Desde la mirada de la educación en patrimonio cultural que transmite, documenta, promociona y enriquece, hablaré del municipio y capital Aguasay, estado Monagas y sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Toda vez, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

El municipio y capital Aguasay, posee una rica historia que contribuye a la preservación y salvaguardia de su  patrimonio cultural, su fundación fue en 1769, por el fraile capuchino Manuel de la Mata de la Misión de San Félix de Cantalacio, por encargo de la Misión de Caripe, en territorio de los indígenas chaimas en la meseta del Cari, dándole el nombre al pueblo de Nuestra Señora del Carmen de Aguasay, que más adelante fue denominado el pueblo de Jesús, María y José de Aguasay. Sin embargo, la fundación no fue nada sencilla, según se recogen en las crónicas, en donde el gobernador de la Nueva Andalucía o Cumaná se declara en campaña después de recibir noticias sobre los levantamientos de indígenas caribes en la región que hoy abarca los estados Monagas y Sucre.

En esta acción, mueren los indígenas Achacapraca, Tuapocan, Iguanaima y Maturín. La muerte de estos indígenas líderes de los levantamientos produce una huida de los pueblos originarios hacia los estados Bolívar y Anzoátegui, que fue aprovechada por los indígenas chaimas para bajar desde el estado Sucre hasta el río Tigre, la parte norte de Monagas, cordillera de la Costa Turimirique y Guácharo. El 13 de octubre de 1783, les hacen entrega de las tierras como ejidos del pueblo a los nativos, los cuales eran sesenta familias para un total de doscientos veinticinco habitantes que ocupaban una superficie de más de 100 ha. En 1850 se da inicio a las migraciones y así comienzan las transformaciones socioculturales y económicas del pueblo.

 

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El municipio Aguasay, se estableció con el propósito de desarrollar la región y ha sido testigo de transformaciones significativas a lo largo de los años. La región está atravesada por diversos ríos como el Sonoro, Cari, Oritupano, Guanipa, Aribi, y las quebradas El Latal y las Gaviotas. Limita por el Norte: Municipio Ezequiel Zamora y Santa Bárbara. Este: Municipio Maturín. Sur: Estado Anzoátegui. Oeste: Estado Anzoátegui. Aguasay presenta una vegetación predominante de Bosque Seco Tropical, con especies vegetales características de sabana abierta, como la Paja Peluda, Chaparro, Chaparro Manteco y Aceite.

Las bondades que ofrece a sus visitantes, una rica gastronomía y variada artesanía local, donde se destacan los productos hechos con fibras extraídas de plantas como los chinchorros de curagua, además de la elaboración de bolsas, manteles, alpargatas y esterillas entre otros productos artesanales. Las festividades en honor a San José, celebradas el 19 de marzo, son una de las principales fiestas religiosas en la región. Los indígenas del Guamo han mantenido la cultura local a través de la memoria histórica, contribuyendo a enriquecer y preservar el tejido cultural de la población de Aguasay.

El imponente trayecto de la quebrada el Morichal de flores, que a lo largo de su recorrido se encuentra cubierto por un extenso y tupido morichal, consta de un ancho cauce y antiguamente era utilizado para lavar y sacar agua para consumo del poblado. Sus riberas se utilizan como balneario en época de verano. Para la población es muy importante por ser un espacio que permite la recreación y es una fuente de agua natural. Además, el morichal le da a esta zona un paisaje extraordinario, siendo un orgullo de la comunidad. Su cabecera se conserva como sitio histórico, ya que allí existió durante muchos años, el tanque o caja de agua del cual el pueblo se surtía del preciado líquido.

