Una de las cosas más mágicas de mi infancia, fue poder jugar Super Mario. Pasar horas y horas tratando de pasar mundos y descubriendo trucos, como muchas otras personas (los videojuegos no discrimina edades ni géneros) disfrutaban de esta aventura encapsulada en una pequeña cajita rectangular. Al momento del estreno del film, la verdad no me llamó la atención por la cantidad de publicidad que recibió. Todos hablaban de ella y las salas estaban abarrotadas de infantes y no tan infantes; así que, como casi siempre, dejé pasar un tiempito y la vi hace poco. También me enteré que viene una segunda parte muy pronto, así que de cierta forma, gané al no tener que esperar tanto por ver las nuevas aventuras que nos deparan los personajes.
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Tengamos una aventura
La historia comienza en Brooklyn, donde los hermanos Mario y Luigi han decidido emprender su propio negocio de fontanería. A pesar de su optimismo, se enfrentan al escepticismo de su familia y al fracaso inicial de su publicidad. Su vida cambia drásticamente cuando, al intentar reparar una fuga masiva en el alcantarillado de la ciudad, descubren una tubería misteriosa que los transporta a una dimensión alterna.
Durante el viaje por el portal, los hermanos se separan:
* Mario llega al vibrante Reino Champiñón, un mundo lleno de color gobernado por la Princesa Peach.
* Luigi aterriza en las Tierras Sombrías, un territorio lúgubre bajo el control de Bowser, el Rey de los Koopas.

La trama se convierte en una carrera contra el tiempo. Mario, con la ayuda de un valiente Toad (personajazo bautizado por mí como El Chómpiras, que amé y necesitó más participación), debe convencer a Peach de ayudarlo a rescatar a su hermano.
Peach, lejos de ser una damisela en apuros, se muestra como una líder estratégica que busca aliados en el Reino de la Selva (los Kongs) para detener la invasión de Bowser, quien planea conquistar el Reino Champiñón y obligar a la princesa a casarse con él. La película culmina en una batalla épica que traslada el conflicto de vuelta a las calles de Nueva York.
Una animación tan profunda como las tuberías
Más allá de la animación “infantil”, la cinta Super Mario Bros presenta dinámicas humanas profundas:
* El Vínculo de Apego (Mario y Luigi): Se observa una relación de protección casi paternal de Mario hacia Luigi. Mario actúa como la figura de seguridad para un hermano que lidia con ansiedad y miedos constantes, demostrando que su mayor fuerza no es física, sino su lealtad familiar.
* La Validación y la Resiliencia: Mario lucha contra el sentimiento de insuficiencia provocado por la desaprobación de su padre. Su viaje es una búsqueda de autoafirmación; aprende que la valentía no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de persistir a pesar de él.
* El Narcisismo de Bowser: El antagonista representa una personalidad obsesiva y posesiva. Su concepto del “amor”; está ligado al control y al poder, siendo incapaz de gestionar el rechazo, lo que lo lleva a conductas destructivas.
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Honor a quien honor merece
La película es un homenaje visual cargado de referencias para los seguidores de Nintendo:
* Cameos de Voz: Charles Martinet (voz original de Mario) interpreta a Giuseppe, un ciudadano de Brooklyn, y al padre de los hermanos.
* Referencias Retro: El restaurante Punch-Out!! y los pósters de “Jumpman” y “Kid Icarus” en la habitación de Mario conectan con la era de los 8 bits.

* Pikmin y Star Fox: Se pueden encontrar pequeñas referencias visuales a otras franquicias de Nintendo, como una figura de un Pikmin en una tienda y una nave Arwing en la decoración.
* Lumalee: ¿Vieron a la estrellita azul que estaba en la jaula en el castillo de Bowser? Se llama Lumalee y sale en Super Mario Galaxy. Lo que me dio muchísima risa es que dice cosas súper existencialistas y oscuras como: “La única salida es el dulce alivio de la muerte”; con una voz tan dulce y tierna. Es un contraste genial con lo tierno que se ve. ¡Ese humor negro me dio años de vida!
Niñez interior siempre viva
Ver esta película es un ejercicio de nostalgia pura que mantiene a nuestros niños internos bien despiertos. Nos recuerda que crecer no significa abandonar la capacidad de asombro.
La explosión de colores, los sonidos icónicos de los bloques y las transformaciones con “power-ups”; nos devuelven a esa época donde el mayor reto del día era superar un nivel difícil. Mantener este rasgo activo es lo que me permite disfrutar de estas cosas sin prejuicios. A veces la vida de adultos es tan gris y llena de facturas, que ir a acostarse para ver a un fontanero saltando sobre tortugas me recuerda que la magia y la diversión son necesarias para no volvernos locos.
La gran lección de esta historia es que rendirse no es una opción. «Super Mario Bros. La película» nos enseña que el éxito no siempre llega a la primera, y que el apoyo de quienes amamos es el combustible más poderoso para enfrentar desafíos que parecen insuperables. Aprendemos que incluso alguien “pequeño” o común puede lograr cosas extraordinarias si tiene la determinación suficiente y un corazón dispuesto a ayudar a los demás. Así que, como siempre les digo: “si no la han visto, véanla y si ya la vieron, vuélvanla a ver, no tiene pérdida de nada”.
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Isabel Londoño egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.
Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis.
Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.
Ciudad Valencia / ER













