«Pablo Lampe fondeó el ancla en Puerto Cabello» por Vielsi Arias

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Vielsi Arias-Ciudad Escrita-Mandato de puertas

Pablo Lampe fondeó el ancla en Puerto Cabello… La historia de la pintura de Puerto Cabello está ligada a la de la escuela de Bellas Artes de Valencia y a la del arte popular venezolano de la generación de Bárbaro Rivas.

Los grandes exponentes de la ciudad de estas dos corrientes: Orlando Rivas, José Faneite y Gregorio Mijares instauran un lenguaje que posteriormente va a influir en los pintores de su generación.  El diálogo de estas dos expresiones se deja ver en la bohemia que se vivía en los años 80 en la calle Los Lanceros. Un espacio de encuentro donde los artistas (pintores, titiriteros, actores) se congregaban para conversar sobre el arte y trabajar frente a los espectadores.

A este grupo de artistas perteneció el pintor falconiano Pablo Lampe, quien se inicia en el oficio con 32 años de edad bajo la orientación de José Faneite, Aníbal Dao y José Luis Heredia. Con motivo de esta reseña, visitamos su taller en Puerto Cabello para conocer un poco más sobre su obra.

 

“Estoy fondeao en Puerto Cabello”

 

Pablo Lampe-Ciudad Escrita-Vielsi

Pablo Lampe nació en Tocopero, estado Falcón, el 27 de septiembre de 1948 y encalló en la ciudad de Puerto Cabello siendo un niño. Llegó con su familia a trabajar en el año 1963.  A la edad de 16 años se asimiló en la Armada de Guerra (hoy Armada de Venezuela) de donde egresó como teniente de corbeta. Jubilado y siempre con interés por la música y la pintura establece amistad con el pintor  José Luis Heredia quien le anima a pintar:

Aquí estaba un pintor de Chivacoa llamado José Luís Heredia, yo salía con él a acompañarlo y él me dice por qué tu no pintas. No vale, es que me da miedo echar a perder los lienzos, y resulta que el primer liencito que yo estaba pintando en el Ferrobar, una parte donde llegaba el tren, vino una muchacha y se enamoró del cuadro. (Conversación con Pablo Lampe, septiembre 2002).

Vendió su primer cuadro y se motivó a continuar pintando, ahora con mayor disposición para el estudio y bajo las orientaciones de otros artistas. Lampe nunca tomó clases de pintura, pero fue un autodidacta que se formó escuchando a los maestros del arte popular porteño, José Faneite y Gregorio Mijares –El Niño Bonito de Patanemo– (ambos premios Bárbaro Rivas del Salón Michelena). Por esos años, también frecuentaba  la casa de Aníbal Dao, otro artista reconocido que contribuyó con su formación.

Para la época, existían en Puerto Cabello cinco salones de arte: el Salón general Eleazar López Contreras (de la Guardia Nacional), el Salón de la Base Naval, el Salón Tito Salas (municipal), el Salón de la Cámara de Comercio  y el Salón de Pintura Rápida.

Con los años, estas convocatorias dejaron de hacerse, sin embargo, en este último año el salón de la Cámara de Comercio y el de la Base Naval reabrieron sus puertas. Estos salones generaban una dinámica particular en la localidad. El revuelo de las convocatorias hacía que los artistas se encontraran y discutieran, de manera permanente, la realidad del arte venezolano, sus proyectos e intereses.

La casa de Aníbal Dao era uno de esos espacios, la calle Los Lanceros y las salas expositivas. Esta dinámica mantenía a los artistas expectantes y por eso se preparaban para ello. Maestros y jóvenes se encontraban para conversar y eso permitía que las nuevas generaciones se alimentaran de los pintores más experimentados.

 

Pablo Lampe-Ciudad Escrita-Vielsi

 

Recordamos algunos nombres: Walter Rocha , Raúl Marcano, Javier La Rosa, Leopoldo La Madriz, Faneite, Mijares, Víctor Pachano, Lampe, entre otros.

Pedro Lampe se influenció del “arte del común”, como lo denomina Juan Calzadilla, posiblemente su cercanía con Faneite y su manejo del espacio van a influir parte de su obra, pero él se interesó, fundamentalmente, por el puntillismo (escuela de las vanguardias europeas que llegó a Venezuela a mediados del siglo XX).

El ensayo del Taller de arte libre de Caracas (de principio de los 50) de alguna forma se replicó, tardíamente en Puerto Cabello, bajo la dinámica de los talleres, los salones y estas tertulias abiertas.

 

El arte popular y el Taller de arte libre

El interés por el arte popular venezolano no nació por espontaneidad. En 1948 cuando llega al poder el partido Acción Democrática  asume la presidencia Rómulo Gallegos, un escritor que se interesa por la cultura nacional.

El interés de los adecos por las tradiciones populares venezolanas orienta la política cultural a visibilizar lo popular, ingenuo y rural a través de grandes eventos. Uno de los más emblemáticos fue el “Festival nacional de música y danzas folclóricas” realizado en Caracas en la sede del Nuevo Circo. Este evento va a impactar el campo de las artes plásticas, tanto en el lenguaje de sus pintores que comienza a incorporar elementos del arte popular (hasta ahora desconocidos) como en el surgimiento del Taller libre de arte.

