Inicio Nos (otras) “El imperio de la crueldad” por María Alejandra Rendón Infante

“El imperio de la crueldad” por María Alejandra Rendón Infante

María Alejandra Rendón- sororidad
María Alejandra Rendón, autora de la columna Nos (Otras)

Este 7 de octubre de 2024 se cumplió un año desde que inició una de las fases más cruentas  registradas en el proceso de despojo ilegal y etnocidio contra la población palestina, que ya cuenta con más de 70 años bajo asedio imperialista.

Gaza, que se encuentra bloqueada desde 2007, hoy es uno de los principales escenarios en el que se perpetran hechos realmente abominables. Sucesos que deben estar siendo rechazados de manera expresa y contundente por todas las naciones como principal mecanismo de presión que conduzca a un inmediato cese al fuego y el reconocimiento del Estado Palestino.

Según datos de Naciones Unidas, para fines de marzo de 2024, los muertos israelíes se mantenían en mil 200, mientras que los muertos palestinos ascendían a 32 mil 623. Asimismo, Amnistía Internacional publicó que, a mitad de mayo de 2024, el desplazamiento forzado de palestinos por el actual conflicto era de aproximadamente 2 millones de personas y, según el portal The Palestine Chronicle, hasta el 4 de octubre de 2024, se contabilizan 41 mil 788 muertos, 96 mil 794 heridos y 10 mil desaparecidos en territorio palestino, cifras que ya han sido señaladas de irreales por corresponder la realidad, la cual es más desastrosa todavía, pues, se estiman que pueden ser muchísimas más.

Hoy, de hecho, las víctimas son todas las personas confinadas en ese territorio en el que se formó su milenaria cultura y lleva décadas siendo destruido con ellos dentro con el fin de extender la ocupación, aunque esto implique aniquilar hasta el último palestino. Así lo han hecho saber los principales voceros del régimen colonial.

Las últimas semanas han estado marcadas por una situación mucho más compleja: la expansión de las fuerzas de ataque israelíes en otros territorios, hecho que está dando lugar a un conflicto a escala regional  y el recrudecimiento de las condiciones de vida para la población palestina.

En algunos informes elaborados por equipos de galenos y brigadas rescatistas de distintas  nacionalidades que han prestado apoyo en Gaza, se puede deducir que la situación es muchísimo más grave de lo que pudiera llegar cualquier mortal a imaginarse. Tal cual lo expresan los voceros de ese personal: “Hay que estar ahí para constatar que ningún informe puede resumir y describir lo que realmente ocurre; algo realmente cruel”.

En un documento reciente, suscrito por médicos especialistas que se encentraban en territorio palestino, uno de sus redactores expresó: “Tenemos pruebas fehacientes de que el número de víctimas mortales en Gaza desde octubre es mucho mayor de lo que se cree en Estados Unidos. Es probable que el número de víctimas mortales de este conflicto sea ya superior a 118 mil 908, un asombroso 5,4% de la población de Gaza”.

Los diarios de los prestadores de ayuda muestran el lado oscuro del ejército más poderoso y sanguinario del planeta. Aparte de los constantes bombardeos y la destrucción casi total de territorio, incluidas las principales infraestructuras hospitalarias, comerciales y educativas, el pueblo palestino es sometido a la persecución, el secuestro y la fuerza letal, sin distinción de edad o género. A esto de adiciona el bloqueo que ha agudizado la situación sanitaria y de hambruna. La falta de acceso a hidratación y alimentos ha incrementado el número de víctimas por inanición, cuadros gastrointestinales, propagación de cepas y enfermedades que no pueden ser tratadas por falta de condiciones en medio de la contingencia.

El propio personal de salud no escapa de los estragos que generan tales restricciones, aun cuando tienen garantizadas las vías de acceso a ciertos alimentos. La pérdida de peso, las enfermedades y el estar sometidos psicológicamente a una situación que parece no contar con límite alguno, constituye también una amenaza para el personal de salud que ya tiene registradas más de mil 800 víctimas fatales por distintas causas: “Cuando conocimos a nuestros colegas sanitarios en Gaza, quedó claro que estaban desnutridos y devastados física y mentalmente. Enseguida nos dimos cuenta de que nuestros colegas sanitarios palestinos se encontraban entre las personas más traumatizadas de Gaza, y quizá de todo el mundo. Como prácticamente todos los habitantes de Gaza, habían perdido a sus familiares y sus hogares. La mayoría vivía en los hospitales y sus alrededores con sus familiares supervivientes en condiciones inimaginables”.