La historia de las lavadoras de antaño, es muy recordado el tiempo en que las mujeres salían a lavar a los ríos o manantiales, se iban en grupos llevando la ropa sucia en burros o envueltas en una sábana sobre la cabeza. Existen sitios que aún hoy se evocan en el municipio Aguasay, como Rabo de Iguana en el río Queregua, Agua Fría, Rabanal y en la temporada de lluvia muchas mujeres lavaban en las aguas de la quebrada Santa Elena y Laguna Grande. Estos sitios eran conocidos como lugares exclusivos para la faenas de limpieza de ropa. Las mujeres bajaban en grupos numerosos para protegerse de los zorros que abundaban en la zona. De lejos se observaban manchas blancas sobre los arbustos, pues servían de tendedero.

Para el lavado de la ropa utilizaban una costilla de res, un palo grueso, jabón de sebo y a falta de éste, se utilizaban hojas de lechosa o de clavellino. Cuando hacía falta agua para cocinar y beber, los hombres se colocaban baldes en la cabeza, si era mucha la cantidad la recogían en grandes recipientes y la colocaban a los costados de algún burro. María Hernández, originaria de Aguasay, nació en 1860 y murió a finales de la década de 1950, fue una de las personas más populares del sector. Era muy querida por las amas de casa ya que lavaba, planchaba y se ocupaba de los oficios del hogar de la gente del poblado por encargo. Diariamente se le veía recorrer la localidad para recoger la ropa sucia, que luego llevaba hacia la quebrada de La Trasera. Su trabajo era solicitado a diario debido a su responsabilidad y habilidad para hacer que cualquier pieza de ropa luciera pulcra y brillante.

Evocando la memoria histórica de la quebrada La Mata y pozas de La Teresera, según relatos y documentos, esta quebrada tenía el nombre de Guasay. La leyenda cuenta que era el sitio preferido por la princesa Guasay y por los indígenas chaima que habitaban la zona. Con el correr del tiempo se estableció un poblado de misiones y según la petición de los habitantes de mayor edad de esa comunidad, se decidió que debían ponerle el nombre de La Mata a la quebrada que pasaba por aquél lugar, en agradecimiento al fundador del pueblo, fray Manuel de La Mata, quien al instituir el poblado le puso el nombre de Nuestra Señora del Carmen de Aguasay. El lugar es muy visitado y usado como balneario. A principios del siglo XX servía no sólo de lugar de esparcimiento, sino también como sitio de aprovisionamiento de agua. Se organizaban comidas y juegos en sus orillas los fines de semana con regularidad.

Personajes populares de Aguasay, desde hace mucho tiempo han existido una cantidad de personajes que por su jocosidad o su forma de ser son recordados por todos los pobladores del municipio. Entre los más destacados se encuentra Luis Cáceres quien se ganó la simpatía de todos por recorrer todo el pueblo llevando la información y pregonando las noticias más importantes del pueblo. También se recuerda la presencia de Eduvigis Montes de Oca quien vino de San Joaquín, estado Anzoátegui, y se estableció en Aguasay, a través de su cuatro se hizo famoso y se ganó la popularidad y el cariño del pueblo. Todas las tardes y hasta altas horas de la noche, las personas llenaban la esquina de don Eduvigis para escuchar sus anécdotas, charadas, sus salidas jocosas y oírlo tocar su cuatro.

Otro personaje querido por el municipio fue Felipe López, quien era el mandadero de muchas personas del pueblo y siempre tenía un buen consejo para quién se lo pidiera. Era monotemático en cuanto al amor, cargaba todo el tiempo un cuaderno donde anotaba el nombre de cuanta mujer tropezaba en su camino, anotándolas en una lista como sus esposas para el harén que prepararía para el año 2020. Nadie se olvida de Ramón Tempo, originario del estado Anzoátegui, se dedicó al oficio de rayandero, era de origen kariña de los lados de Merecural y llegó al pueblo a principios del siglo XX. Su valor a la comunidad estriba en el buen ejemplo para el trabajo.

Juan Antonio Ortiz, nativo del pueblo Soledad del estado Anzoátegui, llegó a este municipio desde muy joven. Viviendo en Aguasay aprendió el oficio de agricultor, labor que desempeñó a lo largo de su vida, también fue peluquero y se destacó por su colaboración en la enseñanza de las matemáticas a los estudiantes del poblado. La gente lo recuerda por su activa participación en las diversas festividades y celebraciones que se organizaban. Fue ejecutante del cuatro de la agrupación Serenateros de Aguasay.

