«Palomares» por Luis Alberto Angulo

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Entre las grandes expresiones de la poesía escritas en Venezuela, la de Ramón Palomares (Trujillo, 7 de mayo de 1935-Mérida 2016) se proyecta cada vez más con gran vigor y soltura.

Su obra, señalada por la crítica desde sus inicios por su singularidad y elevado vuelo, recorre el universo humano desde lo particular a lo general y desde lo más sencillo a lo más complejo; articulada toda ella por las infinitas posibilidades del lenguaje común hecho maravilla.

“A partir de la década del 60 comienza oírse con pausada insistencia el nombre del poeta Ramón Palomares y desde entonces su obra poética ha sido celebrada por la resonancia de su escritura, en la que une la voz del decir y la voz del imaginario en un mismo idioma, y por el asunto que la sustenta, la motivación de lugar entendido como Universo, la vivencia personal asumida como testimonio cosmogónico”. Vicente Martínez (*).

La poesía de Ramón Palomares, como suele suceder en la mayoría de los grandes aportes, es renovadora y clásica al mismo tiempo. Su hallazgo en el lenguaje de todos, indaga y aborda lo particular de su comunidad hablante, la residencia humana, la casa del ser.

Paul Borgeson Jr. señala “el paisaje y la humanidad de los Andes venezolanos, la historia nacional y el elogio de la patria chica” como “los ejes  principales de su obra”. (*) Ramón Palomares establece desde el comienzo, añade el crítico, lo que serán los temas fundamentales y universales de su poesía: “el fondo familiar, la vida como mera ilusión y luego le exploración de otros modos de enfrentarla, en particular dentro del motivo del viaje”. (*)

Un periplo que se cumple, precisamente, a partir de El reino, hasta concluir con Vuelta a casa, que integra la compilación editada por la Editorial Ayacucho. El reino (1958), es extrañamente la obra madura de un joven poeta. Instaura una perspectiva absolutamente diferente del yo de la voz poética. Se sacude el lirismo egolátrico del siglo XIX, glorificado tanto por el modernismo hispanoamericano, como por las mismas corrientes de la vanguardia literaria.

Ese desplazamiento del yo hacia una conciencia colectiva, y el oír al otro de manera incluyente, tiene que ver con nuestra literatura mestiza así como con la voluntad “descolonizadora” de su propuesta.

Mientras la mayoría de los poetas de su generación ponían atención en la poesía francesa, él se preocupa de las fuentes culturales prehispánicas y de la historia como un todo. “Originalidad, densidad, vuelo y diversidad  expresiva” es en verdad la poesía de Ramón Palomares.

Su conocimiento de la literatura y la poesía castellana clásica no le impiden abordar otras tradiciones. Siempre tuvo gran interés por la literatura inglesa e incluso por el manejo instrumental de esa lengua.

 

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Admira y fomenta el conocimiento científico. Es notable su acercamiento al mundo de las plantas y a la información del funcionamiento del cerebro humano.

Recuerdo con afecto nuestros paseos al Jardín Botánico de Mérida, cuando haciendo altos en el recorrido, él nombraba, con propiedad amorosa, cada espécimen vegetal.

La obra poética de Ramón Palomares, en su diversidad expresiva, es un todo orgánico, el recorrido del individuo sobre sí mismo en el Universo.

 

Saludos, precioso pájaro.
Y no abandones el oro de las plumas
entre aquellas nubes
ni pierdas el canto en el dominio de los truenos.
No sea que pases del cielo
Y quedes preso en los astros.
Ramón Palomares (*)

 

Referencias bibliográficas:

  1. * Lobo y halcones. Antología poética de Ramón Palomares. Selección: Luis Alberto Crespo – Enrique Hernández D’ Jesús. Fondo Editorial IPASME, 1997.
  2. ** DELAL. Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Fundación Biblioteca Ayacucho. Monte Ávila Editores Latinoamericana CONAC. Caracas, 1995.

 

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Autor: Luis Alberto Angulo, poeta, articulista, ensayista, antólogo, cronista literario, editor y promotor de las artes y de la solidaridad.

Algunos de sus libros: Coplas de la edad ligera (Monte Ávila Editores, Col. Altazor, 2021), Antología del decir (Monte Ávila Editores, Col. Altazor, 2013), La sombra de una mano (Monte Ávila Editores, Col. Altazor, 2005), y Fusión poética (Universidad de Carabobo,  2000), reúnen su obra poética publicada: Viento barinés (UC, 1978), Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Una niebla que no borra (Sec. Cultura Carabobo, 1984), Antípodas (Predios, 1994), De norte a sur (UC, 1999), Fractal (Monte Ávila, 2005), Imágenes del parque, y Poética del decir (Monte Ávila, 2013).

 

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