no aventuro nada
en estas líneas
sé de otra niñez
descubriendo arte
de ventanas
no invento nada
para mí
no busco nada
para mí
solo quiero abrir
unas fauces lo demás
casi no importa
en el ojo de nadie
que la palabra
vaya adelante
Harry Almela. Muro en
lo blanco (1991).

Continuando nuestra disertación sobre el legado del poeta y amigo Harry Almela (Caracas,1953-Mariara, 2017), queremos abordar algunos aspectos que quedaron pendientes en la anterior entrega, como el relacionado con el ámbito político, donde podríamos apreciar su faceta revolucionaria, obviada, tal vez por desconocimiento o intencionalmente, por la mayoría de los escritores, investigadores y críticos de su obra literaria.
En ese sentido destacamos que en sus años juveniles de estudiante universitario, Harry fue militante de izquierda y varias veces detenido por la Disip adeca en los violentos allanamientos a las residencias de estudiantes o durante las manifestaciones en las calles y avenidas de Valencia, a mediados de la década de los setenta, cuando cursaba la carrera de Educación en la UC.
En otro orden de ideas, fue notoria su participación en algunos recitales de música de protesta, cuando aún las FCU no habían caído en poder de la derecha fascistoide que, peligrosamente, aún mantiene su hegemonía en la mayoría de nuestras universidades que ya no son, como otrora, la “Casa que vence las sombras”.

Recuerdo que a mediados de los setenta, Harry participó en un concierto de Silvio Rodríguez, celebrado en el estadio “Misael Delgado”, haciendo dúo con Virulo. Luego, salimos a compartir unas bebidas espirituosas con los trovadores cubanos, y como anécdota curiosa a uno de los compañeros se le ocurrió preguntarle a Silvio sobre el origen de la letra de su canción El Unicornio Azul, especulando irónicamente que de tener un unicornio no lo dejaría perder por nada del mundo, cuestión que produjo que todos nos riéramos de buena gana. Seguidamente, el cantautor cubano nos dio una sencilla, pero contundente respuesta que nos dejó perplejos y terminamos mirándonos a las caras los unos a los otros.

Almela fue gran admirador de la revolución cubana, al extremo de visitar la patria de Martí y Fidel con motivo del Festival Cubano-Venezolano de la Amistad a mediados de los setenta, con participación de países de todo el mundo.
Recordamos que nos pidió que colaboráramos con él en la difusión de dicho festival, colocando en las calles, plazas y entes educativos de Maracay, Valencia y Mariara, un afiche azul de fondo blanco donde se destacaba la figura de un caballo blanco, acompañado del poema de Aquiles Nazoa, titulado Historia de un caballo que era bien bonito, muy bien diseñado y de excelente factura. En dicho evento participamos Freddy Cortés, periodista y cineasta, y quien suscribe con un documental en cine Super-8 sobre el Baile de San Juan, protagonizado por Bruna Moreno, cofundadora de esta fiesta de origen africano en el municipio.

De igual modo, cabe sacar a la luz otra de las muchas anécdotas que vivimos con el personaje que nos convoca, esta vez con el legendario artista del altiplano Luis Luksic (Bolivia, 1911-Caracas, 1988), poeta, pintor, titiritero, teatrero, caricaturista, cuentacuentos; además de director de la Escuela de Bellas Artes de La Paz y miembro del Partido de Izquierda Revolucionaria y del Partido Comunista de Bolivia.
Con Luksic recorrimos las calles del pueblo, rodeados de niños de los barrios cercanos a la calle Campo Elías, donde vivía Harry, todos atraídos por su frondosa y larga barba que curiosamente se tendía sobre su descomunal barriga, ataviado con una franelilla blanca y unos holgados pantalones que terminaban rozando sus grandes sandalias de cuero, dándole a todo él una apariencia de personaje escapado de un cuento de Hans Christian Andersen o de los hermanos Grimm. Recuerdo haber tenido la suerte de tener uno de sus libros de poemas, ilustrado con caricaturas de su autoría, donde dejó estampada su firma.

