Cuando hablamos de comedias modernas, muchas veces nos encontramos con historias simples, pero que saben ganarse al público gracias al carisma de sus protagonistas. Maestras del engaño (2019), dirigida por Chris Addison, es un ejemplo claro: una mezcla de humor absurdo, enredos ingeniosos y la dinámica entre dos mujeres muy distintas que encuentran en la rivalidad la excusa perfecta para hacernos reír.

La premisa: dos estilos, un mismo juego
La historia nos presenta a Josephine Chesterfield (Anne Hathaway), una estafadora refinada, elegante y calculadora que se mueve en los círculos de la alta sociedad. Su vida parece una coreografía de clase y engaños perfectamente ejecutados. En el otro extremo está Penny Rust (Rebel Wilson), una timadora mucho más burda y directa, que se aprovecha de la ingenuidad masculina con su humor irreverente y estrategias poco convencionales.
Cuando sus caminos se cruzan, surge una competencia desbordante: ambas quieren demostrar quién es la mejor estafadora. La premisa es sencilla, pero efectiva para desatar situaciones cada vez más absurdas.

La química de las protagonistas
La verdadera fuerza de la película no está en el guion, sino en la dupla Wilson-Hathaway. Rebel Wilson domina con su humor físico y espontáneo, ese estilo caótico que genera carcajadas sin esfuerzo. Anne Hathaway, en contraste, se luce interpretando a una Josephine exageradamente sofisticada, casi una caricatura de la estafadora glamorosa, con su impecable acento británico.
Juntas forman un dúo dinámico que se complementa a pesar de sus diferencias, y eso mantiene al espectador enganchado. La rivalidad se convierte en complicidad, y en esa transición está gran parte del encanto de la cinta.
El humor y las estafas
Maestras del engaño no se preocupa por la verosimilitud. Las estafas son exageradas, casi imposibles, pero justo ahí radica su comicidad. Cada plan está diseñado para ser más ridículo que el anterior, con giros que sacan una sonrisa por lo disparatados que resultan.
El humor juega mucho con contrastes: lo elegante y calculado de Josephine frente a lo torpe y ruidoso de Penny. Esa diferencia genera momentos memorables que, aunque predecibles, funcionan porque se apoyan en el carisma de las actrices.

Entretenimiento ligero
No hay que buscar profundidad ni mensajes ocultos en esta película. Se trata de un entretenimiento ligero, un “placer culposo” que funciona mejor cuando uno se entrega al juego de lo absurdo. Es el tipo de cinta perfecta para ver en compañía, reírse de lo exagerado y dejar pasar un buen rato sin complicaciones.
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Entonces, Maestras del engaño es una comedia que apuesta por la simpleza: dos grandes protagonistas, una rivalidad divertida y un desfile de estafas tan ridículas como entretenidas. Puede que no sea memorable ni una obra maestra del género, pero cumple con lo que promete: hacernos reír y pasar un rato agradable. Si buscas glamour mezclado con humor disparatado, esta dupla femenina se roba la función… y, de paso, también nuestras carcajadas. Así que, como siempre les digo: “si no la han visto, véanla y si ya la vieron, vuélvanla a ver, no tiene perdida de nada”.
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Isabel Londoño, egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.
Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis. Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.
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