Francisco de Miranda en las Artes Plásticas

Este mes de marzo, Venezuela y el mundo conmemoran los 276 años del nacimiento de una de las mentes más brillantes y cosmopolitas de la historia moderna: Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza. Conocido como el «Precursor» y el «Primer Venezolano Universal«, su figura no solo habita en los libros de texto, sino que revive este mes a través de la plástica contemporánea en el Complejo Cultural Museo de Arte de Valencia (MUVA) con la fascinante exposición «Oniria Colombeia» del maestro Édgar Álvarez Estrada.

A continuación, exploramos la vigencia de Miranda, el diálogo artístico que propone Álvarez Estrada y los secretos detrás de la imagen más icónica del prócer, la cual, curiosamente, guarda una verdad oculta sobre su rostro.

 

Marzo: El mes del hombre de las tres revoluciones

Nacido el 28 de marzo de 1750 en Caracas, Francisco de Miranda fue un personaje que desafió los límites de su época. Su vida parece extraída de una novela de aventuras: participó en la Independencia de los Estados Unidos, fue general en la Revolución Francesa (su nombre es el único de un americano grabado en el Arco del Triunfo de París) y fue el ideólogo fundamental de la independencia hispanoamericana.

Miranda no solo empuñó la espada; su mayor legado fue la biblioteca, el archivo y el sueño de una nación continental llamada Colombeia. Es precisamente este concepto de «sueño» y «viaje» el que sirve de eje central para la actual muestra en Valencia.

Francisco de Miranda en las Artes Plásticas

Oniria Colombeia: Un viaje entre cajas y sueños en el MUVA

En el marco de la reapertura del Complejo Cultural Museo de Arte de Valencia (MUVA), la sala dedicada al maestro Édgar Álvarez Estrada presenta «Oniria Colombeia«. Esta exposición es mucho más que una muestra histórica; es una investigación plástica que rinde tributo a dos grandes: a Francisco de Miranda y al pintor Arturo Michelena.

 

La estética del embalaje

Una de las curiosidades más notables de esta exposición es el uso de cajas de embalaje como soporte para las obras. Álvarez Estrada utiliza estas cajas de madera y cartón —típicas del transporte marítimo— como una metáfora potente:

* El viaje perpetuo: Miranda pasó gran parte de su vida cruzando océanos.

* El exilio: Las cajas representan lo que se lleva y lo que se deja atrás en la búsqueda de la libertad.

* El archivo: Aluden a los baúles que contenían los 63 tomos de su archivo personal, Colombeia, que milagrosamente sobrevivieron a los naufragios y guerras.

La exposición reúne piezas que van desde el dibujo minucioso hasta la escultura, logrando que el espectador sienta que está entrando en la mente —u oniria (sueño)— del Precursor.

 

LEER MÁS DEL MISMO AUTOR: JOSÉ MARÍA VARGAS: EL TRAZO DE LA CIENCIA Y LA ESTÉTICA HUMANISTA

 

El gran secreto del cuadro de Michelena: ¿Quién es el hombre en la Carraca?

Cuando pensamos en Miranda, la primera imagen que nos asalta es la del anciano sentado en una cama de hierro, con la mirada perdida y melancólica, en la prisión de Cádiz. Se trata de la obra maestra de Arturo Michelena, «Miranda en la Carraca» (1896).

Sin embargo, hay un dato histórico que suele pasar desapercibido para el público general: el rostro de Miranda en ese cuadro no es el de Miranda.

Francisco de Miranda en las Artes Plásticas

El modelo: Eduardo Blanco

Para el momento en que Michelena pintó esta obra (ochenta años después de la muerte de Miranda), no existían fotografías y el pintor buscaba transmitir una carga emocional específica: la dignidad en la derrota. Para lograrlo, utilizó como modelo a un amigo personal y figura prominente de las letras venezolanas: el escritor Eduardo Blanco, autor de la célebre obra Venezuela Heroica.

Michelena consideraba que las facciones de Blanco —nobles, intelectuales y marcadas por una gravedad natural— encajaban perfectamente con el espíritu que quería proyectar del prócer en sus últimos días. Así, la imagen que hoy veneramos en billetes, plazas y textos escolares es, en realidad, una interpretación artística basada en la fisionomía de Blanco.

 

El rostro real: ¿Cómo era Francisco de Miranda según los registros?

Si el cuadro de Michelena es una «licencia poética», ¿cómo lucía realmente el Generalísimo? Afortunadamente, Miranda era un hombre meticuloso que dejó descripciones y permitió que le hicieran retratos en vida (como el de Martín Tovar y Tovar, basado en bocetos originales).

Según los registros históricos de sus contemporáneos y su secretario, el coronel Jean-Marie Leleux, así era la descripción física real de Francisco de Miranda:

* Estatura: Era un hombre alto para su época, midiendo aproximadamente 1,78 metros. Poseía una percha robusta y atlética, propia de un militar de carrera.

* Rostro: Tenía una frente amplia y despejada, ojos de un color castaño claro o avellanado (algunos dicen grisáceos según la luz) que destacaban por su viveza e inteligencia. Su nariz era prominente y su barbilla firme.

* Cabello: En su juventud era de color castaño, pero en su madurez lo llevaba empolvado con polvos blancos, siguiendo la moda aristocrática europea de finales del siglo XVIII. Lo peinaba hacia atrás y lo recogía en una coleta o trenza atada con una cinta de seda negra.

* El detalle rebelde: Quizás la característica más distintiva y menos representada en la estatuaria oficial es que Miranda usaba un aro de oro en su oreja izquierda. Este pendiente era una marca de sus años como marino y un símbolo que algunos asociaban con su espíritu liberal y masónico.

* Tez: Los registros indican que su piel era algo rojiza o quemada por el sol de sus constantes viajes y campañas militares, lo que le daba un aire rudo que contrastaba con sus modales refinados y su pulcritud al vestir.

 

Conclusión: Un legado que respira en Valencia

Visitar la exposición de Álvarez Estrada en el Museo de Arte de Valencia este mes de marzo no es solo un acto de apreciación estética, sino un ejercicio de memoria histórica. Entender que el rostro de Michelena es una construcción emocional nos ayuda a buscar al «Miranda real»: el hombre de carne y hueso que hablaba cinco idiomas, que sedujo a Catalina la Grande y que soñó con una América unida antes que cualquier otro.

Este mes de su natalicio es la oportunidad perfecta para redescubrir al hombre detrás del mito y dejarnos envolver por la Oniria Colombeia, donde el pasado y el presente se encuentran en una caja de madera cargada de futuro.

 

***

TE INVITAMOS A LEER Y COMPARTIR:

En el MUVA celebraron Día Mundial del Teatro

 

***

 

Esteban Orlando Rodríguez-columna-arte generativo

Esteban Orlando Rodríguez (Caracas, 1977), ha realizado estudios en la Academia López y Acosta, donde además del comic y el dibujo, tuvo sus primeras experiencias con la pintura al óleo, asimismo se formó en las escuelas de arte Cristóbal Rojas de Caracas y Arturo Michelena de Valencia, hasta culminar estudios en la Academia Giovanni Batista Scalabrini, donde trabajo en el Departamento de Escultura y fue instructor de dibujo y pintura durante varios años. Actualmente participa como tallerista en el área de manga (cómic japonés) en el Museo de Arte Valencia (MUVA).

 

 

Ciudad Valencia/RM