poesía-Azul-Leer a la orilla del cielo-Laura Antillano
Somos nuestra memoria
somos ese quimérico
museo de formas inconstantes
ese montón de espejos rotos
Jorge Luis Borges

 

Nuestra poeta y narradora venezolana Esmeralda Torres logró captar la atención del jurado con su libro “Mudar la casa” y así obtener el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Mérida, en México. En el veredicto destacan: “la hondura poética y el misterio de sus poemas que van descifrando un viaje hacia un lugar protegido: la casa”, por cierto, tema recurrente en la obra literaria de la autora.

El jurado estuvo integrado por los escritores Rubén Reyes Ramírez de México, Miriam Reyes de España y José Gregorio Vázquez de Venezuela, quienes comentan en torno a “Mudar la casa”: “su intensidad desnuda permite que el poema y la poeta muden la casa como se muda la piel, irremediablemente y por necesidad espiritual”.

Esmeralda Torres-Mudar la casa

La autora ha sido galardonada en varias oportunidades por su destacada producción literaria, entre los premios recibidos destacan: el Premio Nacional de Literatura “Stefanía Mosca”, Bienal Nacional de Literatura “Ramón Palomares”, Premio Nacional de Literatura “Orlando Araujo”, Bienal Nacional de Literatura “Gustavo Pereira” y Premio Casa de las Américas, entre otros.

Y de sus publicaciones: La noche de los tamarindos (2023), El libro de los tratados (2022), El resplandor del pájaro (2020), Callejón sin salida (2019), El canto de la Salamandra (2013), Diario para una tormenta (2013), Un hombre difícil (2011), Cuentos de última noche (2010) e Historias para Manuela (2009), entre otras.

 

LEE TAMBIÉN: “El río que cruza a Esmeralda Torres” por Vielsi Arias Peraza

 

Démosle una mirada a algunos textos de “Mudar la casa”:

 

Mudar la casa
Ellos creen que estoy sucumbiendo
porque caen de mí las hojas en hebras
escaras de un olvido
es difícil desguarnecer la vida
moderar un llanto detenido
amortiguado
abonar heridas a su suerte
estoy mudando la casa

 

Lealtad de los espejos
Un espejo es siempre un testigo
no lo dejes a su suerte
no permitas que otras vidas se miren en él
te contiene toda en cuotas de ilusiones
o en formas parecidas a un reproche
nadie supo nunca de la lealtad de los espejos
son oscuros e imposibles como el vacío
déjalos arder al sol sin que se rompan
trastorna en siete sus años de silencio
y en nada la exactitud de su misterio

 

Canción de la casa
La casa nunca está vacía por completo
la habita siempre el rumor del agua que la funda.
Una casa, aún en escombros
contiene y proyecta la sombra de un alero
el fluir de un aguacero en sus canales
la música recorre sus pasillos
la casa deshabitada entona su canción de olvido

 

Memoria e imaginación se acompañan en el mismo espacio del alma, según la idea aristotélica. La memoria vinculada al pasado es reminiscencia de la impronta sensible de las cosas en nuestro paso por el mundo. Los elementos: reloj, espejo, las muñecas, así como las partes de la casa, van construyendo una en un espacio simbólico que se redefine en el duelo por lo perdido.

La casa tiene, sin duda, un carácter ontológico, en la casa natal se configura el sí mismo, en la casa soñada pensamos el ser que somos, en ese espacio de refugio e intimidad que guarda las señales de nuestra identidad y su tránsito sensible y significativo.

 

LEE TAMBIÉN: “Unibe de vuelta al río Morere de Raquel Santeliz: imaginario ancestral”

 

Todos tenemos una casa deshabitada en la memoria, fulgor y ensoñación, refugio recurrente y contención imaginada, revivida en el anhelo, que es la casa perdida, derrumbada, donde creímos tener algo similar a la felicidad. Para Bachelard, la casa es: un instrumento para afrontar el cosmos… nos ayuda a ser habitantes del mundo.

Esperemos que este libro, “Mudar la casa”, se publique próximamente para asomarnos a las ventanas y desandar los pasillos de la poesía de Esmeralda Torres.

 

***

 

Simonny Azul Urdaneta Castro (Valencia, 1978): Poeta, investigadora, actriz y promotora de lectura. Licenciada en Educación, mención Lengua y Literatura y Magister en Lectura y Escritura en la Universidad de Carabobo. Profesora Titular de pre y postgrado en la Universidad de Carabobo. Facilitadora de Talleres Literarios. Integró de la Red Nacional de Escritores y pertenece al Word Poetry Movement, Venezuela. Publicaciones: En literatura: Los cuentos de hadas no hablan de sexo (1997, 2000), Mi calle de una acera (2002), Líbrame (2005), Como una costumbre (2010), Piedra de Rayo (2015), Halo y otros poemas (2022), Boca de Aroa (2023). Sus textos poéticos han sido traducidos al inglés, italiano, portugués y árabe. En investigación: Cómo hacer de un bebé un lector (2022).  Artículos arbitrados y capítulos de libros en la línea de formación de lectores, literatura hispanoamericana y género. Premios: Bienal “José Rafael Pocaterra” (2008), Premio Concurso Nacional de Poesía Festival Mundial de Poesía (2014), entre otros. Orden José Félix Rivas (1997) y Orden Arturo Michelena (2012) por su trayectoria artística.

 

Ciudad Valencia