1.-
En una oportunidad le pregunté a Alejandro Oliveros el motivo por el cual abandonó sus estudios de medicina en la Universidad de Carabobo (UC). Me dijo entonces algo que debo ofrecer a quienes piensan en el mundo de los libros: “Porque no tenía tiempo para leer”. Recuerdo su respuesta rotunda en un pasillo de la anterior sede de la Escuela de Educación de la UC, donde también funcionaba el Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, que Oliveros, en sus inicios, dirigió.
2.-
En un sueño que tuve cuarenta años más tarde, fui a visitarle a otra universidad donde enseñaba literatura. Lo acompañé al campus a realizar una diligencia y, mientras esperaba, curioseaba un viejo tomo muy bien impreso de una obra famosa, que él con mucha amabilidad me había dado a leer. No recuerdo el título, pero me causó mucha gracia un epígrafe: “A todos se nos olvida todo”.

3.-
El viernes 30 de diciembre de 2022 (fecha de la nota que escribo en el teléfono), le cuento mi sueño a Miriam, mi esposa, quien pertenece a la promoción médica “Juan Zadala Ramos” de 1972, inmediatamente posterior a la que le hubiera correspondido a Alejandro de haber concluido su carrera de medicina. Ella me habla de Carlos Gustavo Jung, el maestro del inconsciente colectivo, de sus arquetipos, y también de la interpretación de los sueños por parte de James Hillman, quien en su método plantea darle más importancia a la imagen del sueño que a su simbolismo.
4.-
Asocio el comentario de Miriam al prólogo que en las ediciones inglesas e italiana le hace Jung al Libro de las mutaciones, el I Ching. Esa curiosa y fantástica obra china que tiene dos enormes vertientes, la del conocimiento del pensamiento antiguo de ese inmenso país y la de la corriente adivinatoria, a la que acuden y han acudido millones de personas a través de su larga historia.
5.-
El YI CHING (también se le conoce así) indaga en ese universo interior del hombre y subsana ese olvido al que la cultura nos arroja fragmentados por la racionalidad. Quien arroja las monedas y hace la pregunta correcta obtendrá elementos adecuados para organizar una respuesta al momento de su indagación. Dice Jung que solamente su experiencia personal con ese libro convalida el hecho de la presentación que le hace: “Mi experiencia personal con este libro grande y singular”.
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6.-
¿Qué me responde a mí, lector común, el I CHING sobre Venezuela?
De los 64 hexagramas que componen el libro, me ha salido el número 13. La comunidad con los hombres. El signo lo componen dos trigramas: el superior es el cielo, lo creativo. El inferior la llama, lo adherente. “En lo interior claridad, en lo exterior fuerza, como cosa esencial para la pacífica unión de los hombres, que por su cohesión requiere a uno que sea blando entre los muchos firmes”.
EL DICTAMEN: Éxito
“Es propicio atravesar las grandes aguas. Propicia es la perseverancia del noble”.
“No son los fines particulares del yo, si no las metas de la humanidad lo que produce una duradera comunidad entre los hombres; por eso está dicho: comunidad con hombres en lo libre tiene éxito”.

“La comunidad no abarca a todos, sino tan sólo a los que exteriormente conviven juntos. La pradera es el camino de pastoreo delante de la ciudad”.
“La última meta de la unión de la humanidad no se ha alcanzado aquí todavía. Pero uno no tiene porque reprocharse nada”.
Comentario para la decisión: “La comunidad es producida por el funcionario y no por el gobernante, en virtud de su carácter, y no en virtud de la autoridad de su posición”.
“Primero el saber, luego la fuerza: y ahí el camino hacia la formación, la cultura”.
LA IMAGEN: “El noble estructura las tribus y discrimina las cosas.” “El viento que llega a todas partes, también sugiere reunión y comunidad”.
LAS LÍNEAS: nueve en el quinto puesto. A) Los hombres en comunidad primero lloran y se lamentan, pero luego ríen. Después de grandes luchas logran encontrarse.” B) El comienzo de los hombres comunitarios es central y rectilíneo. Logran encontrarse, esto quiere decir que vencen.
7.-
Superar las suspicacias es verse reflejado en el otro. Reconocer al otro en nosotros mismos. A veces, para lograr recordar debemos olvidar mucho y recordar siempre que: «La real comunidad entre los hombres ha de llevarse a cabo sobre la base de una participación cósmica».
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Luis Alberto Angulo [Rivas]. Poeta. Nació en Barinitas, estado Barinas (1950). Reside en Valencia desde hace cincuenta años. Es autor de los libros de poesía Coplas de la edad ligera (2021), Antología del decir (2013), y La sombra de una mano (2005), publicados por Monte Ávila Editores Latinoamericana, así como de Fusión poética (2000) en la Universidad de Carabobo, institución en la que obtuvo el Primer Premio del IV Concurso Internacional de la Revista Poesía.
También es premio nacional de poesía Dr. Francisco Lazo Martí. Ha publicado selecciones poéticas de San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Lubio Cardozo y Ernesto Cardenal, y la antología Rostro y poesía, Poetas de la Universidad de Carabobo.
Es coautor de las compilaciones: El corazón de Venezuela, patria y poesía, y de Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano.
Fue director de la Revista Zona Tórrida (UC) y de REDVE (Red Nacional de Escritores de Venezuela).
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