El Taller libre de arte, nace en Caracas en el Fermín Toro gracias al impulso del crítico cubano José Gómez Sicre  (Director del Departamento de Artes Visuales de la Unión Panamericana), quien se encontraba en Venezuela con motivo de la muestra que se organizaba (para la época) con artistas contemporáneos del continente, en alianza del Museo de  Bellas de Artes de Caracas, Museo de Arte Contemporáneo de New York y el Dpto. de Artes Visuales de la Unión Panamericana.

Refiere Moreno (2018) en su texto: “El taller libre de arte, una nueva visión del arte popular” que el crítico cubano vio propicia la ocasión para promover la apertura de un espacio con los jóvenes artistas, con el fin de fomentar la investigación, exposiciones y talleres. Este proyecto no pretendía confrontar con las instituciones de la época,  sino ser un espacio plural donde confluían artistas emergentes de distintos lenguajes que asimilaban la influencia de las vanguardias europeas, pero también era un lugar para las expresiones del arte que emergían fuera de la academia: el arte popular.

 

Pablo Lampe-Ciudad Escrita-Vielsi

Uno de los artistas populares que se conoció a través del Taller libre de arte fue Feliciano Carvallo, el cual despertó un gran interés en los críticos y el público general. En 1966 obtiene el Premio Nacional de Pintura, salón oficial y el Premio Armando Reverón. También aparecen en el escenario el pintor popular Bárbaro Rivas y más tarde el pintor de Puerto Cabello José Faneite.

Estos dos lenguajes dialogaron por la década de 1950 en el escenario del arte venezolano gracias al aporte del Taller de arte libre de Caracas. Dos décadas más tarde parece que ocurre algo similar en la ciudad de Puerto Cabello, donde dos corrientes se encuentran para alimentar el espíritu de una generación.

 

El interés de Lampe se centra en las vanguardias, específicamente en el puntillismo por tal razón se centra en el paisaje del mar y los colores, sin embargo su obra no es completamente puntillista. Acude al puntillismo para dar luz a través de la ilusión óptica que se crea con la disposición de los puntos en el espacio, pero las formas en la composición no se definen por los puntos (tal y como ocurre en el puntillismo) sino que utiliza recursos de este estilo, así como del arte naif, para enmarcarlas.

Así como los puntillistas se interesaron por la luz en el paisaje, Lampe se interesará por la luz del paisaje del mar. Por ello encontramos en su obra, aves, barcos, el horizonte, flores que recrean parte de su vida como marinero.

 

Pablo Lampe-Ciudad Escrita-Vielsi

 

Entre sus reconocimientos podemos destacar: la Mención Honorifica otorgada por el COMANDO NAVAL DE LOGÍSTICA. en el “XLII SALÓN ANUAL DE ARTES, BASE NAVAL “AGUSTÍN ARMARIO”, Puerto Cabello (2009), 1° Premio a la mejor obra especialidad pintura en el “XVII SALÓN ANUAL PINTURA Y DIBUJO. ATENEO DE GÜIGÜE”. Guigue. (2015) ,1° Lugar en el SALÓN DE ARTES PLÁSTICAS “CÁMARA DE COMERCIO” Puerto Cabello (2016) y la Mención Honorifica, en el “XLIV SALÓN ANUAL DE ARTES, BASE NAVAL “AGUSTÍN ARMARIO” Puerto Cabello (2016).

Como buen marinero, siempre lo acompañó la nostalgia de lo que deja en el puerto y dedicó parte de su vida a la composición de canciones, algunas  interpretadas por los músicos venezolanos: Paché Vargas, Rafael Sánchez López y la agrupación Swing Casino de Valencia.

 

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Por los años 80 se agremió en la Asociación Venezolana de Autores y Compositores y en la Sociedad de Compositores de Venezuela, gracias al apoyo de María Luisa Escobar.  Su canción Tocopero querido fue  grabada por la Coral Simón Bolívar de Puerto Cumarebo. Compuso para Puerto Cabello esta canción:

 

De Coro ciudad mariana
Traje al Puerto este cantar
Con perfume de nefaria y con arrullos del mar
I
Traje el canto del chuchube
que vive en el cugizal
y también el del chiito
que vuela en el cardonal
II
Recibe Puerto Cabello
este saludo cordial
que te lo traje de Coro.
como prueba de amistad.

 

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Vielsi Arias Peraza, Valencia, Venezuela (1982), docente egresada de la Universidad de Carabobo (UC) Mención Artes Plásticas. Ha publicado Transeúnte (2005), colección Cada día un Libro, editorial El Perro y la Rana; Los Difuntos (2010), editorial Fundarte, galardonado con Mención Honorífica Premio Nacional Estefanía Mosca; Los Difuntos (2011), reedición del sistema de imprentas regionales de Carabobo; La Luna es mi pueblo (2012), editorial El Perro y la Rana; Luto de los árboles (2021). Ha publicado también en distintas revistas nacionales literarias y académicas como: Cubile, A plena Voz, Revista Estudios Culturales UC, entre otras. Actualmente coordina la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio de la Cultura en el estado Carabobo.

 

Ciudad Valencia / Foto de la autora por Luis Felipe Hernández