Lo vieron entrar al tribunal con un clavel verde en la solapa. Era mayo de 1895 y Oscar Wilde caminaba como si el mundo fuera un escenario y él, su protagonista. Lo era. Lo había sido siempre. Desde que nació en Dublín, con un nombre que parecía un conjuro, Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, hasta que murió en París, con meningitis y sin dinero, en una habitación que describió como “decorada con el mal gusto de los ricos”.
Wilde no escribía: Wilde bordaba. Sus frases eran epigramas, sus obras, vitrales. “La verdad rara vez es pura y nunca simple”, dijo, y con eso bastó para que lo expulsaran del club de los moralistas. Su novela El retrato de Dorian Gray fue un espejo roto: belleza, duplicidad, deseo. Su teatro, una carcajada afilada contra la hipocresía victoriana. La importancia de llamarse Ernesto no era solo comedia: era dinamita envuelta en encaje.
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Pero Wilde no era solo literatura. Era escándalo. Era deseo. Era Lord Alfred Douglas, “Bosie”, y el amor que lo llevó a juicio, a la cárcel, al exilio. Cuando el Marqués de Queensberry lo acusó de sodomía, Wilde respondió con una demanda por difamación. Perdió. Lo condenaron a dos años de trabajos forzados. Salió destruido. Nunca volvió a ver a su esposa. Sus hijos cambiaron el apellido. Wilde se convirtió en un fantasma con voz de terciopelo.
En la cárcel escribió De Profundis, una carta que es confesión, ajuste de cuentas, poema. Allí, por primera vez, Wilde se despoja del disfraz. Ya no hay claveles ni frases brillantes. Solo un hombre que dice: “Sufrí más de lo que puede sufrir un hombre”.
Murió en París, en el Hotel d’Alsace, bajo el seudónimo Sebastian Melmoth. Dijo: “Estoy muriendo más allá de mis medios”. Y tenía razón. Wilde siempre vivió más allá de sus medios: estéticos, morales, legales. Fue un exceso. Un relámpago. Un hombre que convirtió el dolor en belleza y la belleza en condena.
14 frases de Oscar Wilde
- “Cada uno de nosotros tiene el cielo y el infierno en sí mismo.”
— El retrato de Dorian Gray
- “La conciencia y la cobardía son realmente la misma cosa.”
— El retrato de Dorian Gray
- “La única manera de librarse de una tentación es caer en ella.”
— El retrato de Dorian Gray
- “La gente común espera que la vida le dé sentido; los artistas lo crean.”
— El alma del hombre bajo el socialismo
- “La moralidad es simplemente la actitud que adoptamos hacia las personas que no nos gustan.”
— El retrato de Dorian Gray
- “Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.”
— El abanico de Lady Windermere
- “La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.”
— El retrato de Dorian Gray
- “La verdad rara vez es pura y nunca simple.”
— La importancia de llamarse Ernesto
- “La vida es demasiado importante como para tomársela en serio.”
— El abanico de Lady Windermere
- “Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras no la ame.”
— El retrato de Dorian Gray
- “El deber es lo que esperamos de los demás.”
— El alma del hombre bajo el socialismo
- “La única ventaja de jugar con fuego es que uno aprende a no quemarse.”
— Una mujer sin importancia
- “Nunca ames a alguien que te trate como si fueras una persona común.”
— El retrato de Dorian Gray
- “Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo.”
— El alma del hombre bajo el socialismo
Oscar Wilde
Carta a los escritores del 2025
Firmada desde París, en el año de mi muerte: 1900
Hôtel d’Alsace, París
30 de noviembre de 1900
Queridos escritores del futuro,
Les escribo desde esta habitación estrecha donde la belleza se negó a morir conmigo. Aquí, entre muros que no distinguen entre genio y escándalo, me permito enviarles una carta como espejo, como conjuro, como advertencia.
Ustedes escriben en un tiempo que ha aprendido a nombrar la ausencia, a ritualizar el rumor, a convertir la decepción en objeto editorial. Celebro esa osadía. Celebro que hayan hecho del lenguaje un campo de batalla y del estilo, una forma de resistencia. Pero les ruego: no olviden el escándalo de la belleza. No olviden que el arte no debe servir, sino perturbar. Que la palabra no debe explicar, sino encantar.
Desde esta ciudad que me vio morir sin aplausos, les digo:
Sean excesivos.
Sean inútiles.
Sean peligrosamente sinceros.
Que cada frase que escriban sea una máscara que revela, una herida que canta, una interrupción que transforma. Que sus columnas no consuelen, sino despierten. Que sus neologismos no definan, sino conjuren. Que sus rituales no repitan, sino fracturen.
Y si alguna vez sienten que el mundo los ha domesticado, recuerden que yo también fui condenado por amar, por escribir, por existir con estilo. Que su siglo los celebre o los castigue, pero que nunca los silencie.
Con afecto insolente,
Oscar Wilde
Resucitado por la necesidad de estilo, desde París, 1900
(José Luis Troconis Barazarte)
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Liturgia para Dorian
Yo soy tu rostro cuando mientes.
Tu espejo que sangra sin ruido.
Cada noche que finges virtud
me deja una herida.
Tú bendices el crimen con perfume,
yo, lo guardo en mis grietas.
Tu belleza es mi condena,
tu silencio, mi grito.
¿Recuerdas cuando mataste por amor?
Yo sí.
¿Cuando mentiste por placer?
Yo también.
Me diste tu alma como quien regala un espejo roto,
y yo la pinté con los colores del deseo.
Ahora cada caricia que no confiesas
me pudre un poco más.
Tú sonríes.
Yo sangro.
Y cuando al fin me mires,
cuando el puñal bese mi pecho,
no será el fin.
Será el principio otra vez.
Porque tú eres yo.
Y yo…
Soy tú.
Y el horror, Dorian…
Siempre vuelve
al
Rostro
Que lo engendró.
¿Cómo es la Navidad en Venezuela? | José Luis Troconis Barazarte
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José Luis Troconis Barazarte es artista, narrador, docente y sembrador de lenguajes. Licenciado y Magíster en Artes Visuales y Escénicas por Strayer College (Washington D.C.), doctor en Historia del Arte por Bircham International University y la Universidad de Salamanca (España), ha hecho de la interdisciplina su firma y de la cultura su morada.
Fue director de Cultura de la Universidad Arturo Michelena y coordinador cultural de la Alianza Francesa de Valencia. Fundó y dirige CEINFOLEIM, un espacio de creación y formación artística donde enseña siete idiomas, música y literatura creativa. Desde allí impulsa movimientos como Cacao Tekisuto, centrados en el mestizaje simbólico y la maduración lenta del arte.
Ha sido premiado en certámenes de relato breve en España, ganador de la Bienal Internacional de Literatura Vicente Gerbasi (2017) y ha publicado los libros Empáticos y Cartas a la Soledad (2025). Su obra circula en más de 30 antologías digitales.
Interprete de lengua de señas, diseñador digital, guionista, director coral y fundador de FUNDÁCRO, su travesía creativa se nutre de la danza, el relato, la música y como médico de la sanación.
Escribe como quien borda, con barro en los pies
cielo en la lengua, fuego en la voz,
con oído de calle y pulso de viento.
Poeta que escucha lo que otros callan
y traduce silencios en tinta viva.
(Reseña de Antonio V. Díaz B.)
Ciudad Valencia / RM













