«Orlando Arias habla con la madera» por Vielsi Arias

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Orlando Arias habla con la madera… La artesanía y el arte popular en Venezuela forman parte de la expresión del folclor nacional, las costumbres  y la tradición religiosa heredadas del sincretismo al que dio lugar la colonización. Dentro de esa diversidad se encuentran: los utensilios de uso doméstico¸ las tallas y la cestería, entre otros.

Una de las tantas manifestaciones del arte popular venezolano es la talla en madera y los relieves. Intervenciones que representan personajes de la vida cotidiana y santos que son parte de la devoción de muchos pueblos. Esta práctica es una tradición autodidacta y, por lo general, se transmite de una generación a otra, a través del oficio entre los miembros de una familia. Así, en los campos venezolanos, los artesanos transfieren a sus hijos las habilidades para trabajar estos materiales nobles.

 

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En Puerto Cabello encontramos muchas de estas expresiones: en la dulcería criolla, los tostones de Borburata, las tallas de San Juan y San Benito, las taparas e instrumentos. Uno de los representantes de este oficio en la ciudad es Orlando Arias, un dibujante y actor de teatro que habla con la madera, quien muy amablemente nos recibió en su casa para contarnos su historia.

 

Trabajar con las manos

Orlando Arias nació en el estado Falcón el 14 de febrero de 1948 y llegó a Puerto Cabello, siendo un niño, junto a su familia a trabajar. A la edad de 13 años consiguió trabajo en una carpintería donde aprendió a trabajar la madera. Como todavía era un muchacho, el dueño de la carpintería le permitió hacer sus carritos para jugar y para obtener un dinero extra con la venta de las piezas.

Orlando siempre mostró una facilidad para trabajar con las manos, pero venía de una familia muy pobre y por ello siendo muy joven tuvo que trabajar para ganarse la vida. Con 16 años se asimiló en la marina mercante, viaja a los EEUU y Canadá y se dedica a la vida de marinero durante 12 años. Mientras sus amigos salían de fiesta, Orlando permanecía en el camarote tallando personajes de dibujos animados que luego vendía;  de esta forma ayudó a su familia un largo tiempo.

A finales de los años 80 decide retirarse de su vida de marinero y se dedica a trabajar la madera de  forma  más acuciosa. Así pasó progresivamente de manualista a ser tallista en madera, motivado a los cambios de los costos de la materia prima. Esto contribuyó a experimentar con otros materiales y esa persistencia lo lleva a desarrollarse en el oficio.

 

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Con frecuencia iba al aserradero de los Hermanos Di Vicenzo a buscar desechos que luego transformaba en hermosas piezas.

Orientado por los tallistas y escultores Roque Plata, Jesús María Pereira y Ángel Martínez aprendió a curar la madera con aceites, barniz, pasando por la técnica de lijado y colocar el nombre de la pieza en chapilla de metal.

Su trabajo de artesano lo desarrolla paralelamente a su formación de actor; experiencia que lo lleva a formar parte de las agrupaciones Grupo Teatral Abre Caminos, Núcleo de Extensión de la Universidad de Carabobo, Compañía Municipal de Teatro y el Grupo Raíces Escénicas. Participa en el montaje y dirección de varias obras que serán recordadas en los afectos de la ciudad como: La Opera Tosca, El rompimiento y La toma de Puerto Cabello, entre otras.

Su cercanía con los artistas que frecuentaban la calle Los Lanceros para la década de los años 80 y su participación de las tertulias aceleró su proceso creativo y se confronta con otros escultores en los salones de arte.

 

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La temática de su trabajo es diversa: a veces el tema religioso (efigie de santos y vírgenes) temas sociales de la cotidianidad (mujeres embarazadas, niños) el tema heroico: personajes históricos, la imaginería popular (Negro Primero y José Gregorio o Hernández) y encargos particulares.

Orlando Arias sigue hablando con la madera, ahora indaga en la representación de formas más abstractas que seguramente serán objeto de la crítica.

 






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El hermoso trabajo de este artesano nos invita pensar en que gracias a las nobles manos que imaginan y juegan con estos materiales debemos parte de nuestra existencia. Desde que la humanidad tuvo la necesidad de transformar las materias primas que provee la naturaleza en objetos útiles para la vida nacieron los artesanos. Fue a través de la oralidad y la práctica que nuestros abuelos les enseñaron a sus hijos los oficios que conocen. Hagamos lo propio.

 

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Vielsi Arias Peraza, Valencia, Venezuela (1982), docente egresada de la Universidad de Carabobo (UC) Mención Artes Plásticas. Ha publicado Transeúnte (2005), colección Cada día un Libro, editorial El Perro y la Rana; Los Difuntos (2010), editorial Fundarte, galardonado con Mención Honorífica Premio Nacional Estefanía Mosca; Los Difuntos (2011), reedición del sistema de imprentas regionales de Carabobo; La Luna es mi pueblo (2012), editorial El Perro y la Rana; Luto de los árboles (2021). Ha publicado también en distintas revistas nacionales literarias y académicas como: Cubile, A plena Voz, Revista Estudios Culturales UC, entre otras. Actualmente coordina la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio de la Cultura en el estado Carabobo.

 

Ciudad Valencia / Foto de la autora por Luis Felipe Hernández