El término cultura ha sido tan manoseado, tan confeccionado a la medida de las clases dominantes y de los grupos que generan “la verdad” como mercancía consumible, que sería bueno depurarlo —de acuerdo a los alcances de nuestra ignorancia— y quedarnos con sus elementos más esenciales, aquellos que no pueden ser desechados o manipulados.
Obviamente, no existe un solo concepto de cultura, cada parcela del conocimiento lo explica desde sus intereses y desde su especialización. La socióloga Duncan Mitchell elaboró un compendio de todos esos conceptos y asocia el origen de la cultura al desarrollo físico de los primeros hombres. Claro, desde la antropología, sabemos que ser humano es una consecuencia de la evolución, no es una condición intrínseca a nosotros, es una conquista a través de muchos accidentes, ensayos fallidos y acertados, atrasos, adelantos, dispersiones, cooperación, adaptación y competencia.
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Por lo antes expuesto pareciera que la hipótesis que Freud expone en Tótem y Tabú, a saber, la asociación de los hijos para matar al padre y apoderarse de la madre, se vincula más al origen de Dios que a la cultura, Freud lo expone de esa manera, pero también asoma que allí había un germen de sociedad creada a través del acuerdo. Lo cual podría ser cierto solo para una rama de algún grupo humano, ya que existen pruebas de la coexistencia de varios grupos con diferentes estructuras anatómicas y en diversos lugares del planeta. Incluso el homo erectus y el homo habilis coexistieron. Lo cierto es que nuestra especie tuvo un desarrollo diferente a los primates que compartieron con nosotros un origen común. Hasta ahora, la ciencia ha conseguido evidencia de al menos veinte ensayos fallidos de especies semejantes a la nuestra que fracasaron y desaparecieron. Para Margaret Mead, un fémur roto y soldado es una prueba contundente de la aparición de la cultura, ya que supone que un ser ayudó a otro a sobrevivir. ¿Y no es esto lo que hace la madre, ya sea animal o ser humano? Desde esta perspectiva es muy probable que la cultura comience desde el primer amamantamiento. Quizás por ello los yanomamis se denominan a sí mismos “seres humanos”, y este pertenece a la etnia cuando prueba la leche materna, antes no.
Sea como sea, hay asomos de gérmenes culturales sucedidos antes que el ser humano desarrollara su capacidad para crear símbolos y se comunicara a través de un lenguaje articulado y altamente sofisticado. Entonces, la cultura vendría a ser un mecanismo de relación múltiple entre los seres y su entorno, capaces de modelarse mutuamente y de transmitirse de generación en generación. No solo se hereda una carga genética, también se heredan formas de comportamientos, creencias y creaciones, confeccionando así una gran red de relaciones sociales que puede ser usada por diferentes grupos. La cultura es el factor que ha contribuido a transformar al hombre y a su entorno.
El lector también puede remitirse al excelente ensayo de Joseph Picó (Cultura y modernidad. Seducciones y desengaños de la cultura moderna) e indagar todas las diversas relaciones que, en la actualidad, la cultura ha desarrollado a través de los avances tecnológicos y de las comunicaciones, entre otros; puede estudiar allí la diferenciación entre cultura de masas y cultura popular, sus similitudes y diferencias. Así como la contribución que diversos autores pertenecientes a diferentes áreas del conocimiento han legado para intentar obtener una más clara definición del término cultura.
En aras de simplificar tantas implicaciones, tantas mezcolanzas de la cultura consigo misma, ofrezco un concepto de cultura que tiene la ventaja adicional de vincular a la naturaleza con el ser humano y, por ende, nos lleva a no realizar las distinciones clásicas entre cultura y barbarie, como si esta última fuese algo diferente a la primera. Esta diferenciación ha surgido cuando la capacidad política del lenguaje fracasa, y entonces habla la violencia. No tenemos duda de que la barbarie es una expresión más de la cultura, y quizás sea una manera por medio de la cual el ser humano demuestra que vincular raciocinio con paz es una relación arbitraria, y muchísimas veces ha sido negada por los hechos históricos. Entonces, en términos generales podemos decir que cultura es la transformación que la naturaleza hace de sí misma. ¿Acaso la naturaleza no nos usa para pensarse?
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia













