Solemos atravesar por pequeñas maldiciones, trozos de situaciones que podrían considerarse como cuotas adelantadas del infierno, y su repetición nos hace aceptarlas y casi percibirlas dentro de lo que creemos que es normal. Cuando nos perturba mucho, tendemos a buscar la culpa en nosotros y no en la estructura socioeconómica del capitalismo dependiente, por no decir, en el subdesarrollo inducido.
Y es que la primera situación es, precisamente, la repetición. No puede ser que los días estén metidos en moldes y todos sean idénticos a sí mismos. Días-espejos, siempre lunes, siempre enero, siempre, siempre. Un martilleo, un golpear monótono en el mismo sitio de la psique hasta generar incomodidad, arrechera, ganas de mentar madre.
Cuando somos “productivos”, cuando tenemos edad para soportar la cárcel del trabajo, porque no me vengan con el cuento de que los trabajos no son modos diferentes de estar presos con ciertas condiciones, es decir, con libertad condicional. Si no te gusta la cárcel, te botamos, afuera hay todo un ejército de presos que necesitan entrar a otras cárceles…
DEL MISMO AUTOR: CASCABEL – BUCARES – LARA – BRANGER
Pero regreso al punto: cuando tenemos edad para filmar la escena de nuestra dependencia al sistema económico, una y otra vez, tenemos la esperanza de que el esfuerzo generará un mayor beneficio y, por tanto, tendremos una mejor vida. Pronto nos damos cuenta de que esa verdad no aplica al común de los mortales, si no a los gerentes que saben robar, a los que ocupan puesto de confianza y tienen astucias para robar, a los magnates y políticos que roban y asesinan para seguir robando…
Todos estos seres caminan sobre nuestras espaldas mientras sonríen y fingen no darse cuenta de hasta dónde llega la acumulación de capital. Pero hay una verdad incuestionable: nunca ganarás para ser libre.
Llegamos del trabajo, malhumorados, cocinamos la cena, el desayuno y el almuerzo del día que viene. En el caso de la mujer y, conste que la gran cantidad de espaldas que soportan al sistema capitalista en todas sus variantes, son femeninas insertas en una clase social determinada; en el caso de la mujer, atiende a los hijos, lava uniformes, chequea cuadernos, compra medicinas…
Y ella se va descuidando hasta el punto de que casi no le gusta comprarse algo para sí, porque gana tan poco que siempre piensa en sus hijos o en sus padres. A esto lo llaman sacrificio, abnegación, pero solo son variantes del sistema explotador del trabajo.
Así se va pasando la vida, casi siempre en el mismo punto, hundiéndolo hasta romperlo; ganando enfermedades que, cuando te jubilen, si es que lo hacen, harán de ti una marioneta de las farmacias y del miedo a envejecer en un sistema que no te garantiza la alegría ni el bienestar. Les pregunto a los grandes dueños del capital internacional: ¿por qué tanto odio al ser humano?
Yo lamento pertenecer a una especie que se regodea con el asesinato, que disfruta matando a otros, desolando tierras, robando riquezas. No creo que ningún sistema político y económico cambie al ser humano, aunque es posible que se puedan reducir los ámbitos por donde disemina su maldad, su desatino. Cioran afirmó en uno de sus libros que tanto el poderoso como el débil están amasados con la misma harina, pero de optar por un bando, se debe optar por el débil.
Lo cierto es que la libertad agoniza de una existencia que nunca ha sido libre. El ser humano muestra en cada sector que ocupa, su talante de creerse algo más de lo que es. Y en esta afirmación, obvio, se cuela la ideología capitalista que fomenta la jerarquía hasta en los baldíos terrenos celestiales. Nunca el ideal del yo es habitado por la humildad.
La humildad no es un grado de ser, no te darán un diploma y ya, eres humilde hasta que te mueras; no, la humildad es dolorosa, es un forcejeo contra las maldiciones de la sociedad, contra todas las formas perversas que el dinero ha adquirido; tiene marchas y contramarchas, también es un combate contra uno mismo.
A la humildad se llega a través de un camino de resignación cuya mejor guía es la muerte. Solo la muerte dice que no te opongas al absurdo ni a la ironía, porque ellas son las caras más frecuentes de la historia. Irónicamente, tener a la muerte como consejera, nos permite abrir los ojos, nos permite comprender que enroscarse en una rutina ciega, sin conciencia del absurdo, es la peor forma de morir.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia/RN