Josefita de Delgado fue un personaje popular muy recordado por la comunidad; según se cuenta, era capaz de recordar la fecha de nacimiento, la hora y la fase lunar de cada uno de los pobladores. Muchos decían que era más exacta la información de ella que la de cualquier registro, por ello muchos atinaban a decirle la cronista o registro civil, murió a finales del siglo XIX.

El Caribe de Brígida, era un indígena que, según se dice, era descendiente caribe, fue adoptado por una mujer llamada Brígida Delgado, quien lo albergó y le dio casa a cambio de pequeños trabajos en el hogar. Realizaba mandados o compras a todos los pobladores, nunca decía no, a ningún favor que podía realizar. Cuando murió, mucha gente lo lloró porque se había ganado el cariño de todos. Nunca se supo su nombre por ello le decían El caribe de Brígida.

Juan Ortiz y Bernaldino Medina, muy recordados en el barrio El Guarapal, quienes eran agricultores de oficio, andaban con una vejiga llena de alcohol para brindar con su compañero Guachinango, que era obrero y vivía inmediatamente a la subida de La Teresera, sector Guanipa. Ellos constituyeron un trio de aguinaldos y con su siriaco decembrino despertaban al pueblo al son de canciones tradicionales. Generalmente escogían el cruce de las calles para cantar y así invitar al sector para que los acompañara.

Tomás Cermeño es otro personaje popular de Aguasay que se hizo popular en el pueblo, gracias a la elaboración del muñeco alusivo a Judas. Cada Semana Santa montaba a su muñeco en un asno y lo paseaba por toda la población, pidiendo una contribución a las personas, para luego quemarlo el domingo de Resurrección. Antes de quemarlo convocaba a todas las personas y de forma muy pintoresca y graciosa procedía a leer el testamento del muñeco a la comunidad. Gracias a este personaje la comunidad continuó con esta tradición. Falleció en el año 1994.

Adolfo Aguilar, nació en Aguasay en 1920 y en esta localidad cursó sus estudios de primaria, después se fue a trabajar a la capital y se desempeñó en numerosas instituciones, donde se hizo muy famoso por las acciones sociales a favor de la comunidad. En Aguasay fue prefecto del municipio entre 1946 y 1948, su acción social se extendió por toda la municipalidad, creando nuevas fuentes de empleo y promoviendo la fundación de escuelas y puestos de salud. Fue elegido prefecto por destacarse en la promoción de iniciativas comunitarias, labor que se extendió aún incluso después de su participación como funcionario público, por ello una de las plazas de este municipio lleva el nombre de este ciudadano, recordado por los pobladores como un destacado luchador social y uno de sus personajes emblemáticos. ¡Visitemos, preservemos y salvaguardemos, estos elementos y sitios Declarados Bien de Interés Cultural!

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Danfny Velásquez-columna Patrimonio Cultural de Venezuela

Danfny Esther Velásquez Sosa (1960, Santa Ana, Nueva Esparta) danfnyescritora@gmail.comEscritora, locutora, maestra pueblo en la Radiodifusión Sonora, productora nacional independiente, cronista comunal, abogada y científica social (doctora en Ciencias de La Educación y en Patrimonio Cultural). Actualmente es la directora interinstitucional de Radio América: R. A. «La Onda de la Alegría» 90.9 FM, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación (G. O. N° 42.670, del 13-07-2023).

Su trayectoria incluye un TSU en Producción de Medios de Comunicación Social (Alternativa, Popular y Comunitaria), una licenciatura en Pedagogía Alternativa, sub-área Registro del Patrimonio Cultural, y un posdoctorado en Corrientes Filosóficas para la Investigación.

 

Ciudad Valencia/RM