El tabaquismo pasivo

Aunque una persona no fume cigarrillos, respirar el humo emitido por fumadores también puede tener consecuencias graves para la salud, también denominado ‘tabaquismo pasivo’.

Este conlleva la ingesta de miles de sustancias químicas -muchas de ellas tóxicas y cancerígenas- y se relaciona con enfermedades cardiovasculares, resppiratorias y con distintos tipos de cáncer.

Esta información resulta especialmente relevante en ocasión del presente Día Mundial sin Tabaco.

 

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«No existe un nivel seguro de exposición», alertó la doctora Lara Bravo, quien se desempeña como presidenta del Comité de Tabaco del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, España. Así, subrayó el especial impacto que este problema tiene en niños, en embarazadas y en otras personas vulnerables.

Existen dos fuentes de humo pasivo:

  • El humo que sale directamente del cigarrillo, puro, pipa, o dispositivo de tabaco calentado.
  • El humo que exhala la persona fumadora. Tal y como advierte, em el humo pasivo se han identificado más de siete mil sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas e irritantes.

«Además, al menos 69 de ellas son cancerígenas. Entrs los componentes más relevantes se incluyen la nicotina, el monóxido de carbono, el arsénico, el benzeno, y el formaldehído», agrega.

 

El tabaquismo pasivo provoca enfermedad y aumenta la mortalidad en no fumadores

Con ello, esta neumonóloga española recuerda que existe evidencia científica sólida que demuestra que la exposición pasiva al humo del tabaco provoca enfermedad, y aumenta la mortalidad en personas no fumadoras.

Prosiguió, al explicar que el humo ambiental del tabaco, incluso en exposiciones cortas, favorece mecanismos sistémicos (estrés oxidativo, inflamación sistémica, etc.) que están implicados en enfermedad cardiovascular y respiratoria, al mismo tiempo que alerta de que, a nivel problacional, la exposición crónica al humo pasivo se ha relacionado de forma consistente con:

  • Cáncer de pulmón: En personas no fumadoras expuestas de forma crónica al humo pasivo, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta aproximadamente un 20-25 %.
  • Riesgo mayor con exposición laboral y exposiciones prolongadas.
  • Aumento de enfermedad coronaria e ictus: La exposición al humo pasivo aumenta aproximadamente un 25-30 % el riesgo de enfermedad coronaria en personas no fumadoras, según metaanálisis y grandes estudios epidemiológicos.
  • Exacerbaciones de asma y EPOC.
  • Infecciones respiratorias.
  • Complicaciones durante el embarazo y la infancia.

 

Mucho cuidado con los niños y niñas

De hecho, esta neumonóloga expone que las consecuencias del tabaquismo pasivo son aún más severas en los menores, dado que sus pulmones y sus sistema inmunitario están en desarrollo y respiran más aire por kilogramo de peso que un adulto.

«Además, no pueden evitar por sí mismos la exposición. La evidencia científica demuestra que el humo pasivo aumenta en niños el riesgo de bronquitis, neumonías, otitis, crisis de asma y síndrome de muerte súbita del lactante.

También se ha relacionado con un peos desarrollo de la función pulmonar y con una mayor probabilidad de desarrollar asma». En el caso de las embarazadas, Bravo indica que fruto del humo pasivo puede darse un mayor riesgo de bajo peso al naceer, parto prematuro  y alteraciones del desarrollo fetal.

 

Cómo prevenir el tabaquismo pasivo

Con base en lo previamente mencionado, Bravo reiteró que no existe un nivel seguro de exposición al humo pasivo, por lo que considera imprescindible:

  • Mantener los espacios comunes totalmente libres de humo.
  • No fumar dentro del domicilio ni dentro de un carro, especialmente si hay niños, niñas, embarazadas, personas mayores, o pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Los vehículos alcanzan concentraciones muy elevadas de partículas tóxicas en poco tiempo, incluso con las ventanas abiertas.
  • Evitar fumar en terrazas cerradas o semicerradas y no hacerlo cerca de puertas, ventanas o zonas comunes por donde pueda entrar el humo al interior.
  • Si una persona fuma es aconsejable que lo haga siempre en el exterior y lavarse las manos después.
  • En presencia de bebés o de lactantes debería cambiarse de ropa en caso de exposición intensa al humo.
  • Los cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado no deben utilizarse en espacios cerrados compartidos, ya que sus aerosoles pueden contener nicotina, partículas ultrafinas, y sustancias irritantes potencialmente nocivas para terceros.
  • Abrir una ventana, usar ventiladores, o fumar en otra habitación puede disminuir parcialmente el olor o la concentración visible de humo, poero no elimina la exposición nievita completamente el riesgo.

 

 

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Fuente: VTV

Ciudad Valencia/DG