Pocos accidentes geográficos son más vistosos que las cascadas. Sus aguas blancuzcas precipitándose sobre el mundo como si provinieran de grifos celestes ejercen sobre los seres humanos una enorme fascinación. De hecho, algunas de ellas figuran entre los fenómenos naturales más visitados y anhelados por los viajeros en nuestro planeta.
Verlas o transitar cerca de ellas es una de las actividades turísticas que sueña realizar gran parte de la humanidad, dado que es una experiencia espiritual única advertir nuestra pequeñez ante la magnificencia de la naturaleza.
Las cataratas más populares del mundo son las Victoria, en Kenia; las de Iguazú, en la confluencia entre Brasil, Paraguay y Argentina; las del Niágara, entre Estados Unidos y Canadá; y la más alta del mundo, el Kerepakupai Vená o Salto Ángel, en Venezuela. Kerepakupai Vená, en la lengua de los pemones, significa salto del lugar más profundo. Esta catarata, como se sabe, tiene una altura de 979 metros, esto es, casi un kilómetro de estatura, y es una de las maravillas naturales del mundo.
Más sólidas. Obviamente, el desgaste de estas últimas toma más tiempo y, mientras ello sucede, las aguas del río bajan por los acantilados –la mayoría, constituidos por escalones naturales–, transformándose por decenas o cientos de metros en corrientes verticales.
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Las cascadas no solo existen en la superficie terrestre. También las hay bajo las aguas marinas, razón por la que permanecen invisibles a los ojos de la casi totalidad de los humanos.
Tales caídas se deben a diferencias de temperatura y salinidad en las aguas que las forman y las que se hallan en sus alrededores. Mientras el agua es más densa o más salada tiene más peso.
La de mayor tamaño se encuentra en el Estrecho de Dinamarca, entre Groenlandia e Islandia. Allí, el agua fría y densa del océano Ártico se hunde hacia el Atlántico formando una catarata de 3.500 metros de altura: tres veces más grande que nuestro querido Kerepakupai Vená.
Esta catarata sin nombre particular –se le denomina Cascada Submarina del Estrecho de Dinamarca–, es de gran importancia para el clima global, pues ayuda a regularlo, al poner en contacto las aguas frías de Islandia con el océano Atlántico. También regula las corrientes marinas en el hemisferio Norte.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia/RM












