«El secreto de los Stradivarius» por Ramón Toro

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A todo músico que se desenvuelva en la llamada música clásica le debe resultar familiar la palabra Stradivarius como marca de mayor prestigio para los violines asociados con ella. Pero también músicos de otros estilos y personas desenvueltas en el ámbito cultural conocen dicha palabra.

Por muchísimos años fueron objeto de estudio tanto el asombroso sonido como la calidad de estos violines sin encontrarse la causa fundamental. En búsqueda de una aproximación a la excelencia de estos violines se ha especulado si la misma estriba en los barnices empleados, si en el secado, si en los materiales o, sencillamente, en la alta competencia de los artesanos fabricantes guiados por el genio Antonio Stradivari en su taller.

Recientemente se ha expuesto una interesante teoría por parte del luthier y bioquímico húngaro Joseph Nagyvary, quien ha viajado por el norte de Italia y se ha percatado de que los muebles de la época de Stradivari están atacados de carcoma excepto los de la ciudad de Cremona, zona donde Stradivari tenía su taller.

Nagyvary pudo constatar que los artesanos que trabajaban la madera, incluyendo a Stradivari, utilizaban un insecticida llamado “sal de gemas”, que les era suministrado por el boticario local. Este producto cumplía la función de cristalizar la madera, lo cual incidía directamente en la mejora de la calidad acústica de ésta. Por coincidencia, después de la muerte de Antonio Stradivari, los luthiers cambiaron de insecticida.

 

¿Cuál es el mejor violín?

Libre de toda discusión está el hecho histórico de que los mejores violines fabricados han sido los realizados por Stradivari, los cuales llevan, lógicamente, su nombre: Stradivarius. Estos instrumentos eran realizados en la región de Cremona, Italia. Se cuenta una historia (tal vez no cierta del todo) sobre una manzana urbanística de esa ciudad donde convergían los tres mejores luthiers  de la época: Nicolo Amati, Giuseppe Guarneri y Antonio Stradivari; allí tenían sus talleres y fabricaban no sólo violines, sino otros instrumentos de cuerdas, de hecho Stradivari fabricó arpas, contrabajos, violonchelos, cítaras y hasta guitarras, de las cuales aún perduran dos.

 

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Como es natural en toda competencia, cada quien buscaba la manera de atraer a los clientes y convencerlos de que sus creaciones eran las mejores del mercado, fue en ese escenario donde el luthier Amati escribió un letrero, el cual pegó en la puerta de su taller, que decía: “Aquí se fabrican los mejores violines de Italia”; al leer esto, el luthier Guarneri no se quedó atrás, también escribió su letrero publicitario y lo colocó en la entrada de su taller, éste decía: “Aquí se fabrican los mejores violines del mundo”. Al percatarse Stradivari de lo hecho por sus colegas, sólo se le ocurrió ubicar en la entrada de su taller algo que decía lo siguiente: “Aquí se fabrican los mejores violines de esta manzana”. Cierta o no esta jocosa historia, sin embargo, Stradivari demostró tener la razón, sus Stradivarius fueron los mejores.

 

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Ramón Emilio Toro Martínez (Caracas-Venezuela, 1966) es licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, de la Universidad de Carabobo (UC) en 1993. Es también Productor Nacional Independiente y locutor con experiencia en el desarrollo de programas radiales sobre música afrocaribeña en la ciudad de Valencia, estado Carabobo: Ciento por ciento Natural, por Lago 91.5 FM; Letras y Notas, por Salsera 96.3 FM, y Óyelo que te conviene, por RNV Región Central 90.5 FM. Es autor del libro «Letras y Notas sobre la Música del Caribe» (2020), presentado en la FILVEN Caracas 2020 (Casona Cultural Aquiles Nazoa) como el único proyecto editorial independiente de ese año. 

 

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