El colapso hospitalario ha ameritado discriminar entre los pacientes. El número de heridos es muy alto, pero también lo es el de pacientes que presentan cuadros severos motivados a múltiples causas originadas por la situación inhumana que enfrenta cada familia palestina.

Madres desnutridas con imposibilidad para amamantar, restringido acceso al agua potable, falta de fórmulas infantiles de alimentación complementarias, niños que nacen sanos y luego mueren deshidratados, abortos espontáneos masivos, nacimientos prematuros que no pueden ser atendidos, son los eventos que forman parte del día a día dentro los hospitales en Gaza; una muestra del horror que ocurre fuera de ellos.

También en el  pliego elaborado por un personal estadounidense hace unas semanas, se describe lo siguiente:

“Salvo excepciones marginales, todo el mundo en Gaza está enfermo, herido o ambas cosas. Esto incluye a todos los cooperantes nacionales, a todos los voluntarios internacionales y probablemente a todos los rehenes israelíes: todos los hombres, mujeres y niños. Mientras trabajábamos en Gaza vimos una malnutrición generalizada en nuestros pacientes y en nuestros colegas sanitarios palestinos. Tenemos pruebas fotográficas de la desnutrición potencialmente mortal de nuestros pacientes, especialmente los niños, que estamos deseando compartir con ustedes.

Prácticamente todos los niños menores de cinco años que encontramos, tanto dentro como fuera del hospital, tenían tos y diarrea acuosa. Encontramos casos de ictericia (indicativa de infección por hepatitis A en esas condiciones) en casi todas las habitaciones de los hospitales en los que prestamos servicio, y en muchos de nuestros colegas sanitarios de Gaza. Un porcentaje asombrosamente alto de nuestras incisiones quirúrgicas se infectaron por la combinación de desnutrición, condiciones operatorias imposibles, falta de suministros sanitarios básicos como jabón, y falta de material quirúrgico y medicamentos, incluidos antibióticos”

Estos documentos también reseñan la violencia y la desproporcional fuerza con la que la fuerza de ocupación está diezmando a la población palestina:

“Gaza fue la primera vez que tuve el cerebro de un bebé en la mano. La primera de muchas.” (Dr. Mark Perlmutter, cirujano ortopédico y de la mano)

“Vi tantos mortinatos y muertes maternas que podrían haberse evitado fácilmente si los hospitales hubieran funcionado con normalidad.” (Dra. Thalia Pachiyannakis, obstetra y ginecóloga)

Los 99 firmantes de esta carta han pasado un total de 254 semanas en los mayores hospitales y clínicas de Gaza. Queremos ser absolutamente claros: “ninguno de nosotros vio ni una sola vez ningún tipo de actividad militante palestina en ninguno de los hospitales u otras instalaciones sanitarias de Gaza”. El ardid de que los hospitales resguardan a miembros del Hamás ha servido para justificar, a nivel mediático, la arremetida contra infraestructuras donde se encuentra la población civil en condiciones de profunda vulnerabilidad; campamentos de refugiados y hospitales, principalmente. La situación es de colapso total.

De acuerdo con estos datos no puede quedar duda en llamar a estas acciones por su nombre: GENOCIDIO.  Según el Diccionario de la Real Academia Española, genocidio es definido como “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. En consecuencia, es innegable que sí se está ante uno, pues lo que está ocurriendo en Palestina corresponde a esta definición. Vale tan solo citar las palabras de Craig Mokhiber en su Carta de renuncia como director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York, donde señaló:

[…] Una vez más, somos testigos de un genocidio que se desarrolla ante nuestros ojos, y la Organización a la que servimos parece impotente para detenerlo […]

[…] la actual matanza del pueblo palestino, arraigada en una ideología colonial etnonacionalista, una continuación de décadas de persecución y limpieza sistemáticas, basadas enteramente en su condición de árabes, y junto con declaraciones explícitas de intenciones por parte de los líderes del gobierno y el ejército israelíes, no deja lugar a dudas ni debates. En Gaza, hogares, escuelas, iglesias, mezquitas e instalaciones médicas están siendo atacados sin motivo y miles de civiles están siendo masacrados. En Cisjordania, incluida la Jerusalén ocupada, las viviendas son confiscadas y reasignadas únicamente en función de la raza. Además, los pogromos violentos perpetrados por los colonos van acompañados de unidades militares israelíes. En todo el país reina el apartheid.

Estos hechos forman parte del proyecto colonial europeo y etnonacionalista de colonización en Palestina que ha entrado en su fase final, es decir, la destrucción acelerada de los últimos vestigios de la vida palestina autóctona en Palestina. Lo que es más, los gobiernos de los Estados Unidos, el Reino Unido y gran parte de Europa son totalmente cómplices de este horrible asalto.

Estos gobiernos no solo se niegan a cumplir con sus obligaciones de «garantizar el cumplimiento» de las Convenciones de Ginebra, sino que arman activamente la ofensiva, brindan apoyo económico, inteligencia y encubren política y diplomáticamente las atrocidades de Israel. Por distintos medios continúan alimentando la matriz de la “legítima defensa de Israel contra el terrorismo”, la cual ya ha sido utilizada para generar y escalar conflictos en el medio oriente.

Al Sur del Líbano, en su capital, desde hace meses Israel retomó la escalada de ataques que ya dejan un saldo miles de víctimas y centenares de heridos y rehenes. En otras palabras, Israel pretende extender territorialmente el ataque armado.

Irán se encuentra en una posición geopolítica y militar extremadamente difícil, por no hablar de la geoeconómica, pues todavía está bajo la presión de un paquete miles de sanciones. Obviamente, los dirigentes de Teherán son plenamente conscientes de la trampa que les está tendiendo el dúo sionista talmúdico-estadounidense, que quiere atraer a Irán hacia una gran guerra, dado se necesita de un responsable. Esto implicará la intervención de otras potencias y la diseminación de la guerra por todo el Medio oriente, Asia y la propia Europa. Pues, ente la actuación directa de EEUU en los puestos de comando Israelí, es inminente una respuesta de apoyo por parte de Rusia a las naciones bajo ataque.

El escenario inmediato registrará un incremento de la violencia y es mucho lo que, desde nuestros espacios, podemos seguir haciendo. Romper el silencio cómplice del aparato militar-comunicacional corporativo y seguir movilizando al mundo y a las organizaciones para frenarla, es imprescindible. Apoyar  y promover las políticas punitivas no violentas, como la desinversión y el boicot, es parte de los esfuerzos a los que podemos sumar el modesto esfuerzo individual.

 

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Lo que podamos hacer es mucho y es valioso porque a pesar de que están exterminando a un pueblo hace 76 años, con énfasis en el que hoy transcurre, las organizaciones que deben velar por el derecho a la vida y a la dignidad humana no han prestado acciones contundentes y necesarias para frenar y sancionar estos actos de barbarie.

El mundo entero debe condenar enérgicamente la atrocidad que vive la nación  palestina y todas las demás poblaciones que están siendo blancos de ataques militares que forman parte del nuevo esquema hegemónico de control y dominación que impulsa EEUU y sus socios estratégicos.

A un año del exterminio, el mundo está obligado a avanzar por la ruta del reconocimiento a los Estados, el apego a los derechos humanos fundamentales y la salvaguarda de las soberanías de los pueblos.

¡VIVA PALESTINA LIBRE DE OCUPACIÓN!

¡NO AL GENOCIDIO!

 

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María Alejandra Rendón Infante (Carabobo, 1986) es docente, poeta, ensayista, actriz y promotora cultural. Licenciada en Educación, mención lengua y literatura, egresada de la Universidad de Carabobo, y Magister en Literatura Venezolana egresada de la misma casa de estudios. Es fundadora del Colectivo Literario Letra Franca y de la Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela.

PREMIOS

Bienal Nacional de Poesía Orlando Araujo en agosto de 2016 y el Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2019 en poesía.

PUBLICACIONES

Sótanos (2005), Otros altares (2007), Aunque no diga lo correcto (2017), Antología sin descanso (2018), Razón doméstica (2018) y En defensa propia (2020).

 

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