Es importante destacar también la amistad que Luksic mantuvo con Aquiles Nazoa, con quien compartió en los sesenta en su programa de televisión “La imaginación es una loca que anda por los tejados”, y los documentales que protagonizara en Juego al general, del cineasta venezolano Jesús Enrique Guédez, y el Retrato del poeta desnudo de Oscar Lucien.
Ahondando en el tema que nos ocupa, enfatizamos que en los primeros libros publicados por Harry hasta comienzos del nuevo milenio, los temas predominantes estuvieron marcados por la infancia, el amor, el desamor, lo existencial, la erudición, la ironía y la muerte.
Seguidamente, luego del 2003 se produce un vuelco en su poética y adopta un discurso de cuestionamiento y rechazo a priori a todo lo que tuviera que ver con la política de izquierda, renegando de sus ideales juveniles. Crisis existencial que posiblemente produjo un acercamiento hacia algunos intelectuales y literatos identificados con una posición abierta o solapadamente de derecha, quienes ahora tienden a identificarlo como una suerte de figura emblemática, representante de los escritores afines a las corrientes literarias identificadas con la contra revolución. Caso parecido, guardando las distancias, al de Vargas Llosa, Germán Arciniegas o Carlos Fuentes, por solo nombrar unos.
Reiteramos que sus amigos más cercanos nunca compartimos su radical posición política. No obstante, esas diferencias no se interpusieron con la amistad al extremo de producir una ruptura. En las largas conversas siempre salieron a colación, hasta el último momento, y terminábamos pasando la página, sin encontrar una explicación convincente.

Probablemente, en este brusco cambio hubo varios motivos, entre los que podríamos nombrar la eliminación en 2003 del subsidio a su editorial alternativa, La liebre libre, fundada en 1991, por ciertas diferencias políticas, cuestión que lo afectó al extremo de no continuar con su oficio de editor independiente.
Destacamos que los intelectuales de izquierda siempre han estado bajo la mirada de las agencias de inteligencia norteamericana, las cuales tratan por todos los medios de captarlos para sumarlos a sus políticas de colonización y dominio global, en lo que se conoce como la Guerra Cultural Norteamericana, en la cual siempre ha estado implicada la CIA, valiéndose de cualquier artilugio para comprar conciencias, tales como becas, premios, dólares, viajes, publicaciones, embajadas, consulados, entre otras prebendas.
No obstante, muy a pesar de sus detractores y enemigos encubiertos, celosos por los reconocimientos obtenidos durante su trayectoria poética, apostamos que la posible trascendencia de su obra en el tiempo vendría dada, entre otras razones, por haber legado una escuela de amantes de las letras a través de los talleres de creación literaria; por haber facilitado el acercamiento de un público heterogéneo con poetas y narradores de reconocida trayectoria, a través de los Encuentros con la Poesía, los días sábado en el Ateneo de Aragua y la Casa de la Cultura de Maracay; también por la publicación de noveles escritores a través de su editorial, La liebre libre; y por sacar del anonimato y enaltecer en sus textos a personajes populares como Aguafina y el ñero, y a sus maestras de primaria, además del río, la laguna y la montaña, junto con las calles y cines del pueblo.
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Finalizamos este recorrido por su legado, citando las palabras finales de un texto escrito en la tarde noche de un día, a modo de adiós al poeta y amigo:
…Al final las palabras quedarán levitando en una esquina de la Diego de Tovar, y más tarde la pompa siniestra partirá solitaria abriéndose paso en la canícula de la tarde, hacia el infinito. Y, desde esta “ventana de emergencia” cerraré nuevamente los ojos, para ver más claro lo que me dicta tu voz de arcano, desde la otra orilla, recordándome, otra vez, que “los poetas no acompañan a los poetas a su último adiós”, como pudiste comprobar…
Salúdame a Borges y a Ungaretti. Dámele un abrazo a Palomares, a Pepe y a Gerbasi. Ah, y salúdame también a todos los bardos que desde la otra orilla, ahora brindan contigo tu fecundo paso por la vida…
¡Salud, Poeta!
***
Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).
Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.
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