina de producir metáforas e imágenes sorprendentes es lo que se me revela, a cada momento, en la prosa de Arnaldo, en este y libros anteriores que también he tenido la oportunidad de revisar. Sí, hablo de su prosa, de sus novelas, que no en sus versos. Y es que la prosa poética en Venezuela ha encontrado en Arnaldo algunas de sus páginas más luminosas, y en Ysabel y el silencio del agua el autor toca unas notas que no puedo llamar menos que sublimes.
Volviendo a las claves de lectura, y a los varios libros en el libro, podría decir que Ysabel y el silencio del agua es una novela sobre la infancia a la vez que una obra pedagógica; pero también es como asistir en vivo a un taller de escritura.
Ysabel y el silencio del agua es, pues, un largo poema a la infancia, también una declaración de amor a la pedagogía y una invitación a jugar con la escritura, como si esta fuera un amuleto para conjurar la muerte o el olvido, para anudar los recuerdos, para hablar de lo prohibido, para encontrarnos con nosotros y con los otros.
Con una capacidad de fantasear digna del mejor Rodari, el autor, el narrador, los personajes todos escriben y dan clases o dialogan y juegan con las palabras, como si fueran plumas o como si fueran agua, que se desliza entre los dedos o los labios, juguetona, cantarina (ya se me contagió un poco el tono del poeta).
Otro de los problemas con los prologuistas novatos, como yo, es que una vez que comenzamos a escribir, no sabemos callar. Así que voy a culminar aquí esta nota, con una línea del mismo Arnaldo que me viene de perlas:
Todo se reduce a una sola palabra, ¿cuál será?” Ysabel respondió sin pedir permiso: “libertad, maestro”.
Así que queda el lector en libertad de seguir leyendo lo que quería leer y queda relevado de la obligación de tener que pasar por estos tortuosos prólogos. Y como se les dice a los peregrinos que van por la ruta del Apóstol Santiago: que tengas buen camino, lector.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia













