El Libertador Simón Bolívar-Angostura-Ciudad Bolívar-míster Anderson

Amigas y amigos constructores de sueño, forjadores de esperanzas: El día 25 de junio de 1821, el Libertador informa al Congreso de la República de Colombia el resultado de la decisiva batalla: el contundente triunfo obtenido en las sabanas de Carabobo, destacando la bravía actuación del ejército patriota y las lamentables bajas de la jornada. Sin embargo, contrariamente a lo que el común de las personas cree, éste no fue el único Parte de Guerra emitido por el ejército libertador, en realidad existen dos: el presentado por Bolívar y el suscrito por el general Pedro Briceño Méndez en su condición de ministro de Guerra, publicado en la edición número 111 del Correo del Orinoco, del 28 de julio de 1821.

 

Dos intenciones políticas

El Parte presentado por Bolívar era más que una formalidad y una obligación: mantener informado al Congreso del resultado de lo que muchos consideraban (antes de comenzar) una decisiva campaña. En él pueden advertirse dos intenciones políticas, en primer término, evidenciar la consolidación de Colombia como unidad político-territorial, por eso el Parte comienza con la siguiente expresión: “Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político de la República de Colombia”.

El triunfo militar venía a consolidar las acciones jurídicas que, progresivamente, se habían venido ejecutando desde el año 1819, a saber: la promulgación, el 17 de diciembre, en Angostura, de la Ley Fundamental de Colombia, instrumento que sentó las bases para la integración de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador; y la instalación, en mayo de 1821, del Congreso de Colombia (la Grande) como expresión del fortalecimiento político del naciente Estado. Con el Parte se procuraba levantar, aún más, la moral del ejército y del gobierno de cara a los combates que estaban por venir: la Campaña de Sur.

En segundo término, era un mensaje para sus detractores. Con el Parte se pregonaba el éxito de la estrategia político-militar diseñada por el Libertador y se consolidaba su prestigio político y militar. Por estas rezones, el documento no abunda en análisis ni grandes consideraciones, es, por el contrario, muy preciso, pues su finalidad es política más que militar. Luego de anunciar el nacimiento de Colombia, da cuenta del heroísmo de nuestras tropas, de las lamentables bajas, así como del ascenso al más alto rango militar del general José Antonio Páez, informaciones que han podido ser transmitidas por el Jefe del Estado Mayor, Santiago Mariño, o por el Ministro de Guerra, Pedro Briceño Méndez.

El texto es indicativo de la visión de amplio espectro que, respecto a la estrategia militar, siempre tuvo el Libertador. Nuestros textos escolares han difundido la falsa idea según la cual, en Carabobo, concluyó el proceso de guerra de independencia. La realidad es que ésta se prolongó veintiocho meses más, hasta noviembre de 1823, cuando se alcanza la liberación de Puerto Cabello y se expulsa a los últimos soldados del ejército español del territorio venezolano. Pero al día siguiente de Carabobo, muy pocas personas podían anticipar esa visión. Lo que se difunde, a través del sistema educativo, es la idea que Bolívar quiso transmitir: el nacimiento político de Colombia.

 

El segundo parte

El 29 de junio, desde Caracas, a donde había llegado haciendo parte de la comitiva que acompañaba al Libertador, el general Pedro Briceño Méndez redacta un segundo Parte de Carabobo, en este documento se da amplia descripción del combate, se describe la favorable posición que del campo de batalla poseía el ejército realista así como la táctica que debió emprender el Libertador luego de haber ocupado la población de Taguanes y realizar el reconocimiento del campo de batalla la propia mañana del 24 de junio.

El documento exalta la heroicidad mostrada por el batallón Bravos de Apure y por la Legión Británica, destacando la importancia de la estrategia emprendida por los patriotas, que condujo a la división de las fuerzas realistas, acciones evidenciadas en el envío de tropas (semanas antes) por parte del general Miguel de La Torre a la ciudad de Caracas en apoyo del coronel José Pereira, quien se encontraba acechado por las tropas del general José Francisco Bermúdez, así como el envío de tropas comandadas por el coronel realista Juan Tello, que salieron al encuentro del ejército comandado por el coronel Cruz Carrillo, quien antes había tomado San Felipe.

