Indudablemente que la desgarradura que le ha propinado la crisis multifacética, del ya largo abandono de la modernidad al sujeto común (ese que ha sido víctima de la universalización de los principios europeos que comenzaron a regir desde los inicios de esa época y se han desplazado hacia la llamada posmodernidad, esto es: la mecanización o formalización de las instituciones culturales y de las expresiones artísticas, la industrialización a escala planetaria, que arrojó, por lo mismo, la indiferenciación de los individuos haciéndolos caer progresivamente en los moldes del hombre-masa, la cosificación de las relaciones sociales, etc.) ha permitido la producción de culturas que perviven en un permanente temblor y caída de sus valores históricos y, por tanto, en un permanente forcejeo de preservación de sus identidades que pretenden ser borradas a través del auge de las llamadas redes sociales, la inteligencia artificial y movimientos grupales que buscan recortar los vectores de identificación, reduciéndolos.
Esto ha permitido que las luchas sean dirigidas desde centros de poder, además de trastocarlas y volverlas fetiches. En otras palabras, lo colectivo se ha pulverizado en muchos grupos cada uno con sus propios intereses, cada uno con sus hilos por medio de los cuales son manipulados.
DEL MISMO AUTOR: APUNTES GENERALES SOBRE CULTURA
Nuestro país sostiene una relación de dependencia con naciones “desarrolladas”, es un escenario de conflictos culturales, un escenario donde se libran día a día luchas de diferentes matices sociales para edificar un perfil de identidad colectiva.
Somos un escenario, quizás débil, porque el quehacer hermenéutico que hemos intentado construir carece de acuerdos epistémicos que faciliten el avance hacia nuestra propia comprensión y esta pueda ser traducida en el forjamiento de herramientas pedagógicas que, saliendo de los ámbitos estrictos de la educación formal, abarquen otros espacios del organismo social coadyuvando así a trazar el dinamismo de nuestra temporalidad.
¿Cómo evitar que nuestra cultura sea permeable? Nuestra posición económica en el planeta genera ventajas y desventajas. Así cómo entran valores pertenecientes a otras latitudes, así mismo podemos desacelerar la velocidad de esa transculturización, lo cual solo sería posible a través de una adecuada reflexión de los siguientes pilares conceptuales: cultura, historia e identidad.
Sobre estos pilares se ha sustentado casi todo el andamiaje de las metodologías de investigación histórica y, sobre todo, es preciso llevar a cabo una crítica profunda de la teoría de la comprensión tal como la han planificado en los laboratorios occidentales que exportan los modelos económicos de producción, y con estos, una gran carga de valores morales, éticos, estéticos y de comportamiento que difuminan cualquier intento de cohesión social.
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Pienso que lo antes escrito nos ayudaría a saber qué queremos ser como país y qué queremos preservar de los que nos ha legado la historia de nuestra nación. De ninguna manera estas mínimas reflexiones pretenden agotar un tema tan álgido, solo pretendo estimular el debate y enriquecer un poco las indagaciones existentes en torno a nuestra sociedad.
Un control y una revisión de nuestras relaciones culturales con otros países no estaría supeditada nada más a las regulaciones comerciales de mercancías de consumo masivo, mercancías tangibles y no tangibles, que vulneren la idiosincrasia o destruyan valores tradicionales, sino que pasaría también por el fortalecimiento de la conciencia social e histórica de la población, para lo cual la educación jugaría un papel de importancia vital.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia / RN