Todos estos movimientos terminaron debilitando las posibilidades de triunfo del bando realista. Los jefes patriotas no albergaban dudas sobre la victoria. Así lo refería, días antes del enfrentamiento, el general Santiago Mariño. El día 15 de mayo afirmaba desde Boconó de Portuguesa: “dentro de pocos días coronará este ejército la empresa de que está encargado: la de alcanzar una victoria que ponga fin a la guerra para siempre”. Días después, desde San Carlos, señalaba: “Una victoria sola completará la rendición de Venezuela, y la campaña que parecía más difícil quedará sólo reducida a un simple paseo militar”.

 

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Ambos Partes apuntaban en la dirección de difundir el triunfo obtenido lo más ampliamente posible, para contrarrestar la campaña de rumores y desinformación propagada por el bando realista desde sus órganos de comunicación.

Al comparar los dos Partes y analizarlos desde la concepción de la Historia Insurgente, un hecho resalta a primera vista: el pueblo militar está casi ausente en ambos documentos. En el presentado por Bolívar se detallan las actuaciones y sacrificios de los jefes: Plaza, Cedeño, Páez. El arrojo y valentía de las tropas parecen depender de la conducción de sus líderes.

El historiador Caracciolo Parra Pérez ha llamado la atención sobre la ausencia del general Mariño en el Parte emitido por Bolívar, atribuyéndolo a que habría sido el propio Mariño quien lo escribió por encargo del Libertador, lo que, en opinión de Parra Pérez, explicaría su ausencia en el Parte, pues resultaba inapropiado exaltar sus aportes al triunfo de la batalla.

El general Pedro Briceño Méndez justificó la omisión del pueblo en los siguientes términos: “V.E extrañará que no haya recomendado particularmente a ningún jefe  ni oficial en la batalla, porque sería necesario insertar en este parte los nombres de todo el ejército, o por lo menos de todas las primeras divisiones y de todos los jefes de las otras. Generales, jefes, oficiales y tropas, todos indistintamente se han manifestado en este memorable día, dignos defensores de la República”.

A pesar del comprensible argumento del general Pedro Briceño Méndez, es bueno tener siempre presente que el pueblo en armas fue el protagonista estelar y máximo héroe en la batalla de Carabobo. Para ayudar a internalizar esta idea resulta apropiado recordar el poema del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, Preguntas de un obrero:

 

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas? / En los libros aparecen los nombres de los reyes. / ¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?/ Y Babilonia, destruida tantas veces, / ¿quién la volvió siempre a construir?/ ¿En qué casas de la dorada Lima vivían los constructores? /¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue terminada la Muralla China? /La gran Roma está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?…/ El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él solo? /César derrotó a los galos. / ¿No llevaba siquiera cocinero?/ Felipe de España lloró cuando su flota Fue hundida. ¿No lloró nadie más?/ Federico II venció en la Guerra de los Siete Años ¿Quién venció además de él?/ Cada página una victoria. / ¿Quién cocinó el banquete de la victoria?/ Cada diez años un gran hombre. / ¿Quién pagó los gastos?/ Tantas historias. / Tantas preguntas.

 

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"La Campaña de Oriente de 1813", por Ángel Omar García

Ángel Omar García González (1969): Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, y Magister en Historia de Venezuela, ambos por la Universidad de Carabobo, institución donde se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación. En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Alternativo por la Columna Historia Insurgente del Semanario Kikirikí. Ganador del Concurso de Ensayo Histórico Bicentenario Batalla de Carabobo, convocado por el Centro de Estudios Simón Bolívar en 2021, con la obra “Cuatro etapas de una batalla”. Es coautor de los libros “Carabobo en Tiempos de la Junta Revolucionaria 1945-1948” y “La Venezuela Perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”.

 

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